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Así está Gimnasia el club que busca a Cueva

Christian Cueva podría dejar Lima y viajar a la ciudad de las diagonales para integrarse al Gimnasia dirigido por Maradona.

Sergio Levinsky
Buenos Aires - 9 agosto 2020

El llamado de Diego Armando Maradona puede llegar a tener un poder especialmente seductor para que Christian Cueva acepte la propuesta de un Gimnasia y Esgrima La Plata que se encuentra en un momento de ajuste económico, y deje Lima para sumarse a un plantel que viene de salvarse del descenso solamente porque la AFA decretó que nadie bajará al torneo Nacional B (Segunda División) por las próximas dos temporadas, debido a la pandemia.

Maradona tomó la conducción técnica de Gimnasia cuando el club ya se encontraba al borde del descenso, aunque los resultados tampoco lo acompañaron en la fase final de la última Superliga ganada por Boca en febrero pasado (justamente, ganándole al “Lobo” de La Plata en la Bombonera con gol de Carlos Tévez) y aunque quedaba jugarse la Copa de la Superliga para computar los promedios de las últimas tres temporadas, el equipo se encontraba último cuando debían descender tres, y fue salvado por la suspensión de este campeonato corto.

La llegada de Maradona a Gimnasia causó furor en la hinchada.

Tras muchos años de haber formado parte de la clase media del fútbol argentino en los años sesenta y setenta (cuando contó, entre otros, con jugadores de los quilates de Hugo Gatti o Delio Onnis –uno de los máximos goleadores de la historia del fútbol francés-), Gimnasia comenzó a descender peldaños por dirigencias que no supieron capear las dificultades económicas, y sus equipos comenzaron a transitar por el duro camino de pelear para no descender, aunque en 1979 no lo pudieron evitar (regresaron a Primera en 1984), ni tampoco en 2011 (con vuelta a la principal categoría en 2013).

Sin embargo, este club con apenas dos títulos en la máxima categoría (el de 1929 cuando aún se jugaba en tiempos de amateurismo, y la Copa Centenario de 1993), y del que surgió el hoy mejor jugador del fútbol argentino, Ignacio “Nacho” Fernández, de River Plate, pudo rescatar para el final de la temporada pasada a jugadores de peso como el arquero Jorge Broun, el defensor Paolo Goltz o Lucas Barrios (ex Colo Colo, Borussia Dortmund y selección paraguaya), y no tanto por la atracción de la entidad sino por un factor clave: la presencia de Diego Armando Maradona, que generó una revolución en la ciudad de La Plata.

La llegada de Maradona fue un boom y no necesitó de más de una semana para que se inscribieran cinco mil nuevos socios, se agotaran las camisetas blancas con la raya horizontal azul en el medio que llevaban su nombre en la espalda, y, en cada visita del equipo, los clubes locales le diseñaron un sillón especial para que se sentara en el banco de suplentes a modo de homenaje. Ni los resultados adversos borraron la sonrisa de los sufridos hinchas, orgullosos de tener a uno de los mejores jugadores de la historia, aunque sea como DT.

El “10” en su trono personalizado de DT.

No importaba nada. Ni que Maradona, recién operado de una rodilla, no pudiera ni desplazarse y tuviera que hacerlo en un carrito, o que casi no pudiera hablar y llorara ante cada tema que lo emocionaba. Ni siquiera los resultados alteraron la relación, al punto de que hubo elecciones en las que el presidente Gabriel Pellegrino no iba a presentarse a la reelección, y el ex crack sostuvo que él no seguía si quien lo trajo también se iba, por una cuestión de lealtad. Y se quedó, y ganó los comicios.

Hoy Gimnasia y Esgrima La Plata es un club con inmensa atención mediática por el imán y la leyenda de Maradona.

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