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En la altura de Quito y gracias a Lapadula, volvimos a respirar

Fuimos necesitando oxígeno a una ciudad de altura y logramos un triunfo gracias a la soberbia actuación de Lapadula. Nos tocó el milagroso salvavidas del náufrago. Ahora solo queda trabajar en serio.

Daniel Yaipén
Lima. - 8 junio 2021

La Selección se acordó que el cóndor es peruano y es el rey de las alturas. También tuvo memoria para acordarse que hace 4 años en Quito comenzó a esculpir la recta final del camino a Rusia y una vez más demostró su soberanía en tierras ecuatorianas. Un triunfo que equivale a un salvavidas para un náufrago.

Luego de la derrota con Colombia volvió el fantasma más antiguo de la selección peruana: la zona defensiva. Si nos remitimos a los últimos seis partidos de la eliminatoria pasada, incluyendo los duelos del repechaje contra Nueva Zelanda, encontramos que la selección peruana apenas recibió tres goles en todos esos cotejos y los encajó en los triunfos 2-1 contra Bolivia y Ecuador y el empate 1-1 frente a Colombia. Luego mantuvimos el arco en cero ante la poderosa Argentina en la ‘Bombonera’ y frente a los neozeolandeses en los dos duelos. Hoy la historia es distinta, porque en seis partidos en estas eliminatorias hemos recibido 14 goles y junto a Bolivia tenemos la defensa más batida.

Si contamos encuentros oficiales y no oficiales, Perú no deja su arco en cero desde que le ganamos 1-0 a Brasil en un amistoso en octubre del 2019 en Estados Unidos. En encuentros por los puntos, la selección no termina con la valla invicta desde julio de ese mismo 2019 cuando goleamos 3-0 a Chile por las semifinales de la Copa América. De allí la preocupación de Ricardo Gareca que aún no encuentra la pareja de zagueros centrales titulares. Los dos primeros partidos en estas eliminatorias los jugaron Carlos Zambrano y Luis Abram, el siguiente Luis Abram y Miguel Araujo, luego repitió Abram pero con Anderson Santamaría y en los dos últimos encuentros debieron sacar de sus ‘cuarteles de invierno’ a Christian Ramos para que acompañe a Abram. Ninguna dupla destacó. 

Advíncula enfrenta el potente ataque ecuatoriano.

El Plan Ecuador
 
En La Videna sabían que el encuentro contra Ecuador era la más difícil carta. Era vencer o casi morir y frente al mejor local de las eliminatorias y a 2,850 metros sobre el nivel del mar de Quito.

La expulsión de Miguel Trauco fue uno de los puntos más complicados. Una opción era darle ingreso a Miguel Araujo a la zaga central y correr de lateral a Luis Abram, quien ya conoce el puesto. Sin embargo, el problema era que el jugador de Vélez Sarsfield no tiene mucha velocidad. Tampoco encajó la idea de retrasar a Yoshimar Yotún a la zona de Miguel Trauco porque el campeón con Cruz Azul es quien le da la salida más clara de la selección. Quedó entonces la opción de seguir con Marcos López a pesar de que el principal problema es que el joven futbolista tiene deficiencias en la marca, le suelen ganar la espalda y no termina de aprender a cerrar como central, una labor básica en un marcador de punta. Pasando la media cancha, López aporta más. Su mejor momento hasta ahora fue en el Sporting Cristal de Mario Salas en 2018. Allí jugaba de extremo por izquierda completando un efectivo tridente con Gabriel Costa y Emanuel Herrera. En divisiones menores y en su actual club lo colocan de lateral izquierdo, pero cuando los rivales son veloces o potentes termina sufriendo. Y eso es lo que ocurrió en Quito. No fue para nada casual que Ecuador haya recostado sus ataques a ese flanco y que por el flanco de López haya llegado el gol ecuatoriano.

La otra decisión que tuvo que tomar Gareca fue la elección de Sergio Peña en el mediocampo. El jugador del FC Emmen, si bien perdió la categoría con su club, venía de cerrar la temporada con 6 goles. Hay que recordar que Peña ya jugó en estas eliminatorias cuando ingresó en el 2-2 contra Paraguay. Además, en el camino a Rusia 2018 fue titular en el ‘caliente’ empate 0-0 ante Argentina en la ‘Bombonera’. Con el jugador del FC Emmen, Ricardo Gareca buscó ganar un elemento que pueda habilitar al centro delantero o a los extremos con pases gol, que forme una sociedad con Christian Cueva y, cuando sea el caso, retroceder para ayudar en la marca a Renato Tapia y Yotún. En el Casa Blanca de Quito, Peña cumplió pero sin marcar ninguna diferencia notoria.

Hasta aquí sigue siendo la mayor falencia de la selección la banca. No hay recambio. En el puesto que parecía más complicado, sí asomó la solución Gianluca Lapadula demostró que hoy es el 9 de la selección nacional. Comandó el ataque con inteligencia, no lo derrotó la altura y dio dos asistencias de gol. Los fanáticos de Paolo Guerrero tendrán que entender que, en estos momentos, la inactividad y la última tendinitis a su operada rodilla derecha lo mermaron y mucho. Con Lapadula Perú ganó un atacante en su mejor estado físico y futbolístico.

El inicio del gran triunfo en Quito.

El Partido

Ricardo Gareca logró volver a interiorizar un mensaje de humildad en el grupo, desde el inicio se notó que reinsertaron el chip que indica que Perú puede ganar esta clase de partidos si decide luchar todas las pelotas como si fueran las última. No podemos perder de vista que somos un equipo chico y partiendo de esta premisa, podemos potenciar nuestras virtudes al punto de hacerle partido al más pintado y en los escenarios más hostiles.

En la Casa Blanca, el fortín del poderoso LDU de Quito, se observó a un equipo peruano dispuesto a dejar la piel en la cancha. Algunos jugadores en mejor nivel que otros, con las falencias que no se pueden superar de un día para el otro, pero con una actitud distinta a la mostrada en las tres últimas fechas de las clasificatorias. Se acordaron que no vestimos de frac y que el overol nunca puede estar ausente.

Con un Gallese que tuvo una doble salvada gigante desde el piso ante un tiro a quemarropa y tuvo tres salidas valientes y sin dudar, que alejaron el balón cuando viboreaba en área peruana. Un Advíncula que reguló mejor sus trepadas al ataque y priorizó que la principal labor de un lateral es defender, tuvo un cierre decisivo en el área chica. Para terminar coronando con un gol en base a entrega y despliegue, cuando sólo faltaban diez minutos para el final y la mayoría del equipo ya sufría los rigores de la altura de Quito.

En el mediocampo resaltó la labor más ordenada y efectiva de Tapia, al no buscar tanto traslado y protagonismo en funciones ofensivas o de armado. Un Renato más simple y siempre atento para meterse como tercer central cuando la situación lo amerita. Mucho más parecido al del Celta de Vigo donde claramente le han marcado sus funciones y ha logrado tener las actuaciones más destacadas de su carrera profesional, en una liga de primer nivel europeo. A su lado un Yotun que sin tener su mejor tarde aportó orden y oficio para tener la pelota y una salida limpia. Carrillo cumplió teniéndola por su sector hasta los 75 minutos, en que el combustible necesario para su tipo de juego comenzó a escasearle, en el banco lo hicieron jugar 15 más antes de sustituirlo. En la volante peruana Christian Cueva anduvo luego de muchas fechas, una actuación similar a las que tuvo en la fase final del camino a Rusia. Cuando salió sustituido, para el debut de Ibérico, en el saludo con Gareca bien podría haberle susurrar deber cumplido papá! muchas gracias por tu paciencia.

Punto aparte se merece en la delantera el llanero solitario que llegó desde el país de las pastas y los vinos. Lapadula no sólo demostró conocer el manual de cómo se debe mover un delantero para ser siempre opción de pase. Y más allá de sus cualidades futbolísticas, lo que el aficionado peruano valora es la entrega máxima y amor por la camiseta que defiende. El Tano nunca había pisado una ciudad de altura, ni siquiera de paseo, pero ese adicional que mete, transpira y transmite ha hecho que se gane el cariño incondicional, no sólo del hincha de pie, también de sus compañeros, se notó hoy en la cancha y en los festejos. Con Gianluca Lapadula hemos ganado un profesional y un gran aporte tanto dentro como fuera de la cancha.

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