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Eliminatorias Qatar 2022: los partidos se juegan en las oficinas

La fecha doble de las Eliminatorias Qatar 2022, fue cancelada. ¿Qué se esconde detrás de esta cancelación? Un completo informe de Sergio Levinsky, revela los motivos de una cuestionable decisión.

Sergio Levinsky
Buenos Aires - 7 marzo 2021

No habrá partidos en Sudamérica por la clasificación al Mundial de Qatar 2022. Las dos fechas dispuestas para este mes, 26 y 30 de marzo, fueron canceladas el viernes por el Consejo de la Conmebol a partir de que la FIFA no consiguió convencer a los poderosos clubes europeos para que cedieran a sus jugadores para estos compromisos, debido a la pandemia, y ahora la entidad continental informa que comenzará a evaluar escenarios y calendarios para determinar cómo articula lo que viene, cuando se llevan jugadas cuatro fechas de las dieciocho totales a un año y nueve meses del Mundial.

¿Por qué la FIFA debe convencer a los clubes europeos cuando antes estaban obligados a ceder a sus jugadores bajo el riesgo de ser sancionados por la FIFA? Es muy simple: porque el máximo organismo del fútbol mundial con sede en Zurich utilizó a la pandemia del coronavirus como excusa para cambiar parcialmente esta reglamentación, en principio hasta fines de abril pero si el problema sanitario se mantiene en el mundo, es muy posible que se extienda en el tiempo. 

Esto que hizo la FIFA para ayudar a los clubes poderosos, que mayormente siguieron jugando sus ligas y torneos continentales, no es más que un acercamiento a estas entidades europeas como parte de una guerra que lleva años entre intereses contrapuestos y que es, al final, la madre de todas las batallas del fútbol mundial: los que pagan los sueldos más altos en la élite contra el sentimiento que implica jugar en una selección nacional de países sin el poderío económico europeo.

Hace ya muchos años, el entonces presidente de la FIFA –luego renunciante por acusaciones de corrupción y posteriormente suspendido por la misma razón-, el suizo Joseph Blatter, admitió lo difícil que era para él este tironeo entre los clubes cada vez más ricos que no quieren ceder a jugadores que les costaron mucho dinero al adquirirlos y las federaciones nacionales que los necesitan para clasificarse a los mundiales o para tratar de hacer el mejor papel posible en los torneos continentales. “Yo administro pasiones”, se sinceró el cuestionado Blatter, quien, sin embargo, en comparación con estos tiempos ya parece un defensor del romanticismo.

En aquella frase, Blatter dejaba en claro la mayor contradicción del fútbol en estos tiempos modernos. “Administración” es lo contrario a “pasión”. Entonces, la FIFA, como máxima organización del fútbol debe establecer un equilibrio para mejorar al deporte y no para favorecer a los intereses económicos. Incluso si lo pensamos desde el negocio, el negocio de la FIFA es el de las selecciones o los Mundiales de Clubes y no las ligas locales o los torneos continentales.

Desde el lado de la Conmebol, la decisión de posponer las dos fechas de clasificatorias de marzo no es otra cosa que una claudicación dirigencial pocas veces vista con tanta crudeza. El germen ya venía desde las decisiones anteriores, cuando le rogaron casi de rodillas al actual mandamás de la FIFA, el “amigo” ítalo-suizo Gianni Infantino, que explicara a los clubes europeos la necesidad de las selecciones de contar con sus jugadores de élite. En ls fechas anteriores, Infantino hizo un movimiento de pinzas para lograr el objetivo en menos de setenta y dos horas; pero esta vez, el calvo políglota de discurso progresista y acción ambigua, sucumbió al encontrar mayor resistencia que en el pasado y se lamentó ante los directivos sudamericanos por Zoom.

Para los clubes europeos, esta torcedura de muñeca a la Conmebol representa un notable triunfo. Desde hace tiempo que se vienen quejando, ayudados por una importante comparsa mediática, acerca de lo que se suele llamar “Virus FIFA”, que no es el causante de esta pandemia sino causante de lesiones, stress y cansancio de las estrellas tras viajes interminables que las alejan de los partidos importantes. Es decir, lo importante son los intereses de los clubes europeos y lo inentendible que los jugadores tengan el irrefrenable deseo de jugar por sus selecciones nacionales. A clubes europeos nada les importa estos “sentimentalismos”. Más aún, cuando los directivos sudamericanos fueron capaces de aceptar que el máximo campeonato sudamericano de clubes tenga su final en Madrid, como en 2018, habiendo chances de jugarse en Montevideo, Bogotá, Santiago, Lima o Río de Janeiro. Todo por el negocio de unos pocos.

Esta decisión de la Conmebol, que favorece a los clubes europeos amparados por la FIFA, postergará, hasta vaya a saberse cuándo, las eliminatorias sudamericanas, y puede llegar a postergar la Copa América, prevista para mediados de año en dos partes, una en Argentina y otra en Colombia, y que ya cuenta con la renuncia de los dos equipos invitados, Australia y Qatar.

Queda claro, entonces que, en esta madre de todas las batallas entre intereses y sentimientos, los clubes ricos europeos van ganando por amplia diferencia. Y esta suspensión de las dos fechas de clasificación sudamericana al Mundial de Qatar es una certificación de que no tienen oposición porque, como diría una tribuna creativa, como la rioplatense, “No juegan contra nadie”. Los europeos, a los que hay que venderles a los jugadores nacidos de este lado del océano a cambio de altos sueldos, tienen la sartén por el mango y el mango también.

Tomado de Jornada Online.

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