Daniel Ahmed ¿un técnico con suerte?  

La trayectoria de Ahmed es curiosa: su trabajo en menores no tiene resultados que lo respalden. Sin embargo, en Alianza algunos lo ven como el hombre que los sacará de la crisis.

Félix Flores
Lima - 18 octubre 2020

En su oficina, en el estadio de Alianza Lima, tiene una imagen de la Virgen de Guadalupe. Le tiene una fe inmensa.  Acaso porque gracias a esa fe Daniel Ahmed  ha logrado estar en posiciones importantes sin dar mayores resultados. El ahora  Director de Planeamiento y Desarrollo en el club blanquiazul parece  tener un perfil muy bajo, sin embargo, las miradas internas apuntan en secreto hacia él debido a la crisis del equipo victoriano. El actual entrenador del club, Mario Salas lo mira con desconfianza. Intuye que hay algo escondido.

Daniel Ahmed llegó a Alianza Lima el 12 de febrero del 2020, cuando el llamado Fondo Blanquiazul hacía ajustes en la institución. Él mismo explicó cuál era el trabajo que iba a desarrollar:  “Estaré a cargo del desarrollo de todas las áreas que dan soporte al equipo de primera división. Mi vínculo es de 2 años para llevar a cabo este proyecto”.  

Ese es el cartel que Ahmed ha logrado instalar en el medio con gran habilidad. Con la bandera de las divisiones menores se convirtió en un hombre afortunado. Así podríamos definir al argentino nacionalizado peruano y que llegó hace 10 años y medio a nuestro país. Ahmed encontró fuera del césped lo que no pudo obtener cuando vistió las camisetas San Lorenzo, Cerro Porteño y Deportes Concepción. Cuando decidió dar un paso al costado y dejar la pelota, se le abrió otro campo: el de trabajar con menores. Pero ¿es realmente un profesional competente en este campo?

Ahmed ha comenzado a ser cuestionado dentro del ambiente victoriano.

El buen cartel que lo protege surgió por su trabajo con aquella selección Sub 20 que quedó a un paso de ir al Mundial de Turquía en el 2013. Tuvo a ese elenco trabajando más de año y medio y parecía que las divisiones menores peruanas, por fin, tendrían un técnico capaz. En el Sudamericano Argentina 2013, Perú ganó el grupo B (7 puntos) derrotando a Brasil. El paso siguiente, en el hexagonal clasificatorio, exigía que nuestra Sub 20 ocupe uno de los cuatro cupos para ir al Mundial. Entre los seis finalistas no se encontraban ni Argentina ni Brasil, es decir, el camino parecía posible.  

Sin embargo, el equipo de Ahmed tuvo dos derrotas. 3-1 ante Uruguay y 1-0 ante  Colombia más un empate 1-1 ante Paraguay y un triunfo por 3 a 2 ante Ecuador. La escasa suma de puntos obligaba ganar a Chile en la última fecha para ir a la Copa del Mundo. Fue empate 1-1 y quedamos fuera. Si bien en ese equipo estaban jugadores que hoy son parte de la selección adulta, caso Edison Flores, Renato Tapia, Andy Polo y Wilder Cartagena, estos no fueron descubiertos por Daniel Ahmed. Fue Juan José Oré quien, como DT de Perú, ya los había tenido y formado en la selección sub 17 del 2011.

Desde allí el camino de Ahmed fue curioso: obtuvo fama de técnico de menores sin sacar figuras ni resultados. Tuvo otra chance con la selección Sub 20 en el sudamericano de Chile 2019, tomando el cargo del despedido Fernando Nogara. El equipo terminó siendo un desastre, acabó colero de su grupo (3 puntos) y perdió 3 partidos. Al volver a Lima, el entrenador sostuvo que a pesar del fracaso hasta siete chicos de esa delegacióniban a llegar a la selección de mayores. El ojo clínico de Ahmed anda opacado, pues, por ahora solo uno permanece en el radar de un hombre que sabe como Ricardo Gareca: el extremo Marcos López.  El volante Jesús Pretell fue a la Copa América 2019 pero no se estrenó, en tanto el extremo Fernando Pacheco no tiene la confianza de Gareca y el volante Gerald Távara, que apuntaba ser elemento interesante, tiene actitudes extradeportivas.

La presencia de Ahmed en la Federación Peruana de Fútbol se inició en el año 2016 cuando lo nombraron Jefe de la Unidad Técnica de Menores. El balance de su trabajo fue muy favorable para él con un salario superior a los 20 mil dólares mensuales pero desfavorable para el Perú porque los resultados fueron nulos. Su meta era conformar un universo de jóvenes que nutrieran a las categorías inferiores y, a corto plazo, al combinado adulto. Fueron cuatro años de Ahmed en La Videna en una oficina con dos puertas de acceso, varias pizarras y tecnología moderna. Al finalizar su tarea dejó una insólita declaración: “En este tiempo hemos visitado 25 regiones y se han visto a 50 mil chicos”. Hasta el momento la pregunta es ¿Entre esos 50 mil chicos no había una sola figura? 

Los resultados concretos de su labor sigue en espera.

Ahmed y los mayores  

Al parecer cansado de los “éxitos” en divisiones menores ahora quiere desarrollar otra fulgurante etapa en la división profesional. Cuando se dio a conocer la llegada del actual técnico Mario Salas, Ahmed dio una declaración que pasó desapercibida: “Salas no viene a liderar el proyecto Alianza Lima, lo que hemos buscado es que él se adapte a los procesos que hemos implementado como institución”. Lo dijo en una nota a El Comercio. Es decir, el Director de Planeamiento y Desarrollo dejó sentado desde un inicio que su poder era más grande.   

También se conoce en la interna aliancista que ha criticado más de una vez al entrenador chileno por su “poca llegada al plantel” y desde su cargo observó cómo los resultados de Salas se venían en picada con apenas dos triunfos en catorce partidos. En los últimos tres encuentros del equipo victoriano (empate con Sport Boys y caídas con  Cantolao y San Martín), Ahmed estuvo en la tribuna mirándolo todo.   

Se sabe que la relación entre Salas y Ahmed es nula. Que no se reúnen en su oficina y menos en el campo y que parte del ‘Fondo Blanquiazul’ piensa que su Jefe de Planeamiento y Desarrollo es el técnico que debe asumir el primer equipo para intentar sacarlos del abismo. En esa decisión no habría, en principio, problema alguno. Es potestad de los dirigentes acertar o equivocarse con quien designan. Lo que no cabe es que Ahmed, desde su posición como técnico de los juveniles, esté tentando jugadores para una posible asunción de un cargo que un colega suyo está ejerciendo inmerso en problemas. En el país de origen de Ahmed usan una excelente frase: “Hay que tener códigos”.

Como todo hombre con suerte, su destino es afortunado. Parece ir rumbo al manejo del elenco profesional de Alianza, sin haber dejado, nuevamente, frutos entre los juveniles. En el grupo a cargo de Ahmed solo el volante de primera línea Miguel Cornejo parece tener un nivel superior al promedio. ¿Y los buenos prospectos Kluiverth Aguilar (17 años) y Dylan Caro (21 años)? La respuesta es esta: llegaron formados desde Cristal y Huaral, respectivamente.     

Su fe en la Virgen de Guadalupe parece darle resultados milagrosos a Daniel Ahmed, lástima que estos milagros no alcancen para formar nuevas figuras en un fútbol que tanto las necesita.  

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