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Argentina: una selección en busca de identidad

El equipo que conduce Scaloni, tiene el prestigio de la camiseta y cuenta con el mejor jugador del mundo. Lo que no tiene es un sistema definido.

Francisco Suárez
Lima - 15 noviembre 2020

Argentina intenta consolidar a una nueva generación que ya compitió en la Copa América 2019 y con la cual se espera volver al primer plano del fútbol mundial. Si antes las selecciones argentinas no supieron jugar “para” Messi, ahora la idea es tratar de integrarlo como parte de un todo que funcione “con” Messi. En ONCE repasamos los dos primeros partidos de la eliminatoria sudamericana del que será rival de Perú este martes 17 de noviembre.

El pasado reciente

Hasta no hace mucho el gran debate futbolero argentino era ¿cómo armar un equipo alrededor de Messi? Los técnicos que pasaron no supieron, no pudieron o no quisieron generar un esquema que, al menos, se acercarse al sistema y los apoyos que un Messi fulgurante tenía en el Barcelona. Hay que jugar para él, se decía pero no se estructuraba un sistema alrededor del genio.

Las decepciones y las derrotas se sucedieron una tras otras. Los técnicos Maradona, Batista, Martino, Bauza y Sampaoli hicieron borradores todos ellos de trazo grueso sin lograr dibujar un esquema que pueda aprovechar el talento descomunal de quien es el mejor jugador del mundo. Las caídas fueron unas más duras que las otras. Solo Sabella detectó, en pleno desarrollo del Mundial Brasil 2014, que la posibilidad de que Argentina pueda ser competitiva, tenía que buscarse en un estilo de juego en donde Messi sea una pieza clave en la definición antes que el eje de todo el volumen de juego de la albiceleste. En ese mundial, Argentina corrigió tras los primeros partidos y se concentró en ser un equipo sólido, con pierna fuerte en la marca, circulación lenta y sin arriesgar en el pase. Arriba, Messi y Di María traían el desequilibrio y así llegaron a una final impensada que no pudieron ganar porque Higuaín es el jugador que no se debe poner en una final.

Di María y Messi, una dupla en su etapa final.

Tras la debacle en Rusia 2018, donde Argentina cayó sin miramientos ante Francia, se nombró como técnico interino a Lionel Scaloni. El nuevo DT argentino aparecía en el recuerdo como un lateral de mucho recorrido y con limitaciones con la pelota en los pies. Hacia el final de su carrera, en la que tuvo sus mejores momentos en el Deportivo La Coruña, se reconvirtió a defensor central. Si como jugador fue uno de media tabla, como técnico carece de pergaminos pero conduce a una selección con historia y prestigio. Empezó con Sampaoli en la función de analista de rivales y codirigió un Torneo Sub 20 junto a Pablo Aimar. Luego de la destitución de Sampaoli quedó como técnico interino de la selección argentina y fue ratificado pocos meses después como DT oficial cuando nadie quiso el cargo más difícil que existe en Argentina. Scaloni tenía una cosa clara: era el momento de renovar la selección. Prescindió de jugadores como Higuaín, Agüero, Banega, Biglia para confiar en nuevos rostros.

La nueva Argentina

Con la figura de Messi en frente y salvo Otamendi, que fue titular en los dos primeros partidos, el equipo argentino es poco reconocible para los aficionados ocasionales. Un grupo de jugadores del medio local se entremezclan con jóvenes figuras de equipos europeos. Salvo Lautaro Martínez, el denominador común es que ninguno de ellos es una gran estrella en sus equipos, sino actores de reparto.

Repasemos algunos nombres. Scaloni confió en los dos primeros partidos de esta eliminatoria, en el arquero de River, Franco Armani. Una apuesta que viene desde el Mundial 2018 cuando Sampaoli le dio el puesto. En la zaga central aparece una cara reciente: con 24 años Lucas Martínez Quarta. El defensor que brilló en River Plate y que este año fichó por la Fiorentina hizo pareja con Otamendi en el debut de Argentina. Martínez Quarta complementa la lentitud del rústico Otamendi con cruces rápidos y buen porte físico. En el lateral derecho otro jugador de River. Gonzalo Montiel de 23 años. En el mediocampo hay dos jugadores que parecen fijos. Leandro Paredes del PSG y Rodrigo de Paul del Udinese, ambos de 26 años. En la delantera, Lucas Ocampos de 26 años, jugador del Sevilla y Lautaro Martínez, delantero del Inter de Milán, de 23 años.

Scaloni tiene a su cargo un plantel que trata de pasar del ayer al hoy.

Como se puede ver, Argentina es hoy un equipo en transición que tiene opciones como Giovanni Lo Celso, Acuña, Joaquín Correa o Paulo Dybala. Futbolistas útiles que pueden cambiar el rumbo de un partido o tratar de sellar un resultado según sea el caso.

Pero el tema complicado de Argentina ha sido hasta ahora el sistema de juego. Es un equipo que tiene que correr mucho si quiere presionar en salida y tiene que moverse mucho para aprovechar los espacios que genera el 10. A la albiceleste le falta fluidez para circular la pelota y, sin contar a Messi, solo Ocampos tiene desborde en el uno contra uno. En defensa, Argentina tiene cierta solidez. Los volantes mixtos tienen más vocación defensiva que ofensiva y eso le da confianza a Scaloni de optar por repliegues bajos pero en las transiciones o en los contragolpes Argentina carece de sorpresa, aunque un pase de Messi, un tiro de libre de Messi o una jugada de Messi puede siempre solucionar todo. Significa que hace años Argentina no es un equipo, es un proyecto constante.

En resumen, la selección de Scaloni ha ganado en ímpetu y compromiso, pero por ahora no demostró tener mucho juego. Tiene, eso sí, jugadores desequilibrantes y una bala de plata que es Lionel Messi. Perú tendrá que luchar fuego contra fuego para sacar un resultado que sume. Como sabemos, cada punto es oro.

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