Cienciano: Sí se pudo, Papá

El rojo cusqueño regresó a la primera división. Un histórico club regional que supo brillar internacionalmente con el lema “Sí se puede”.

Félix Flores
Lima - 24 agosto 2020

Las leyendas sobre las hazañas del ‘Papá’ cuentan que venció gigantes y se bañó de gloria. Y son ciertas. Cienciano del Cusco es la expresión del coraje peruano, la valentía provinciana. Sus hinchas en la Copa Sudamericana de 2003 bajaban desde las tribunas un canto: “Sí se puede” para acompañar su avance paso a paso, hasta convertir ese canto en una realidad, en un “Sí, se pudo” la noche gloriosa del 19 de diciembre de 2003 en que derrotaron 1-0 a River Plate de Argentina (4-3 en el global) para coronarse Campeones de la Copa Sudamericana y con Germán Carty como el goleador del torneo con seis goles. Después, malos dirigentes iniciaron el camino al descenso y ahora después de cinco años en el infierno de la segunda división, el rojo cusqueño está de vuelta en la máxima categoría. Viene por la revancha, por volver a ser lo que un día fue y a envolverse en las alegrías que le dio al país.

Carty celebra el gol en el estadio Monumental de River Plate / Rolly Reyna.

Hay que remontarnos a inicios del siglo XX, cuando el misionero inglés William Newell llegó al Colegio Nacional de Ciencias y Artes del Cusco y empezó a inculcar la práctica del fútbol, un deporte inventado en su país.  Así, el 8 de julio de 1901, tomó el nombre del patrono del colegio y fundó el club San Bernardo Tescellino. Un año y diecinueve días después jugaron su primer partido oficial contra el Atletic Club de la misma ciudad. El San Bernardo Tescellino usaba chompa roja y pantalón negro, anticipando la vestimenta que vendría después.  

William H. Newell en 1902, junto a otros británicos que llegaron al Cusco y fundaron Cienciano / Foto: Martín Chambi.

Fue 26 veces campeón de la Liga Departamental del Cusco, hasta que en 1973 lo invitaron a jugar el campeonato nacional y se encontraron con un problema: el cura fundador no había inscrito el club en los Registros Públicos. No existía oficialmente. Para hacer el urgente papeleo necesitaban un estatuto y alguien alcanzó un ejemplar del estatuto de un club llamado Unión Cienciano que se había fundado a partir del nombre del colegio Nacional de Ciencias. Entonces decidieron usar los estatutos, dejar el nombre de San Bernardo y llamarse Club Sportivo Cienciano.

El Descentralizado siempre tiene momentos complicados y el Cienciano empezó a experimentarlos. En 1977 perdió la categoría en un duelo contra Deportivo Municipal jugado en Chincha. Se fueron al extenso y complicado torneo de la Copa Perú y solían también cachuelearse como ‘sparring’ de selecciones que buscaban un club parecido a la selección de Bolivia. Así, Cienciano enfrentó, a Argentina y Paraguay.  

Cienciano y la selección de Argentina, 1973.

Mientras los años iban pasando, Cienciano recorría las canchas de la Copa Perú y en ese periplo estuvo a punto de sufrir una tragedia en 1977. En un viaje a Moquegua, el bus tuvo un desperfecto mecánico y el monóxido de carbono invadió el interior del vehículo mientras todos dormían. Pudieron morir de intoxicación, pero el kinesiólogo del equipo se percató del problema y detuvieron la caravana. Los jugadores no reaccionaban y fueron reanimados en una posta médica.  

Hasta que en 1984 llegó una invitación salvadora: la Federación Peruana de Fútbol convocó al Cienciano a participar en el Torneo Regional Sur. A partir de allí, se convirtió en animador de las competencias y en un equipo difícil de vencer en el antiguo estadio Garcilaso de la Vega aprovechando las ventajas de la altura usaban los pases largos, los centros y los remates de larga distancia que hacen más veloz al balón. Ese juego les fue muy efectivo. 

Cienciano, 1993.

La gran deuda del equipo cusqueño eran los partidos fuera de casa. Durante las décadas del 80 y 90s, se llevaban goleadas a casa cada vez que venían a Lima. Sin embargo, la cosa empezó a cambiar cuando los directivos admitieron que necesitaban fichajes acertados. La construcción del nuevo Cienciano tomó tiempo, pero cuando llegó, los resultados acompañaron.  

Cinco años de gloria

El ‘Papá’ tomó en serio su cargo de ‘jefe de familia cusqueña’ y, entre 2001 y 2006, se vistió de gloria internacional y estuvo a un paso de ganar tres campeonatos nacionales. Para 2001, año del centenario del club, el entonces presidente Juvenal Silva pretendió una celebración por todo lo alto y el Descentralizado fue el mayor objetivo. Ganaron el Clausura al sorprendente Estudiantes de Medicina de Ica, pero la final nacional fue una derrota en casa ante Alianza Lima por penales. 

Óscar Ibañez eufórico tras ganar la Copa Sudamericana al vencer a River Plate.

Sin embargo, en el 2003 llegó el momento de tocar el cielo. El ‘Papá’ empezó la Copa Sudamericana desde muy abajo, ganándose su derecho a jugarla tras superar a Sporting Cristal. Tras ello, eliminó a Alianza Lima y entró al camino internacional. Allí, sacó de carrera a la Universidad Católica (Chile), al Santos (Brasil) y al Atlético Nacional (Colombia) para meterse a la final contra River Plate. Tras igualar 3-3 en Buenos Aires, venció 1-0 en Arequipa con un tiro libre de Carlos Lugo y le dio al Perú su primer trofeo de clubes fuera de las fronteras.  

Cienciano campeón de la Recopa. Histórico triunfo frente a Boca Juniors.

El segundo título llegó en la Recopa 2004, donde le ganó a otro gigante: Boca Juniors de Argentina. Lo hizo en Miami y por penales. Cienciano era ya conocido en América, tenía sponsors e ingresos importantes, y, a nivel local, volvió a rozar la consagración. En 2005 fue subcampeón nacional al perder la final en Arequipa contra Sporting Cristal y, un año después, volvió a jugar la final nacional, esta vez cayó frente a Alianza Lima en Matute (3-2 en el global). Dos títulos internacionales y dos subtítulos nacionales hacían pensar que la ruta de gran institución continuaría; sin embargo, allí terminó. 

 Luego, el dolor

En el 2009 sonó la clarinada de alerta al quedar a media tabla del Descentralizado. Un año después, salvó la categoría en la última fecha ganándole a Alianza Atlético de Sullana. El abismo se acercaba y, en el 2010, aparecieron los problemas económicos, los sueldos atrasados y el descontento en el plantel. El ‘Papá’ ya no era invencible en el Cusco y varios equipos visitantes se llevaban los tres puntos. Lo siguiente que sucedió fue el quiebre interno. 

En 2011, el técnico y campeón mundial 1986, Marcelo Trobbiani y el volante y referente del club, Julio García, tuvieron una bronca en los camarines. Listo, había llegado la crisis. Octavo lugar en el torneo 2012 y muy lejos de participar en torneos internacionales. La cosa no mejoró un año después porque, a duras penas, Cienciano fue noveno. Para el 2014, el equipo cusqueño culminó en el puesto 11 y era cuestión del tiempo para que la debacle total llegara. 

Esto se dio en 2015. Tres entrenadores en un año, un equipo desastroso a nivel de contrataciones y una administración que no hizo su trabajo, condenaron al club a perder la categoría una fecha antes del final de la competencia. ¿La razón? La resta de dos puntos por no cancelar una cuota del mes de mayo (32 mil soles) a la Agremiación de Futbolistas. Sus 31 puntos lo convirtieron entonces en el tercer equipo en descender. El ‘Papá’ decía adiós luego de 31 años ininterrumpidos en la máxima categoría. 

El club de la ciudad imperial descendió en el 2015.

Jugar en segunda división nunca es fácil. Cienciano lo sabía y el tema económico fue el primer problema, los refuerzos fueron pocos, pero, aun así, en 2016 pelearon el ascenso. Lo perdieron ante Cantolao y Sport Ancash quienes lo definieron. Un año después, le quitaron 6 puntos por deudas y se ubicó sexto en el certamen. La hinchada cusqueña se impacientaba y en el 2018 lo volvieron a intentar sin suerte: Carlos Mannucci los eliminó en semifinales.  

Sin embargo, para 2019, el equipo se reestructuró. La edad promedio del plantel se bajó hasta los 24 años y se invirtió en nombres como el defensor José Cuero (10 goles en el torneo) y el atacante Breno Naranjo. Además, Marcelo Grioni reemplazó como entrenador, a mitad de ese año, a Duilio Cisneros. El equipo empezó a cohesionarse más, no dejó la punta de la llamada Liga 2 y logró el ascenso tras campeonar el 11 de noviembre. Cusco se volvió una fiesta total. 

La importancia de los cusqueños

Hablar de Cienciano es referirse no solo a un club con 119 años de historia, sino a todo un emblema del Cusco, por encima del Real Garcilaso (ahora llamado Cusco FC). El Cienciano ha sido el equipo que mejor aprovecha su condición de local apoyado por la altura de la ciudad del Cusco (3,399 m.s.n.m.). Según la Rec. Sport. Soccer Statistics Foundation, Cienciano es el sexto equipo más importante en la historia del Torneo Descentralizado peruano totalizando 1,740 puntos y superando, entre otros, al también histórico Deportivo Municipal.  

Cienciano 2020, de regreso a la Liga 1.

En cuanto al registro llevado desde 1991 por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol, el equipo cusqueño es el mejor equipo de Perú de los últimos 20 años ubicándose en el puesto 109 del ranking mundial de clubes superando a los grandes Universitario, Alianza Lima y Sporting Cristal. Si bien solo acumula 10 participaciones en torneos internacionales, sacó ventaja a blanquiazules, cremas y celestes; estos dos últimos tienen dos finales continentales (Copa Libertadores) pero el Cienciano es campeón de la Copa Sudamericana 2003 y Campeón de la Recopa 2004.  

Cienciano ha transitado caminos que pocos anduvieron. Jugó en su natal Cusco, pasó por Sicuani y hasta disputó encuentros en la rival ciudad de Arequipa. Supo golear en casa a Alianza, ‘U’ y Cristal y marcó goles imborrables como aquella chalaca de Miguel Mosto en 2006 ante Sport Boys. Inventó el “Upa, upa, upapá, el Cienciano es el papá” y caminó sobre brasas ardiendo como preparación psicológica para la Copa Sudamericana 2003. Siempre vestido de rojo y cerca al cielo. 

Este es el Cienciano que retorna, el Papá cusqueño que el próximo 2021 cumplirá 120 años

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