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Al teléfono con Bielsa

Una anécdota del director de ONCE con el gran técnico argentino.

Umberto Jara
Lima - 26 julio 2020

Cuando el gran cineasta peruano Francisco J. Lombardi se desempeñó como dirigente del fútbol peruano, tuvo la lúcida mirada para traer a Marcelo Bielsa a entrenar a la selección peruana. El técnico argentino demostró interés y le pidió unos días para poder empezar a conversar. Tras revisar el material futbolístico peruano su respuesta fue que carecíamos de por lo menos seis jugadores de alta competencia y que al no existir esa base no era posible trabajar con un sentido competitivo para lograr los éxitos internacionales que el Perú necesitaba.

Bielsa no llegó a nuestro país pero entre él y Lombardi quedó una amistad que les permitía mantener conversaciones telefónicas o un café en las visitas del cineasta a la Argentina. En el año 1998, un par de meses antes del Mundial de Francia 98, recibí una llamada de Francisco Lombardi, con quien me une una antigua amistad. Pancho me dijo que Marcelo Bielsa lo había llamado y le había transmitido una preocupación. Un importante diario lo iba a tener como columnista durante el Mundial y él quería prepararse para hacer bien su tarea. Lombardi le comentó que en Perú existía una muy buena revista deportiva llamada ONCE y que sin duda estaríamos dispuestos a publicar los artículos con los que Bielsa haría su pretemporada como columnista mundialista.

La respuesta afirmativa, por supuesto, estaba descontada. Pancho llamó a Bielsa y le dijo que las puertas estaban abiertas y que sería un honor contar con él. El técnico pidió el teléfono del director y quedó en llamar para hacer las coordinaciones. Quedé atento a su llamada, con la expectativa de hablar con un personaje que ya gozaba de gran prestigio por sus logros en equipos como Newell’s Old Boys, Atlas y América de México y Vélez Sarsfield.

Francisco Lombardi y Marcelo Bielsa.

Pasaron dos semanas sin que el teléfono timbrara y pensamos que no había sido más que un interés pasajero que se había diluido. Pero una mañana timbró el teléfono y escuché la voz del técnico diciendo: “Buen día, Jara, lo saluda Marcelo Bielsa. Francisco Lombardi me informó que usted ha tenido la indulgencia de concederme un espacio en su revista no siendo yo un profesional. Con esta comunicación me disculpo por la tardanza en mi llamado y le agradezco la oportunidad de la cual no haré uso porque tampoco aceptaré el ofrecimiento que me han realizado y para cual precisaba un espacio en su revista”.

Fiel a su estilo, dijo lo que tenía que decir, se despidió y colgó. Bielsa no tenía necesidad de hacer ese llamado. No tenía ningún compromiso. Para nuestra redacción era un honor. Pero él se comportó con ese respeto que dispensa sin distinciones a toda persona. Se tomó esos minutos y nos dejó un grato recuerdo.

En las semanas siguientes, alguien terminó convenciéndolo de escribir, porque en junio de ese 1998, cuando llegó el Mundial de Francia, Marcelo Bielsa debutó como columnista del diario más importante en España: El País.

En este link se pueden leer sus columnas. 

https://elpais.com/autor/marcelo-bielsa/

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