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Crónica sobre el arribo y el debut de Gianluca Lapadula

Todos los detalles de su primera semana entre Lima y Santiago. El 9 que necesita el Perú inicia una historia bajo el auspicio de la esperanza.

Aníbal Ingunza
Lima - 15 noviembre 2020

Si las Eliminatorias son una ‘guerra’, Lapadula llegó como un soldado que no conocía al batallón. El jugador, junto a su familia, partió en bus desde Benevento a Roma, luego tomaron un vuelo que partió desde el aeropuerto de Fiumicino con escalas en Amsterdam y Panamá. Más de 24 horas de vuelo, con escalas incluidas. En el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez todo estaba listo para recibirlo. El avión tocó tierra y el futbolista, envuelto en un elegante gabán color marrón claro, recibió su DNI y pasaporte peruano, documentos que habían empezado a tramitarse 10 días antes. Un par de fotografías, nada de declaraciones y a subirse al vehículo que lo llevó al Miraflores Park Plaza, el hotel de Miraflores donde concentra la selección.  

El arribo de Lapadula en el aeropuerto Jorge Chávez.

Al llegar, un grupo de aficionados le dio la bienvenida. “¡Buena Lapadula! A hacer goles”, “Estás en tu casa”, gritaron de manera cálida algunos hinchas. Gianluca levantó la mano, saludó y, con una mascarilla blanquirroja, ingresó. Lo recibió Ricardo Gareca junto a su comando técnico y algunos referentes del equipo como el nuevo capitán Luis Advíncula y los volantes Renato Tapia y Yoshimar Yotún. El resto de jugadores se encontraba en sus habitaciones descansando en esa medianoche. Lapadula se fue a dormir.

El lunes 9 de noviembre, mientras en Chile se informaba con preocupación la demora en el arribo de varios de sus seleccionados, en nuestro país amaneció con sol. Ese fue el primer día de entrenamiento de Gianluca Lapadula con la ‘bicolor’. Por la mañana, hubo total descanso para el delantero que aprovechó en remecer las redes sociales con el primer posteo de su ‘look’ con la camiseta peruana. En la tarde, pisó por primera vez la cancha de entrenamiento de La Videna y no tardó en empezar a generar buenas reacciones. 

Lapadula posa con la bicolor.

El delantero ‘mastica’ el español, habla inglés y, por eso, si algo no entendía el inglés del asistente técnico Nolberto Solano entraba en acción. El resto fueron indicaciones tácticas de Ricardo Gareca. Pasaban las horas y con ello la relación con sus compañeros. Luis Advíncula fue el primero en postear una instantánea con el hombre del Benevento y ambos aparecieron sonrientes con gesto positivo en un momento de descanso en el gimnasio. El siguiente fue Aldo Corzo. El marcador aprovechó para acallar cualquier rumor de algún impase entre el grupo y el atacante. 

Luis Advíncula y Gianluca Lapadul.a.

“No empecemos con tonterías…más unidos que nunca”, escribió Corzo en su cuenta de Instagram en una publicación compartida por el mismo Lapadula. Las horas iban y venían y Chile esperaba. Ricardo Gareca empezó a darle forma a su posible once e, incluso, en un entrenamiento, alineó al ítalo-peruano junto a Raúl Ruidíaz, una dupla que finalmente no arrancaría en el Nacional de Santiago. Previo al viaje a Chile, se dio el tradicional ‘bautizo’. “A Lapadula lo vamos a hacer bailar un festejo, que cante algo criollo”, había adelantado Jefferson Farfán. Y sucedió pero con otro ritmo. En el comedor del hotel, ante la vista de todos, Gianluca Lapadula bailó y cantó entre aplausos. Junto a él, lo hicieron los otros debutantes, el defensa Jean Pierre Rhyner y el portero Renato Solís. Lapagol cantó un tema clásico de Frank Sinatra, A mi manera. Y luego lo hicieron bailar un huaynito.

Previo al viaje el miércoles, quedaron definidas las camisetas y llegó un tremendo espaldarazo para Lapadula. La camiseta ‘9’, la de Paolo, fue para el ítalo-peruano. Y así la noche del viernes 13 de noviembre, Perú ingresó al campo del Nacional de Santiago con Lapadula aguardando en la banca de suplentes. 

El debut de Lapadula contra Chile en Santiago, en lugar de Ruidíaz.

Después de un entretiempo con indicaciones fuertes, llegó el momento de Gianluca. A los 59 minutos, se paró en la línea de ingreso, abrazó a Ruidíaz que le cedía su lugar. Inmediatamente dejó en claro que es un jugador distinto y que será útil bajo la batuta de Gareca. Fue a jugar entre los duros centrales Guillermo Maripán y Paulo Díaz. Marcó un pase filtrado y tuvo un mano a mano con el portero Claudio Bravo.  

Lapadula ganó dos de los tres duelos personales que tuvo ante los chilenos, se prestó para la jugada en conjunto, aguantó —al estilo Guerrero— el balón para tocar con los volantes y generó espacios para que André Carrillo y Christian Cueva queden a tiro de gol. En los minutos finales fue el único que se acercó al árbitro Esteban Ostojich para reclamar una mano que el VAR tuvo que revisar. No fue penal.

Lapadula estuvo cerca del gol frente a Bravo.

A la hora de la conferencia de prensa, el técnico Gareca fue preguntado por la escasa media hora que le dio al delantero. La explicación fue poco convincente:  “Lapadula no conoce a nadie acá ahora. Creemos que era importante darle un tiempo de adaptación y sostener a Raúl, que para nosotros está haciendo un buen trabajo. Cuando convoco a alguien no debe jugar inmediatamente, hay que darle la oportunidad de que conozca por lo menos a sus compañeros y que conozca cómo son las eliminatorias sudamericanas”. Se espera que el DT lo ponga de titular para el partido contra Argentina. 

Y como las redes sociales no perdonan, se hizo viral una foto de Gianluca Lapadula en el camarín del estadio chileno. Se le ve concentrado mientras a su lado Cristhian Cueva dedica su atención a su celular. Personalidades distintas sin duda. Lapadula quiere triunfar y sabe que, pase lo que pase ante el equipo de Lionel Messi, su historia con Perú apenas se inicia.  

Dos estilos en el vestuario de Perú. Lapadula en modo fútbol. Cueva en modo redes sociales.
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