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El origen político del operativo Lapadula

La política pretende manipular al fútbol. La historia de un operativo mediático puesto en marcha desde Palacio de Gobierno.

Gianluca Lapadula y presidente Martín Vizcarra.
Umberto Jara
Lima - 27 octubre 2020

En tiempos de fake news, se ha perdido la prudencia y se arman maniobras de distracción sin ningún cuidado. Sus autores ni siquiera se toman el afán de hacer un buen dibujo y sueltan borradores de trazo grueso.

Es lo que ocurrió con el “Lunes Lapadula” que amenaza con seguir durante la semana. El guion nace con una llamada ocurrida el viernes y un canciller de la República hablando a las 8 y 15 de la mañana del lunes. Y durante todo ese día una emisora radial dándole amplia difusión a la noticia como si se tratara de Reactiva Perú. Un traje al que se le vieron las costuras.

La historia se inicia no en una cancha de fútbol sino en una oficina de Palacio de Gobierno que necesitaba hacer lo que sea para retirar de los reflectores al presidente Vizcarra. Actualmente, estamos ante un presidente al que, sospechosamente, le han soltado la mano sus aliados del equipo de fiscales Lava Jato y está necesitado de frenar las noticias sobre corrupción. Ahora que volvió la selección, el fútbol sirve y mucho para distraer la atención.

Presidente Vizcarra, el fútbol como escudo.

Entonces, se puso en marcha el operativo. El día viernes el delantero italiano Gianluca Lapadula marcó el teléfono de Ricardo Gareca. El técnico, reacio a las llamadas telefónicas, le entregó el teléfono móvil a una persona de su confianza y le pidió que atienda. Al otro lado de la línea estaba Lapadula expresando su deseo de obtener la nacionalidad peruana y que estaba dispuesto a jugar por Perú si es que lo convocaban.

Aquí corresponde hacer una pausa. ¿Por qué, de pronto, Lapadula hizo una llamada que durante cuatro años no quiso hacer? Más aún, apenas nueve días antes de su llamada a Gareca, el futbolista italiano de madre peruana —Blanca Vargas Higinio— había concedido una entrevista al portal Sky Sports en la cual manifestó que no tenía ningún apuro en representar al elenco peruano.

En aquella entrevista esta frase suya fue muy nítida: “Definitivamente no es por un tatuaje que le diré a Perú y al entrenador que acepto a la selección peruana. Si alguna vez tuviera este pensamiento, la primera persona en saberlo sería Gareca”. Las eliminatorias se están jugando y Lapadula habló en términos de un futuro muy abierto e impreciso: “Si alguna vez”. Una frase que mostraba que no tenía ninguna prisa y ningún genuino interés.

¿Por qué nueve días después tuvo un súbito cambio y marcó el teléfono de Gareca? Por una sencilla razón: la iniciativa no fue de Lapadula. Hubo de por medio la intermediación de un embajador y un político muy cercano al gobierno, quienes, con la venia de la más alta esfera del país, pusieron en movimiento a Lapadula. No fue el jugador quien tomó la iniciativa. Reiteramos: nueve días antes no había manifestado mayor interés, incluso, expresó en aquella entrevista un vago deseo “por qué no, algún día cumplir el sueño de ir a Perú”.

El “algún día” se convirtió en un rapidísimo siguiente capítulo de un guion escrito con apuro. Ese capítulo ocurrió este lunes 26 a primera hora. A las 8:15 en el programa Ampliación de Noticias de RPP, que marca la agenda política, apareció un personaje anunciando que Gianluca Lapadula había empezado sus trámites para la obtención de su DNI peruano, paso previo a su nacionalización. ¿Quién hizo tal anuncio? ¿El presidente de la FPF? ¿Algún miembro del comando técnico de la selección peruana? No. El anuncio lo hizo un político del régimen, el ministro de Relaciones Exteriores, Mario López.

Ministro de Relaciones Exteriores, Mario López.

Mientras dos noticias internacionales de países limítrofes estaban flotando en el ambiente: el nuevo gobierno boliviano y el cambio de Constitución en Chile, el canciller peruano se ocupaba del tema Lapadula. Vale decir, el interés de la política internacional peruana se centró en un futbolista italiano de madre peruana y no en los temas que realmente competen al sector.

La noche anterior, por vez primera en meses, los programas dominicales de la televisión, de manera inédita, hicieron lo que parecía imposible: ocuparse de las denuncias de corrupción que apuntan a Vizcarra. Sin embargo, desde RPP se encendió el “Lunes Lapadula” machacando con una noticia para que se convierta en el foco de la atención. La secuencia es útil de observar.

Página web de RPP – Lunes 26 de octubre

8:40 a.m. El Canciller dijo: “Lapadula primero debe solicitar su inscripción de peruano nacido en el extranjero como requisito para obtener su DNI.Tiene que ser la madre la que va a acreditar el nacimiento de su hijo y su propia condición de peruana ante el consulado de Torino”.

9:54 a.m. Gianluca Lapadula solicitó apoyo a la FPF para obtener su nacionalización.

Publicaciones de RPP.

11:30 a.m. La partida (de nacimiento) de Gianluca Lapadula como ciudadano peruano fue inscrita en Turín.

11:45 a.m. Los millones que sumaría Lapadula al valor de la plantilla de la selección peruana. (Su cotización según Transfer Market es de 5 millones de euros).

Publicaciones de RPP.

11:58 a.m. FPF confirmó que Gianluca Lapadula pidió ayuda para la obtención del DNI peruano.

12:19 a.m. Esta es la partida de nacimiento de Gianluca Lapadula como ciudadano peruano. (Apenas tres horas y media antes, el Canciller había dicho que la madre debía acreditar el nacimiento y su condición de peruana).

12:26 a.m. Cancillería confirmó inscripción de Gianluca Lapadula en el Registro de Nacimiento de Peruanos.

Publicaciones de RPP.

En apenas cuatro horas y con la participación del ministro de Relaciones Exteriores del Perú, el futbolista Gianluca Lapadula —el hombre que durante cuatro años no quiso saber nada con jugar por Perú— estaba inscrito como peruano y la noticia ganaba las calles reemplazando a las desventuras del presidente Vizcarra.

De paso, cabe decir que los modestos peruanos que emigran al exterior no suelen tener este trato de privilegio en sus trámites en los consulados y, mucho menos, se ocupa de ellos el propio Ministro de Relaciones Exteriores, salvo, claro está, cuando un presidente necesita noticias que distraigan y haya un medio de comunicación dispuesto a hacerlo “en exclusiva”.

Los gobernantes populistas creen, con una fe ciega, en el buen escudo del fútbol. Lo es, pero siempre de manera temporal. No olvidemos que existe un antecedente cuando el 16 de mayo de 2018, fue el propio presidente Vizcarra quien intervino en el Caso Paolo Guerrero. Ese día la prensa dio gran cobertura a este anuncio presidencial: “El Ministerio de Relaciones Exteriores, la cancillería, la embajada de Suiza están a disposición de Paolo”. Esta vez repiten el desgastado guion: el fútbol como un asunto de Estado.

Presidente Vizcarra y Paolo Guerrero.

En el rubro deportivo el aspecto cuestionable no es Lapadula sino que la política se esté inmiscuyendo en el fútbol perturbando, además, la tranquilidad en el trabajo de la selección peruana.

Si, como todo indica, en estos días el gobierno de manera veloz le va a entregar a Lapadula un DNI y luego un pasaporte nacional, los aficionados van a exigir que Ricardo Gareca lo convoque y esa es una presión inaceptable para quienes están haciendo un trabajo serio y profesional.

El viernes tras la llamada del delantero, Gareca señaló a sus colaboradores lo mismo que dice cada vez que le han preguntado sobre el tema: “Si tiene interés que tramite sus documentos y, en su momento, se verá si está en condiciones futbolísticas de ser convocado”.

Ricardo Gareca.

De modo que lo principal será respetar y respaldar las decisiones de Ricardo Gareca y no empezar a caer en esa tendencia nacional tan cuestionable: “buscar un salvador”. Gianluca Lapadula no es ningún salvador. Es un buen futbolista que llegó a jugar brevemente en un club importante como el A.C. Milan y cuya carrera se ha desarrollado en clubes menores. Actualmente juega en el modesto Benevento de la liga italiana.

¿Puede ser útil para la selección? Sí, puede ser útil en la actual necesidad de un delantero con experiencia. Pero tratar de convertirlo en una especie de “salvador del gol” –RPP trató de difundir el apelativo de Lapagol– le hace daño al propio Lapadula al que le ponen una carga que no le corresponde. Los falsos entusiasmos se deben calmar, se debe dejar decidir a quienes tienen que decidir en la selección y, sobre todo, tener en claro que un gobierno populista no debe utilizar indebidamente al fútbol como un escudo para distraer la atención sobre sus problemas.

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