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El ocaso de Sergio Ramos: el central que se creía indestructible y lo perdió todo

El central sevillano sigue sin fecha para debutar y las críticas empiezan a rodear su etapa como jugador del PSG. A sus 35 años, el físico le castiga y dispara las dudas sobre su figura.

Albert Ortega
España. - 7 noviembre 2021

Sergio Ramos tenía en su mano estrenar el nuevo Santiago Bernabéu como capitán del Real Madrid y convertirse en el jugador con más partidos disputados del club (solo le faltaban 70). Con la familia asentada y feliz. Ya era una leyenda blanca tras cambiar la historia contemporánea de la entidad y estampar para siempre su nombre con letras doradas en la Champions League. Su ascendencia en el equipo era extraordinaria. Con ese peso en la balanza, el camero y su agente y hermano, René Ramos, iniciaron un pulso con Florentino Pérez del que salieron escaldados.

No solo terminaron perdiendo el apoyo de una afición que ya había vivido varias espantadas y bombas de humo del central para renovar al alza (como aquella oferta de China y la del Manchester United, con filtraciones constantes de sus mayores voceros), sino que, además, demostraron un amateurismo flagrante al querer aceptar una oferta de renovación que ya había caducado. Ahora el PSG se piensa su rescisión del contrato y ‘Le Parisien’, el medio de comunicación más cercano a la cúpula directiva del club, suelta globos sonda para comprobar la opinión de la afición parisina sobre una estrella que no brilla.

Sergio Ramos sigue sin debutar. (EFE)

El central sevillano no ha jugado ni un solo partido oficial desde el pasado 5 de mayo, cuando el Real Madrid visitó al Chelsea en Stamford Bridge. Un choque, por cierto, donde Zidane modificó el sistema defensivo para darle cabida y el defensa blanco exhibió un nivel preocupante y que iba en línea con su flojo 2021. Y es que, en todo el año, solo ha disputado cinco partidos con su equipo. Ya por entonces, desaparecido entre lesiones de las alineaciones blancas, Ramos priorizó llegar a la Eurocopa con la Selección española como principal pilar defensivo.

Por el camino, hasta convenció a Luis Enrique para que le sacase cinco minutos en el encuentro contra Kosovo después de sufrir molestias contra Grecia y salir sustituido. El objetivo era sumar una nueva internacionalidad y alcanzar el récord de internacionalidades en manos del egipcio Hassan Ahmed (184). Nada más lejos de la realidad, Ramos cayó lesionado. Otra vez. En el momento más importante de la temporada para el Real Madrid, con LaLiga (Clásico) y la Champions League (Liverpool e ida ante Chelsea) en el aire, el central andaluz antepuso su ego a su salud, jugó 52 minutos con España sumando ambos compromisos y se pegó otro tiro en el pie.

El físico le ha pasado factura

Luis Enrique, harto de su irregularidad física y de no poder contar con quien debería haber sido un fijo en la línea más débil de su equipo, dijo basta y le dejó sin Eurocopa porque no confiaba en su papel como teórico líder. Lo explicaba su íntimo amigo y compañero de aventuras en el Barça, Juan Carlos Unzué, en El Confidencial: “Ramos es un futbolista que, por lo que ha conseguido y por su propia ambición, siempre cree que está disponible y bien para jugar. Los que hemos sido futbolistas lo podemos constatar porque nos pasaba lo mismo muchas veces. Estoy seguro de que Ramos, en el momento en que estuviese más o menos recuperado, iba a estar convencido de que él tenía que jugar”.

O, dicho de otro modo, Ramos se creía indestructible. Un futbolista por encima del bien y del mal al que la edad nunca pasaría factura, pero su físico de 35 años le enviaba el mensaje contrario y él lo ignoró. El Real Madrid salió adelante sin él, con un excelso rendimiento de Nacho Fernández y Éder Militao, y compitió hasta el final en todos los frentes. Por su parte, Florentino Pérez se adelantó a los acontecimientos al incorporar a una primera espada como David Alaba y le enseñó la puerta de salida a un futbolista cuya ‘hybris’ le hacía creerse más grande que el propio club.

El clan Ramos tenía una bala en la recámara antes de una lacrimógena despedida delante de los medios de comunicación donde no estuvo Florentino Pérez. En ella, el central afirmó que “el problema nunca ha sido de dinero. Yo quería un contrato de dos años por la estabilidad y la tranquilidad de mi familia. Así se lo dije al presidente. Lo mío no era un tema económico, sino de años”. Es decir, que sí que era de dinero y pretendía que el club, sabedor de su edad y de su dudoso rendimiento, le ofreciese unas condiciones diferentes a las de Luka Modric, también renovado por un año. Ramos cerró su etapa de 16 años como madridista con una fría despedida y puso rumbo a su nuevo destino, el PSG.

Las dudas crecen en el PSG

En un mercado caracterizado por los cinturones apretados, el club de la capital francesa hizo saltar la banca con el objetivo de reunir a uno de los mayores elencos de estrellas de la historia del fútbol. Sin soltar a Kylian Mbappé, Keylor Navas, Marco Verratti, Ángel Di María, Marquinhos o Neymar Júnior, el equipo satélite de Qatar incorporó a Leo Messi, Achraf Hakimi, Gianluiggi Donnarumma, Wijnaldum, Nuno Mendes y Sergio Ramos. El ‘fair play’ francés se flexibilizó a su antojo y Nasser Al-Khelaïfi, máximo dirigente del PSG, construyó su pirámide de ‘cracks’. Tan fuerte era el deseo en Qatar que no les importó arriesgar unos 42 millones de euros brutos durante las dos temporadas acordadas con un jugador que solo había disputado cinco partidos en todo 2021.

Después de una apuesta tan fuerte, lo único que ha recogido el PSG es pura incertidumbre, vídeos de Sergio Ramos entrenando y partes médicos que no aclaran cuándo volverá el central llamado a mandar en la zaga de quien ansía ser campeón de Europa. Cuando el camero fichó por el conjunto parisino, su gran reto era demostrarle al mundo que Florentino Pérez se había equivocado. Que su físico y su ambición permanecían intactos, sin embargo, las molestias de Ramos persisten y, cuatro meses más tarde, aún no ha debutado.

El equipo francés ha disputado 16 partidos, con Supercopa francesa perdida incluida, pero no ha habido ni rastro de Ramos aunque el club tenía programada su vuelta el 8 de septiembre. Un hecho que ha provocado impaciencia entre la afición gala como explicaba ‘Le Parisien’, el medio afín al PSG ese mismo mes. Sin una fecha específica de regreso a los terrenos de juego y con un sueldo estratosférico dada su edad, las críticas contundentes han empezado a aflorar en el entorno francés.

“Quizá la realidad de Sergio Ramos es otra diferente a la de 2014”

Primero fue Jérôme Rothen, exjugador del conjunto parisino y actual comentarista en RMC Sport, quien valoró con dureza la incorporación del internacional español. “La lesión en la pantorrilla en el final de su carrera es terrible porque pocas veces podemos recuperarnos adecuadamente… En cuanto el jugador aumente el ritmo, ya sea en los partidos o en los entrenamientos con el PSG, igual no puede continuar… Y, cuando el jugador tiene cierta edad, necesita jugar una serie de partidos para ser bueno. ¿Podrá recuperar su nivel con los constantes dolores que tiene en la pantorrilla? Tengo muchas dudas“, subrayó Rothen.

Ramos observa un partido de sus compañeros. (EFE)

El exfutbolista remarcó que “tendrá que aportar más al equipo en el terreno de juego, no solo su aura de líder en el grupo y, de momento, Marquinhos y Kimpembe están muy por encima de él. De lo contrario, será inútil tenerle. Tengo la impresión de que Ramos ha sido una mala idea para el PSG“. Este octubre, fue su propio entrenador, Mauricio Pochettino, quien le lanzó un toque de atención en ‘Universo Valdano’. “Quizá la realidad de Sergio Ramos es otra que la de 2014, o la de Messi y Neymar. Estos futbolistas son grandes campeones, pero tienen que acostumbrarse a la realidad. Todos tenemos en la cabeza que han sido los mejores, pero tienen que estar a su nivel. La orquesta tiene que estar afinada”, confesaba el preparador argentino.

Con una posible rescisión de contrato sobrevolando el ambiente y el director deportivo del PSG, Leonardo, acusando a la prensa francesa de “seguir el juego de la prensa española en torno al futuro de Sergio Ramos, ya que éramos conscientes de su situación”, el sevillano ya no puede dar marcha atrás. Si el central no sigue en el Real Madrid es porque él pensaba que valía mucho más de lo que Florentino Pérez le estaba dispuesto a pagar después de rechazar dos ofertas con ultimátum incluido. A sus 35 años, el físico le castiga y las dudas crecen. Solo él tiene en su mano justificar la decisión del PSG y evitar un ocaso que cada día parece más cercano.

Tomado de “El Confidencial”

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