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Alianza Lima: el Fondo Blanquiazul dejó sin fondos al club

El Fondo Blanquiazul trajo personajes desde la política. El estilo se notó: dilapidar las reservas del club sin respetar a la institución; como en la política.

Aníbal Ingunza
Lima - 31 enero 2021

Y de pronto, el dinero que estaba bien guardado vio la luz… para nunca más volver. Alianza Lima está pasando del azul en su historia a codearse con un rojo intenso. El descenso del club a segunda división no solo ha sido un duro golpe a nivel deportivo sino también un descenso económico. El Fondo Blanquiazul contrató, despidió, indemnizó, gastó y gastó a ritmo de bono de pandemia. Resultado: el dinero que la institución logró reunir desde hace tres años se fue.

La historia se inicia a finales del 2016. Al terminar aquel año, el flamante administrador del club Renzo Ratto informó que la utilidad neta de Alianza fue de 229 mil soles (US$ 70 mil al tipo de cambio de ese año). Muy poco si se tiene en cuenta que se trata de un club grande pero entre gastos y pago de deudas, la cifra sumaba. El trabajo de Ratto empezó a verse en el 2017. A nivel deportivo, los victorianos cortaron una mala racha sin títulos y se llevaron la Liga1. También hubo buenas noticias en las cuentas bancarias porque ese año Alianza reportó ingresos por tres millones y medio de soles (poco más de un millón de dólares) tras una eficiente “comercialización de merchandising, gestión rentable de los sponsors, derechos de transmisión de TV y taquilla”, de acuerdo a un informe de la Sunat.

La economía aliancista empezó a recuperarse. Un año después, se siguió en esa ruta porque el club logró una utilidad neta de 7.9 millones de soles al final del 2018 (alrededor de 2 millones  300 mil dólares). Esto por el aporte recibido desde la Conmebol por haber jugado la fase de grupos en la Copa Libertadores, la taquilla por los tres partidos como locales, la renegociación de sus derechos televisivos y los sponsors que decidieron apoyarlos. En ese momento, el club no tenía problemas de indisciplina, rescisiones de contratos o algún descalabro económico así que parte de esa utilidad se guardó como reserva. En 2019, si bien las cifras no se revelaron, una fuente indica que fue superior al año anterior, a pesar de no haber ganado el título en la final de la Liga1 contra Binacional. 

Aquí es donde se produce el quiebre porque en ese 2019, en junio, el Fondo Blanquiazul hace su aparición comprando gran parte de las deudas del club y haciéndose con la mayor acreencia. En diciembre la decisión de los directivos del Fondo fue que “Alianza cuente con el mejor plantel del medio” y eso suponía gastar. ¿De dónde? ¿Del bolsillo de, por ejemplo, Salomón Lerner? No. Los políticos no gastan de la suya. Los gastos se hicieron gastando las reservas en la tesorería aliancista.

Así, empezando el 2020, empezaron a llegar increíbles galácticos como Jean Deza, Alexi Gómez, Carlos Ascues y Beto Da Silva, cuyos desmesurados salarios oscilaban entre los 12 mil y los 20 mil dólares. Algo increíble por donde se le mire dada la indisciplina y la mediocridad de estos elementos y, en el caso de Da Silva el añadido de que es un futbolista que piensa que el césped se encuentra en la enfermería. Lo peor, y algo que se lamentaría luego, fue que a varios de ellos se les hicieron contratos por dos años, contratos que estaban blindados por costosas cláusulas de rescisión.

Presentación de las estrellas en la apoteósica Noche Blanquiazul, Alianza prometía. Foto: ASperú

El primer dinero que se debió utilizar fue para indemnizar al entrenador Pablo Bengoechea al que echaron a pesar de los buenos resultados conseguidos. El técnico tenía contrato hasta diciembre y se le debieron cancelar los 9 meses que aún le restaban cuando se le despidió en marzo. El siguiente gasto fue para decirle adiós a Jean Deza cuyo aporte principal fueron las fotografías con señoritas de la farándula. Deza tenía vínculo hasta 2022 y se tuvo que llegar con él a un acuerdo económico. Lo mismo sucedió con el pésimo delantero Cristian Zúñiga a quien echaron en octubre y que, por lo menos, cobró dos meses más de salario. Al ser un ‘año de pandemia’ y no tener taquilla (a nivel local e internacional), el Fondo Blanquiazul encontró para su aventura hacia el descenso las reservas económicas del club. No pusieron dinero ni para las caras y malas contrataciones ni para las indemnizaciones al echarlos.

En este escenario de asumir gastos con dinero de la institución, se llegó a un auténtico despilfarro con el despido de tres técnicos en el 2020. De acuerdo a información obtenida, Pablo Bengoechea habría recibido alrededor de 100 mil dólares por su despido; el chileno Mario Salas exigió medio millón de dólares para irse y se habría cerrado un acuerdo en alrededor de 300 mil dólares. El tercer técnico fue Daniel Ahmed, quien en su cargo de Jefe de Planeación y Desarrollo cobraba 25 mil dólares mensuales y ahora en conflicto con el club está pendiente una demanda por despido arbitrario que tendrá un costo. Tres técnicos en un año, sumas importantes gastadas en ellos y el resultado fue perder la categoría.

Mario Salas, Daniel Ahmed, y Pablo Bengoechea, tres técnicos en un año sumaron un buen gasto.

Cuando el dinero es ajeno, el gasto es fácil cuando no se piensa en el respeto a la institución. El gasto más indignante para los hinchas aliancistas fue el destinado a los arreglos para retirar a los jugadores que llevaron al club a la segunda división y tenían contrato por todo el 2021. Además de Deza y Zúñiga, Alianza ha despedido a 15 jugadores y al menos 6 tenían contratos vigentes. De ese modo, se fueron con dinero autores de la debacle como Alexi Gómez; Aldair Salazar; Anthony Rosell; Carlos Beltrán y el portero Ítalo Espinoza. Si piensa que ese despilfarro de dinero acaba aquí, pues, falta algo más.

El caso Beto da Silva, el novio de la figura de Esto es guerra, Ivana Yturbe. Con un salario de 20 mil dólares mensuales y un contrato hasta diciembre del 2022, el delantero pide 400 mil dólares para dejar el club. En Alianza no lo quieren pero también sería un derroche de dinero pagar a esa cifra por alguien que, en rigor, es un artista de cómo ganar dinero sin pisar la cancha. Al final, ¿cuánto sumará el acuerdo al que lleguen?

Vamos con otro delantero: Patricio Rubio. Para liberarlo del Everton de Chile, el club íntimo abonó alrededor de 200 mil dólares y el salario del futbolista supera los 17 mil dólares mensuales. Rubio tiene contrato por todo este año y lo que desea Alianza es cederlo a préstamo para librarse de su sueldo o que el jugador acepte una drástica reducción de haberes.

El Fondo Blanquiazul ha prometido no tener más injerencia en el ámbito deportivo. En realidad, ya no hay plata para gastar en la diversión “Juguemos a ser dirigentes”. La junta de acreedores de febrero estará candente y no por el verano.

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