Así está Alianza Lima: en un fondo de problemas

Un informe sobre la actual situacion del club victoriano. Técnicos que se van, jugadores cuestionados, gastos sin retorno y el fondo de la tabla a la vista.

Félix Flores
Lima - 1 noviembre 2020

El pasado 2 de abril el nombre Mario y el apellido Salas se volvieron tendencia en las redes sociales. Alianza Lima lo anunciaba como el entrenador que llegaba a tomar el barco en medio de la tormenta en la que navegaba tras la salida de Pablo Bengoechea. Desde el 8 de marzo, cuando el técnico uruguayo dejó el cargo, el club victoriano se lanzó a la búsqueda de su reemplazante. Este cambio de técnico generó una discrepancia entre los integrantes del Fondo Blanquiazul. 

Por un lado, los directivos César Torres, Fernando Farah y Antonio Armijo defendieron en todo momento a Pablo Bengoechea y argumentaban que el uruguayo podría sacar adelante el proyecto tal como lo había hecho en 2017, 2018 y 2019. Sin embargo, en la vereda contraria se encontraban Diego Gonzáles Posada, Remigio Morales Bermúdez y Miguel López quienes consideraban que “Bengoechea no juega con el estilo de Alianza”. Hasta hoy nadie sabe cuál es ese estilo en un club que en los últimos años ha perdido identidad futbolística. Empezó el ‘tira y afloja’ y dada la mayor inversión monetaria de Gonzáles Posada se terminó por despedir al ‘charrúa’. 

La siguiente grieta estuvo en la elección del nuevo entrenador. Por un lado Remigio Morales Bermúdez se inclinaba por Mario Salas y convenció a Gonzáles Posada de apoyar su postura. El argumento principal era la excelente campaña que había realizado el chileno con Sporting Cristal en 2018 ganándole 7-1 en el global la final al mismo Alianza Lima. El otro grupo del Fondo Blanquiazul pretendía ver opciones de entrenadores colombianos y hasta volver a recurrir a la ‘escuela uruguaya’. Volvieron a ganar los ‘más fuertes’ y llegó el ‘comandante’ Salas. 

La mala racha de Alianza no tiene fecha de caducidad.

El tema fue que desde un inicio el técnico chileno no cayó bien en el grupo acostumbrado al ‘paternalismo’ y respaldo de Pablo Bengoechea. Según fuentes de ONCE Mario Salas fue muy drástico en sus conversaciones con los jugadores, no ‘respetó’ a los ‘consagrados’ y tenía una actitud algo soberbia. A nivel de trabajo en el campo, el chileno quiso repetir el sistema 4-3-3 con el que Cristal demolió a sus rivales pero terminó cambiando esquemas y nombres ante los malos resultados. Lo extraño es que jugadores como Carlos Ascues y Anthony Rosell, de pésimo nivel, jugaron casi todos los encuentros.

Alianza se volvió entonces un caos. Un día un futbolista era titular pero al siguiente partido se quedaba en la banca. Los tres porteros, Leao Butrón, Ítalo Espinoza y Steven Rivadeneyra se repartieron el campeonato sin que haya un titular. A ello se le sumaron los problemas extra deportivos de Alexi Gómez que lo apartaron del plantel. Otra cosa que molestó a los futbolistas fue la poca autocrítica de Mario Salas. En cada derrota siempre decía que “se había jugado bien”, pese a que esto era una mentira. 

Al final, tras perder con Deportivo Municipal y encarrilar 6 derrotas consecutivas (5 en la Liga1 y otra en la Copa Libertadores) terminaron por colmar la paciencia del Fondo Blanquiazul. Los mismos inversionistas ya no ocultaban su molestia y estuvieron presentes en los últimos 5 partidos a nivel local en las tribunas y, pese a que sabían que eran tomados por las cámaras, manifestaron con gestos y palabras, su enorme malestar con el trabajo del entrenador. Allí se pudrió todo.  

La tarde del viernes 30 de octubre, en el último partido de la camiseta blanquimorada, ni el Señor de los Milagros salvó a Mario Salas. “Por mi cabeza no pasa irme”, dijo tras la caída con los ediles. Por su cabeza no pasaba quizá, pero sí por la del Fondo Blanquiazul. Le comunicaron entonces su despido. Salas dejó Alianza luego de 18 partidos. En ellos, solo logró 2 triunfos, sufrió 9 derrotas y rescató 7 empates. Fueron 15 unidades de 54 posibles. El 28% de los puntos. Imposible seguir. 

Ese mismo día, el Fondo Blanquiazul sostuvo una reunión de emergencia para decidir los siguientes pasos tras la salida de Mario Salas. El entrenador ya se había llevado 622 mil dólares de Colo Colo por su despido intempestivo en febrero de este año por malos resultados (cuatro derrotas en fila) y la idea era que no repita la acción. El DT terminó arreglando una salida con una compensación que habría sido de medio millón de dólares. Sumando la liquidación de Pablo Bengoechea, Alianza Lima habría gastado en despidos de técnicos poco menos de un millón de dólares. En cuanto al reemplazante interino este será Guillermo ‘Chicho’ Salas quien entrena a los juveniles. Su asistente será Kenji Aparicio, autor del gol que en 2008 salvó a los íntimos del descenso. Jaime Duarte no estará en el comando técnico por un tema de salud.

La soledad de la pandemia fue también la ausencia de resultados.

Pero no toda la culpa de este desastre fue del entrenador. ONCE conversó con una fuente del club quien reveló un camarín dividido y liderado, en cada bando, por dos ‘pesos pesados’. Por un lado, el portero Leao Butrón molesto por su suplencia y en guerra abierta con el volante Carlos Ascues un titular habitual y ‘cabecilla’ del otro bando. Butrón, un correcto profesional con una limpia trayectoria, habría recriminado duramente a Ascues por su bajo nivel y por la parsimonia en su juego. El punto que detonó todo fue aquel penal que el mediocampista pateó sin convicción contra San Martín en la derrota 1-0

También ya habrían existido discusiones fuertes con los refuerzos. A Rubert Quijada algunos compañeros le hicieron ver sus errores al cubrir espacios o regalar pelotas en salida, en tanto que con Patricio Rubio la molestia está en los goles errados cuando se supone que por su virtud goleadora tiene el mejor salario del plantel. Lo mismo pasa con ‘Beto’ da Silva a quien los referentes llamaron duramente la atención por su poco compromiso y su sobre exposición en redes sociales. Por ahora, el delantero dejó de hacerlo y hasta resignó cobrar una quincena de salario (casi diez mil dólares) debido a la larga inactividad que tiene por sus lesiones musculares.  

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