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Cruzeiro: El centenario de un grande en el ocaso

De la ‘bestia negra’ de Belo Horizonte, el equipo que en 1997 le arrebató la posibilidad a Cristal de alzar la Copa Libertadores, queda muy poco. Cruzeiro, donde jugó el chorri Palacios, se encuentra en crisis.

Manuel Manrique
Brasil. - 24 agosto 2020

Acostumbrado al glamour de las victorias, el hincha de Cruzeiro tuvo un 2019 para olvidar. En mayo, la prensa descubrió balances administrativos con diversas irregularidades, como lavado de activos, falsificación de documentos, desvíos de dinero, salarios millonarios a dirigentes y contratos que infringían las reglas de la FIFA, como ofrecer derechos económicos de jugadores, entre ellos menores de edad, como garantía de pago a los acreedores.   

A partir de allí, Cruzeiro pasó a ocupar más las páginas policiales que las deportivas. En la cancha, el entonces campeón del 2018 de la Copa do Brasil fue eliminado por el Internacional, en Porto Alegre, y terminó el Brasileirão en décimo séptimo lugar, entre veinte equipos, con 36 puntos en 38 partidos. Su condena: bajar a segunda por primera vez. De nada sirvió despedir al técnico Mano Menezes y refrescar a su plantilla con Rogerio Ceni pues solo duró mes y medio. Después de él vino Abel Braga para intentar el milagro. El presidente del club renunció en octubre, entró un interino para llevar a cabo las elecciones, pero la crisis ya era pública y la deuda astronómica: casi un billón de reales.

Hincha de Cruzeiro detenido por la policía el día del descenso.

Este año, la FIFA determinó que el equipo comience la serie B con menos seis puntos por no pagar un millón de dólares al Al-Whada, de Arabia Saudita, por el préstamo del volante Denilson, contratado en 2016. Tras la renuncia del presidente en diciembre pasado, se creó una comisión de gestión para auditar las finanzas, revisar documentos y administrar nuevas denuncias y deudas.

Sin duda es la parte más triste de la historia de un equipo que nació hace 99 años, en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, con el nombre de Societá Sportiva Palestra Italia, producto del esfuerzo de deportistas de la comunidad italiana. En 1942, con la entrada de Brasil a la Segunda Guerra Mundial, un decreto-ley del gobierno federal prohibió el uso de términos asociados a Italia en establecimientos, entidades e instituciones. El club escogió Cruzeiro Esporte Clube, en homenaje al principal símbolo patrio de Brasil, y adoptó el azul y blanco en el uniforme (inspirado en la selección italiana) en lugar del rojo y verde de la bandera de Italia.

Esta historia y muchas otras serán contadas en el Memorial del Cruzeiro, uno de los principales proyectos de la nueva dirección. La planificación ya comenzó pero “nuestro objetivo es transformar el club en una gran organización, con gestión, innovación y profesional en todas las áreas. Que la hinchada venga con nosotros para construir un nuevo Cruzeiro. Solo vamos a superar las dificultades con la ayuda de todos, en paz, unidos y siempre buscando lo mejor para el club”, afirma el presidente de la institución, Sérgio Santos Rodrigues.

Tostão y compañía

Después de conquistar dos tricampeonatos locales (1928-1930 y 1943-1945), el club terminó de construir su estadio y entró en crisis financiera, perdió a sus principales jugadores y tuvo que despedir a los profesionales del primer equipo. Promovieron a los jóvenes de la cantera y el Cruzeiro pasó a jugar partidos de exhibición en ciudades del interior de Minas Gerais a cambio de dinero. La hinchada creció.

Tostão el ídolo de Cruzeiro.

Años más tarde, el club forjó una de las generaciones más talentosas de su historia. El equipo fue pentacampeón Mineiro (1965-1969) y levantó su primer título nacional, la Taça Brasil, en 1966, al ganar los dos partidos finales al Santos de Pelé (3 a 2 en São Paulo y 6 a 2 en Belo Horizonte…el primer tiempo terminó 5 a 0). Los jóvenes Tostão, Piazza, Dirceu Lopes y Raúl, en el arco, sorprendieron a todos.

Como en 2003, cuando Cruzeiro ganó la Triple Corona (Copa do Brasil, campeonato Minero y el Brasilero) liderado por Alex y entrenado por Wanderlei Luxemburgo. Aristizabal, Maicon, Zinho, Maldonado, Luisão, Felipe Melo y Gomes (hoy titular del Watford) participaron de la campaña. Esa temporada, el equipo anotó 179 goles en 73 partidos (ganó 52, perdió 8, empató 13) y se coronó campeón Brasilero con cuatro fechas de anticipación. Igual que en 2013, cuando Cruzeiro conquistó su tercer título.

En el cuarto, en 2014, el elenco mantuvo la base del año anterior para consolidar la  hegemonía con Éverton Ribeiro, Ricardo Goulart, Leo, Henrique, Lucas Silva y el capitán Fabio, quien levantó la copa dos fechas antes del fin del campeonato.

Libertadores y Mundial        

Diez años después del primer título nacional, Cruzeiro llegó a su primera final en el torneo continental contra River Plate, en 1976. Ganó 4 a 1, en el Mineirão y perdió 1 x 2, en el Monumental. La finalísima fue en Santiago y Cruzeiro ganó 3 a 2 (gol de tiro libre de Joãozinho al final del partido).

El título inédito permitió al equipo disputar la extinta Copa Intercontinental, contra el Bayern. En el poderoso elenco bávaro jugaban Beckenbauer, Gerd Müller, Sepp Maier y el joven Karl Heinz Rummenigge. El primer partido fue 2 a 0, en Múnich, y el segundo, un empate a cero, en Belo Horizonte. Los alemanes fueron campeones mundiales.

Cruzeiro comenzó mal la Libertadores de 1997. Fueron tres derrotas contra Gremio, Alianza Lima y Sporting Cristal. El pase a octavos fue con las justas, pero no perdió más. El exlateral izquierdo Nonato, dueño de varios títulos en la década del 90, reveló 20 años después que fueron dos finales difíciles. “Teníamos la obligación de ganar, pero los partidos no fueron fáciles. Recuerdo el tiro libre de Solano, que Dida da rebote, Julinho patea y Dida defiende con el pie. Cristal era peligroso, ya nos había ganado pero creo que el favoritismo que nos daban, la presión por ganar fue lo más complicado”.  

El único gol de las finales fue de Elivelton, a los 30 del segundo tiempo, para alegría de los 106 mil presentes en el Mineirão. El segundo título continental le permitió nuevamente disputar la Copa Intercontinental. Ahora contra el Borussia Dortmund, que le había ganado la final a la Juventus de Zinedine Zidane y Alessandro Del Piero.

El campeón que más perdió. El Cruzeiro de 1997, con siete derrotas.

Antes de ese partido, el 2 de diciembre de 1997, Cruzeiro no estaba bien. En pocos meses cambió de entrenador, perdió jugadores y la presión de la hinchada obligó a la dirección a hacer contrataciones puntuales para disputar la Intercontinental. Los internacionales Bebeto, Donizete, Gonçalves y Roberto Palacios se unieron al equipo.    

El ‘Chorri’ contó a Once que no pensó dos veces cuando supo de la propuesta del Cruzeiro, que en ese momento corría riesgo de descender a Segunda y se preparaba para enfrentar a los alemanes.

El mejor brasileño del siglo XX

El centenario está cerca y los eventos van saliendo del papel. Se prepara un documental, una publicación, el Memorial, actividades y promociones con socios e hinchas.  

La obra más ambiciosa es el Memorial, aún sin local definido, pero lo más probable es que sea en el Mineirão. Lo que sí está claro es que el espacio debe estar a la altura de los grandes museos de clubes de fútbol del mundo, con mucho entretenimiento, información y una tienda surtida de productos.

En ese lugar se mostrará la Era Ronaldo, los títulos mundiales del vóley, la Escuela del Deporte, los extranjeros que jugaron por el club, como Roberto Perfumo y Juan Pablo Sorín, las seis Copas do Brasil (1993, 1996, 2000, 2003, 2017, 2018), la Supercopa y Recopa Sudamericana y otras distinciones, como la de la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS por sus siglas en inglés), que apuntó al Cruzeiro como el Mejor Club Brasileño del Siglo XX, en septiembre del 2009.

La FIFA lo describe así. “El Cruzeiro Esporte Clube ha evolucionado vertiginosamente hasta convertirse en uno de los indiscutibles gigantes del fútbol brasileño, bien sea por su numerosa hinchada como por su interminable colección de trofeos”.        

Además del Memorial, ¿por qué no pensar en el Paseo de la Fama para rendir homenaje a muchos más?

El retorno de Cruzeiro a primera es la mejor celebración del centenario.

Roberto Palacios: “En el Cruzeiro empecé a creer más en mí”

– ¿Qué pensaste cuando te enteraste del interés de Cruzeiro para que juegues la final de la Intercontinental contra el Borussia?

Fue muy lindo porque había salido del Perú a México y no pensé que iba a ser tan duro, pero me sirvió muchísimo. Al recibir la noticia del técnico mexicano que no iba a contar conmigo fue muy difícil para mí. Tuve el partido de la eliminatoria en Lima y la gente del Cruzeiro se interesó en mí. Eso fue una revancha. En realidad, una posibilidad que me brindaba Dios en ese momento. No lo pensé dos veces. Las cosas fueron muy bien con Cruzeiro, fue una segunda oportunidad y le agradezco mucho a Dios.

– Cruzeiro estaba en situación delicada en el Brasileirão 97. ¿Cómo te recibieron?

Exactamente, por haberle dedicado toda la atención a la Copa Libertadores, Cruzeiro se descuidó un poco del Brasileirão y estuvo muy cerca al descenso. Mi contratación fue un poco para ayudarlo a salir de ese problema que estaban pasando. Gracias a Dios encontré un grupo bueno. De hecho, la motivación de haber salido campeones fue importante para que los chicos retomaran la confianza y la alegría por jugar. Mi llegada cayó muy bien. Desde el primer día mostré mi capacidad, mi calidad y eso ayudó muchísimo al equipo a nuevamente a retomar el nivel que había mostrado durante la Copa Libertadores. Gracias a Dios conseguimos salvar la categoría.

Roberto Palacios dibujando en la cancha con la camiseta de Cruzeiro.

¿Qué te pareció el partido con el Borussia?

El partido contra el Borussia fue durísimo. Era la primera vez que enfrentaba a un equipo alemán. Era un equipo bien organizado, con mucha disciplina dentro de la cancha y nosotros sí tuvimos ocasiones de gol. Al principio tuvimos muchas posibilidades de anotar, lamentablemente no se pudo porque fue un partido muy complicado. Físicamente estaban muy bien preparados, nosotros no pudimos contrarrestar la parte aérea, que era muy fuerte. Es más, los goles que nos hacen son de balón parado. Después fue complicado hacerles daño porque eran muy disciplinados, hicieron un cerrojo atrás y no pudimos encontrar el gol. Tuve una oportunidad de hacerles un gol, pero el arquero supo atajarla.

– ¿Por qué te cambiaron por Marcelo Ramos?

No lo sé. Creo que el técnico se la estaba jugando. Habrá pensado que estaba cansado, pero quiso hacer un cambio que no resultó. Yo me quedé tranquilo, porque ya había jugado parte del partido. Pero sí me hubiera encantado haber terminado el encuentro, porque sabía que podía haber una oportunidad de pegarle fuera del área y anotaba. Me quedé tranquilo, conforme con lo que había rendido, pero triste por no haber salido campeón.

Acompañando la jugada Roberto Palacios en partido contra el Borussia

– ¿Qué importancia le das a ese partido dentro de tu carrera?

Jamás había pensado que un encuentro así iba a llamar tanto la atención, mover los negocios, ver tantos empresarios, además de la forma cómo nos trataron en Japón. ¡Era una fiesta hermosa! La verdad son pocos los privilegiados que tienen la posibilidad de estar en un encuentro así. A mí me ayudó mucho a fortalecerme anímicamente y a confiar más en mis cualidades. Pude rendir a la altura en un país tan difícil, donde solamente jugaban cuatro o cinco extranjeros en todo el torneo. A partir de ahí empecé a creer más en mí. Por eso me fue bien en todos los equipos que pude jugar de ahí en adelante.     

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