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Zinedine Zidane, el arte de simplificar

Cuando se logra un título es inusual que los aplausos mayores sean para el DT. En el título conseguido por el Real Madrid, los elogios tienen un destinatario: el entrenador Zinedine Zidane. ¿Por qué?

Umberto Jara
Lima - 19 julio 2020

Momentos después de que el Real Madrid se consagrará campeón de la liga española, un twitter del periodista Juan Pablo Varsky fue un ejemplo de dato exacto a velocidad en un mundo en el cual la inmediatez informativa juega un rol cada vez más asfixiante. Varsky tuiteó: “Zinedine Zidane. El simplificador. La definición no lo subestima. Es un elogio que encaja a la perfección en el contexto actual del Planeta Fútbol. Lleva la firma de alguien que retrata con maestría y conoce como pocos al Madrid: Jorge Valdano”.


Ese mensaje hizo referencia a esta reflexión de Valdano: “Hubo un tiempo en que los ojeadores de los clubes iban a ver partidos para descubrir talentos. Luego se alejaron del campo y empezaron a ver videos para analizar los talentos. Y ahora hay departamentos de análisis en los clubes que directamente van al Big Data. No hay equipo que no tenga departamento de videoanálisis y que no intente descuartizar a los adversarios y analizar a fondo a los jugadores, no siempre poniendo los datos en contexto. Entonces, en muchas ocasiones, veo a los entrenadores perderse en detalles y convertir en secundario lo esencial. Tomo como ejemplo bueno a Zidane en el Madrid. Zidane es un simplificador: cree en el talento, sabe que hay jugadores mejores y peores, y se relaciona con el fútbol de un modo natural. Se trata de un tipo que lo conoce todo pero que se queda con lo esencial del fútbol. Y no se confunde ni siquiera cuando pierde. Hay que valorar ese tipo de cosas. Hay entrenadores que ponen dos jugadores altos porque piensan que en los córners pueden sufrir. Y por cuatro córners que le van a tirar en un partido terminan modificando el juego del equipo, con el que hay que convivir durante 90 minutos”.


Es, sin duda, la mejor definición de Zidane. Un técnico que no da disertaciones sobre tácticas o estrategias, que no analiza los partidos en las ruedas de prensa, no se refiere a sistemas y tampoco hace referencias al estudio de videos. No quiere decir que los técnicos dedicados al estudio sean cuestionables. Son estilos en una misma profesión. Pero en esa diferencia de estilos, hay una clave: la simpleza de Zidane para hacer las cosas lo convierte en el técnico ideal para el Real Madrid. En ese banquillo fracasan los estudiosos y los que necesitan tiempo para cuajar estilos y sistemas porque, de entrada, Florentino Pérez, el eterno presidente del Real Madrid, solo acepta títulos y los hinchas madrileños prefieren el triunfo antes que el buen juego. Por eso, Zidane y su sabia simpleza para administrar recursos es un técnico hecho para el Real Madrid.


Una vieja regla no escrita indica que en el Real Madrid un entrenador no necesita tener grandes bondades tácticas, necesita saber manejar algo muy complejo: un plantel de jugadores con egos inmensos y cargados de millones de dólares. Y Zidane conoce bien ese arte que no se enseña sino que se aprende con la aguda observación a lo largo de la vida. Su estilo pausado, distante, con leve sonrisa, sin alardes ni gritos, lo sitúan en un lugar de respeto unida al aura que le da su brillante carrera como futbolista campeón del mundo.

Su biografía es similar a los de sus dirigidos. Argelino hijo de inmigrantes llegó a los 10 años de edad al barrio de La Castellane, una zona muy difícil en el puerto de Marsella. Su padre Smail, era un pastor, que tuvo que sacar a la familia adelante convirtiéndose en albañil. De esas calles humildes Zidane pasó a ser el emblema de un país al que llevó a la conquista del campeonato mundial de 1998. También logró una sólida cuenta bancaria. Con esos pergaminos, no hay soberbia de sus jugadores que no pueda manejar porque el triunfador Zinedine Zidane tiene un secreto: siente, vive y piensa como un futbolista y con ese lenguaje se dirige a su plantel. Ese diálogo le reditúa mejores beneficios que una pizarra llena de esquemas. Por eso, puede sentar como suplente a Bale que costó cien millones y encajar en el equipo a un jovencito como el uruguayo Valverde. Y todos aceptan las decisiones.


En medio de las celebraciones dijo algo que refleja la definición que le dio Valdano: Zidane el simplificador. Habló cediendo el mérito a los egos millonarios que dirige: “Son los jugadores los que luchan. Es verdad que tengo mi papel, pero ellos son los que creen. Es un equipo de personas impresionante y cuando les veo tan felices pues yo estoy muy contento. Incluso los que han jugado menos han estado comprometidos. Hasta los que juegan menos aportan al equipo”.

Zinedine Zidane: 209 partidos como técnico blanco. Dos ligas de España. Once títulos al frente del Madrid. Uno cada 19 partidos según la estadística del presidente Florentino Pérez que solo acepta títulos. Logros obtenidos con una regla muy antigua y muy válida: el fútbol es un hermoso juego y, por lo mismo, es simple; tan simple como la alegría inmensa de ser campeón.

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