El día que Fontanarrosa aplaudió a Perú

ROBERTO FONTANARROSA. en su estudio y la costanera de rosario. 10/2004. fotos de EDUARDO GROSSMAN
Mario Fernández
Lima. - 15 noviembre 2020

Iban a jugar esa tarde del domingo 8 de junio de 1997 las selecciones de Argentina de Daniel Alberto Passarella y la de Perú de Juan Carlos Oblitas. El Mundial de Francia 98 estaba aún distante pero no la Copa América de Bolivia que se disputaría en ese mismo mes de junio. El escenario del partido era el estadio Monumental de River Plate a donde había que acudir desde temprano. Y así lo hicimos. No fue problema ubicar nuestro asiento en el palco de prensa de la platea Belgrano y aguardamos la hora el inicio bajo la conducción del brasileño FIFA Claudio Vinicius Cerdeira. 

Un buen rato después se acercó hacia nuestra ubicación un rostro conocido, alto, frente amplia, tupida barba y bigote cano. Era ¡Roberto Fontanarrosa! (Rosario, 1944-2006). Nos saludamos y por el número de su boleto de asiento le tocaba sentarse justo a mi lado. Me presenté como peruano y se inició desde ese mismo momento un diálogo del que nunca me he olvidado a pesar de los años transcurridos.  

En esa antesala del partido me comenzó diciendo: “¡Ah! “El Comercio”, es un diario viejo de mucha tradición especialmente política, cultural y deportiva” y continuó: “Yo estoy acá porque como cronista deportivo escribo mi columna para “Clarín” y que, incluso, me ha permitido ir al Mundial de EE.UU. el 94 y acá cerca de la Copa América 95 en Uruguay que la ganaron los celestes. Espero que esta tarde nos vaya bien y que gane el mejor”. Hoy, en este repaso por el tiempo, Wikipedia me dice que Roberto más conocido como el ‘Negro’ Fontanarrosa no sólo publicó una veintena de libros de su famoso personaje “Inodoro Pereyra’ sino que fue autor de tres novelas: “Best Seller”, “El área 18” y “La Gansada”. Más cuentos siempre de corte humorístico. Era un personaje, sin duda, con los que uno trata de encontrarse siempre y no parar de oírlo. 

Tiempo atrás había leído que Fontanarrosa no soportaba que durante un partido le dirijan la palabra —mucho menos con su Rosario Central en la cancha—  pero esa tarde conmigo mantuvo siempre la partida del diálogo. Me preguntó cómo venía la selección peruana; me dijo que nuestro fútbol siempre le había encantado“por tener ese toque, esa finura que solamente he podido apreciarla en los brasileños; ustedes con ellos (por los paisanos de Pelé) son los dueños del toque y de una técnica sin igual”. Dijo también que muy aparte del fútbol peruano, le había gustado Lima las pocas veces que la visitó y que el vals peruano porque tiene una cadencia perfecta y armoniosa. Conociendo lo hincha fanático de Rosario Central atiné a preguntarle cómo la pasaba tras una derrota. Volvió a mirarme y me respondió: “Ni te imaginas, ni yo mismo me aguanto el mal humor que me da”. 

Se atuzó los bigotes y continuó: “Yo tenía apenas 15 años cuando me llevaron a ver algunos partidos del Sudamericano de 1959 que organizó Argentina. Podrán haber pasado los años pero esa selección peruana de Terry, Seminario, Joya, Gómez Sánchez, Benítez y de Miguelito Loayza a quién tuvimos el altísimo honor de tenerlo en mi Rosario Central de toda la vida, fue una cosa de locos. Si no le ganaron a Brasil (acabó 2-2) que venía fresco de ser campeón Mundial de Suecia 58 con Pelé y una sarta de monstruos del fútbol, fue porque Dios es grande”. 

Casi llegada la hora del partido le anoté al ‘Negro’ que la selección peruana tenía el mismo uniforme de River Plate, es decir la flanja roja cruzada en el pecho y el pantalón blanco, a lo que Fontanarrosa me alcanzó a decir: “Mirá Fernández, va a salir a la cancha tu selección y te afirmo desde donde estamos sentados que pifias no van a haber y, por el contrario, aplausos. La van a aplaudir así juegue hoy con la Argentina”. Y, efectivamente, se asomó Juan Reynoso como capitán y desde las cuatro tribunas del Monumental los aplausos no se dejaron de escuchar. El ‘Negro’ sonriendo agregó: “Estamos en el Monumental de River y Perú tiene la misma franja roja de los millonarios y su hinchada no iba a pifiar a una selección que tiene el uniforme de su equipo”. No habló más. A ver el partido. En su columna del día siguiente en Clarín hizo ver ese detalle ¡Grande el Negro! 

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