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Eliminatorias Francia 98, el cierre fue con Paraguay

El cierre ante Paraguay. Clasificamos pero faltaron goles.

Nelson Alvarado
Lima. - 5 octubre 2020

Es difícil tener la cabeza en dos lugares distintos al mismo tiempo, pero el destino obligó a que eso sucediera en la última fecha de las Eliminatorias al Mundial Francia ’98. Perú jugó el domingo dos partidos. Uno en Lima y otro a la distancia, en Santiago de Chile, haciendo fuerza por una Bolivia que enfrentaba a Chile y que si empataba nos ponía en el Mundial.

Todos sabían que esperar un milagro era casi inútil. Sin embargo, a nadie se le prohíbe el derecho a la esperanza y la gente estuvo en las tribunas con gran entusiasmo en una tarde soleada. A poco del inicio del encuentro alguien se equivocó en las tribunas y propició que se cante un gol boliviano que nunca había ocurrido.

Por un momento dio la impresión de que nos habíamos olvidado de Paraguay, que ganarle iba a convertirse en un simple trámite, pero es obvio que los paraguayos no estaban pintados y que constituyen uno de los equipos más duros de vencer en Sudamérica.

Tapa de la revista impresa ONCE del 17 de noviembre de 1997.

A estas alturas no tiene importancia comentar el partido. Tal vez, como anécdota, sea oportuno comentar que cuando Perú empataba 0-0 Chile consiguió su primer gol por intermedio de Rodrigo Barrera, y que cuando Jorge Soto marcó el gol del triunfo pasada la media hora del primer periodo, cinco minutos después Marcelo Salas anotó el segundo tanto en el pórtico boliviano y selló la clasificación chilena.

Dudas y certezas

Lo cierto es que el partido del domingo sirvió para terminar las Eliminatorias a Francia ’98 en calidad de invictos como locales y anotar algunos aspectos para el balance sobre los jugadores.

Perú es un equipo que está en crecimiento y que tiene un problema fundamental: la falta de gol. La Selección quedó eliminada de Francia ’98 por diferencia de goles y eso fue de lo que carecimos a lo largo de todo el proceso: falta de definición.

Algunos nombres

De otro lado, el encuentro ante Paraguay confirmó que las principales figuras de la Selección deben esforzarse para terminar de madurar.

Roberto Palacios no apareció en la dimensión que debe tener un conductor y además, en el segundo tiempo, falló un gol que un jugador de su categoría no debe fallar. En lugar de disparar terminó dándole un inofensivo pase al arquero paraguayo. Se debe esperar que su estadía en el Cruzeiro termine de convertirlo en el jugador que ya debe ser.

Archivo de revista impresa ONCE del 17 de noviembre de 1997.

En el caso de Nolberto Solano, cuya calidad y capacidad son indiscutibles, queda un dato preocupante: su tendencia al perfil bajo que también exhibe en Boca Juniors. Cumple con acierto, pero no destaca totalmente. Aporta, pero no se vuelve protagonista principal. A Ñol le cuesta atreverse e intentar algo nuevo.

Entonces, los dos jugadores peruanos que militan en dos de los clubes más importantes de Sudamérica, deben terminar de aprender a ser conductores capaces de cambiar la historia de un partido.

La semana pasada el técnico Juan Carlos Oblitas habló de un «crecimiento incompleto» en el caso de ambos jugadores. Y eso es verdad. Palacios y Solano tienen enormes condiciones para el fútbol, son jugadores de una capacidad innegable y tendrán que terminar de una vez ese desarrollo para que en partidos difíciles como el jugado contra Paraguay tengan roles definitorios.

En el lado de las satisfacciones hay que anotar a Jorge Soto que continúa en ascenso. Es un jugador veloz, que ataca, que defiende, que lucha, y que, de un tiempo a esta parte, se ha destapado como un goleador implacable. Hace dos años, en la Copa América de Uruguay, Soto parecía perdido para el fútbol. Era una sombra comparado con el notable jugador que es ahora. Jorge Soto va hacia arriba y da gusto, porque a él le ha costado el doble llegar hasta donde está. Soto no es un jugador carismático, pero a base de empeño y temperamento se ha ganado un lugar entre los mejores jugadores del país.

Otro jugador que cerró las Eliminatorias con balance a favor es Flavio Maestri. Ante Paraguay jugó como un delantero que asoma en todo el frente de ataque, que aprendió a usar el cuerpo, que pivotea con criterio y entiende el juego en conjunto. La estadía europea parece dar sus frutos.

Otra figura para observar en el futuro es Pablo Zegarra, que a su habilidad de mediocampista de creación le añadió ayer una importante cuota de temperamento y lucha. Las Eliminatorias nos dejan a favor un Pablo Zegarra que empieza a consolidarse.

El caso del Puma Carranza también es digno de aplauso. No fue titular en la mayor parte de este proceso y lo más probable es que haya jugado su última Eliminatoria, pero el domingo se convirtió en uno de los mejores de la cancha. Tuvo una despedida como se merece un hombre que siempre estuvo cuando hacía falta el coraje.

En el último encuentro quedó en claro que Perú es un equipo en proceso, de figuras cambiantes, de altibajos pronunciados y de pocas posibilidades de recambio. Así y todo, no vamos a Francia ’98 apenas por diferencia de goles.

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