Alianza Lima: cuatro para empezar

En el inicio del Torneo Clausura, Alianza Lima goleó 4 a 1 al Cienciano del Cusco, con goles de Chévez (2) y Asprilla (2). Los blanquiazules estrenaron nuevo técnico y una actitud que parece mostrar nuevos aires en Matute.

José Miguel Cabrera
Lima. - 7 febrero 2021

NOOO, no, no, doctor, no puede ser… Cómo le va a pasar una llamada a Lovera si ya estamos trabajando. El entrenamiento ya comenzó muchachos, vamos a correr. Martes 14, cuatro de la tarde, Club Cultural Lima.

El teléfono celular de Marco Lovera empezó a sonar en el preciso instante en que empezaba la práctica y el profesor Edgar Ospina explotó delante de todo el plantel. El doctor Julio Ramírez le acercó el teléfono al jugador y el técnico aliancista estalló para dejar en claro que la disciplina es un tema que tiene como principal consigna… “He encontrado un grupo alegre, que me ha recibido muy bien y que tiene mentalidad ganadora. Se vive un entorno lleno de esperanza. He explicado cuál es mi filosofía de trabajo y los parámetros de disciplina que vamos a manejar. Hasta el momento no ha existido ningún problema en las tres semanas  que  estamos  al frente del equipo y eso me reconforta”.

Archivo ONCE. 20 de junio de 1998.

Nuevo técnico

La incorporación de Edgar Ospina al primer equipo ha dado al plantel un nuevo aire. El colombiano asumió la dirección técnica en un momento delicado y en su intento por darle una nueva motivación a un equipo que había perdido figuración tras el sexto lugar ocupado en el Torneo Apertura, tuvo mucho cuidado en el manejo del grupo.

La estrategia de Ospina fue directa. En su primer día de trabajo repartió a los jugadores una encuesta para ser respondida de manera anónima. Así, pudo conocer las necesidades e inquietudes del plantel y saber por dónde encaminar su trabajo. El cuestionario en mención es un instrumento de la psicología deportiva llamado Inducción al conocimiento del atleta de acuerdo a sus vivencias, y fue el punto de partida para el trabajo del colombiano.

«Necesitábamos saber hacia dónde apuntar. No se puede negar que el equipo estaba algo tensionado y había que darle una inyección urgente de motivación. Yo creo que el hecho de haber conseguido el título del año pasado después de tanto tiempo tuvo sus consecuencias negativas. Los jugadores creyeron que el mundo se había acabado y de alguna manera se perdió la motivación», dice Ospina.

La salida de Jorge Luis Pinto no fue vista con los mismos ojos por todos los integrantes del plantel.  Si bien la relación del técnico con los jugadores no era precisamente de fluida comunicación, muchos habían aprendido a convivir con el carácter fuerte del colombiano y comprendido las ventajas de seguir su férrea disciplina de trabajo. «Pinto dejó muchas enseñanzas. Por ejemplo, ahora a nosotros mismos nos molesta si alguien llega un poquito tarde a entrenar», comentó Christhian del Mar. Tras la renuncia, el equipo no estaba plenamente unido y Ospina tuvo una idea para integrar al plantel.

En una bolsa de plástico metió papelitos con los nombres de todos los jugadores y el comando técnico, sacó dos papeles y leyó los nombres de Juan José Jayo y Alfonso Yáñez. Los dos jugadores corrieron con los gastos de un almuerzo que se realizó en casa de Puchungo para fomentar la unión entre los jugadores y el ritual se repitió las dos semanas siguientes.  Los elegidos como anfitriones fueron Christhian del Mar junto a Carlos Carpio, y Juan Carlos Bazalar al lado de Juan Saavedra.

En el tema disciplinario hay algunas diferencias con respecto a la era Pinto. Edgar Ospina no ha desterrado el régimen de concentración domiciliaria que tanto mortifica a los jugadores, pero   ha   introducido algunos matices.  «Seguiré visitando y llamando por teléfono a la casa de los jugadores. El régimen será el mismo con la simple diferencia de que nosotros no vamos a controlar solamente a algunos jugadores sino a todo el plantel. Lo importante es que el futbolista no se sienta vigilado, sino que entienda que queremos estar cerca de él para que no le falte nada mientras descansa. Queremos que todos sientan que son importantes para el equipo», comenta Ospina.

Atrás quedaron las concentraciones después de los partidos y el jugador se siente más libre. Todos coinciden en afirmar que el ambiente que se respira es más distendido.

Archivo ONCE. 20 junio de 1998.

Cambios en la cancha

Juan Carlos Bazalar y Juan José Jayo han intercambiado roles en mitad de campo. El primero es ahora el encargado de la recuperación del balón y se mantiene casi inamovible delante de la línea de cuatro.  Bazalar es un seis que no se desdobla para sumarse al ataque, sino que mantiene una actitud defensiva. Jayo, en cambio, juega más cerca al arco contrario como un volante mixto pegado a la banda derecha. La idea es que se pueda aprovechar su velocidad y remate de larga distancia. Ante Cienciano, el resultado de este cambio posicional no fue del todo claro, aunque el hecho de haber juntado a Jayo y Basombrío por la banda derecha le dio al equipo blanquiazul velocidad y sorpresa en la salida.

Una defensa flexible

Se mantiene el sistema en línea y la marcación zonal, pero con algunas variantes importantes. Las zonas no son rígidas y de acuerdo con las circunstancias del juego, los defensores pueden intercambiar posiciones. Por eso, ante Cienciano se vio en más de una ocasión a Carlos Basombrío ocupando el lugar de zaguero central y a Marcial Salazar proyectándose por la banda derecha. En la era Pinto los jugadores tenían menos libertad.

Con el triunfo en el bolsillo, Ospina hizo ingresar un volante creativo en lugar de un defensor y terminó jugando con una línea de tres, con lo que sumó más hombres a la ofensiva. «La actitud debe ser siempre la de buscar el arco contrario.  Debemos dar espectáculo y nunca renunciar al ataque», declaró el técnico al final del encuentro. Alianza inició un nuevo proceso y dejó una buena impresión en su primera presentación. Sigue con un colombiano a la cabeza, pero esta vez parece que la armonía al interior del plantel puede existir.

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