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Ex futbolistas en busca de una curul en el Congreso

Siguiendo el “ejemplo” de las voleibolistas, tres ex futbolistas pretenden llegar al Congreso de la República. ¿Están realmente preparados para servir al pueblo o sus intereses son otros?

EL 'Coyote' Rivera, Jean Ferrari y Germán Leguia.
Francisco Suárez
Lima - 31 enero 2021

El deporte y la política tienen un largo matrimonio. La política vive del voto y el voto se nutre de la popularidad. Nada más popular que una estrella del deporte. Amados por el pueblo y venerados por los hinchas, los deportistas tienen una amplia plataforma y reconocimiento que, desde hace años, ellos han querido usar en su afán por generarse trabajo y han sido acogidos por los partidos políticos.

Las matadoras dieron el primer paso

Desde el año 2000 hasta el año 2016 se instalaron cuatro Congresos de la República. En esos 16 años, tres de las más ilustres jugadoras de la selección medallista en Seúl 88, llegaron al Congreso: Cecilia Tait (Perú Posible) ganó su curul en el Congreso del 2000 y se reeligió en 2001 y 2011. Cenaida Uribe (Partido Nacionalista) llegó al Congreso en 2006 y fue reelegida en 2011. Gabriela Pérez del Solar (PPC-Unidad Nacional) se hizo congresista en 2006 y se reeligió en 2011. En 2011, una voleibolista de otra generación se hizo también de un escaño. Leyla Chihuán (Fuerza Popular) llegó al parlamento en 2011 y fue reelegida en 2016.

Las voleibolistas una ruta sin ética: usar su popularidad para llegar al Parlamento.

Ninguna de ellas tuvo una actuación digna en el área de la legislación, pero los escándalos no faltaron. Cenaida Uribe en el año 2009 protagonizó un incidente en el cual faltó el respeto de manera grosera a una policía. “Eres una cuadriculada babosa” le espetó por pedirle que respete el tránsito añadiendo: No sabes quién soy yo. No sabes con quién te estás metiendo. Déjame pasar o, si no, voy a comunicarte (sic) con tu director para que te saque de la Policía”.

Luego, en 2014, fue investigada por la Fiscalía de la Nación por presunto tráfico de influencias a favor de la empresa publicitaria Punto Visual. Esta empresa exigía renovar el contrato con el colegio Alfonso Ugarte y el director del mismo, Lisandro Quispe se negaba porque la firma no cumplía con los requisitos exigidos. Cenaida Uribe amenazó al director en estos términos «Si no se firma el contrato con Punto Visual, te acordarás de mí, como sea te saco del colegio». Y el profesor efectivamente perdió su cargo. la acusación se tráfico de influencias se agravó por cuanto diversas fuentes señalaron que el dueño de Punto Visual, Alberto de Azambuja, era su pareja.

El escándalo del presunto tráfico de influencias también incluyó la renuncia del congresista Humberto Lay a la presidencia de la Comisión de Ética, pues se consideró que se había blindado a la ex voleibolista. El pleno del Congreso con 60 votos a favor, 21 en contra y 24 abstenciones, determinó suspenderla de sus funciones por 120 días sin goce de haber.

Ex congresistas Cenaida Uribe y Humberto Lay.

Otra voleibolista con un paso cuestionado por el Congreso fue Leyla Chihuán. La congresista del fujimorismo tuvo el dudoso honor de ser la parlamentaria con menor aprobación del Congreso hacia finales de 2018. Y hablamos de uno de los congresos más cuestionados y menos respetados de la historia. El 25 de octubre de ese año, afirmó que su sueldo de congresista era insuficiente: “Para el ritmo de vida que llevo, no me alcanza”. Su sueldo de Congresista de la República alcanzaba los S/ 15,600 soles sin contar gratificaciones y otros beneficios.

La reacción de la opinión pública fue tan severa que la población terminó convirtiendo, en sorna, el apellido de la ex congresista en un sinónimo de falta de ingresos: “Estoy Chihuán”, para referirse a no tener dinero o estar misio.

Congresista Leyla Chihuán.

Las ex jugadoras de voley hicieron del Congreso una fuente de trabajo pero si algo quedó claro es que su aporte a favor del país fue nulo. Con escándalo o sin ellos, el balance del vóley en el Congreso fue éste: usaron su popularidad bien ganada en sus gestas deportivas para tener ingresos asegurados en lugar de buscar un trabajo.

Tras la disolución del parlamento en setiembre de 2019 y a puertas de las Elecciones Generales por celebrarse el 11 de abril, hoy ese espacio y ese “ejemplo” lo quieren tomar algunos ex futbolistas. Nunca antes un jugador de fútbol ha integrado el Congreso. Como ciudadanos tienen el derecho sin duda, el tema es que sus motivaciones parecen seguir la pésima huella de las voleibolistas. En abril, por primera vez en nuestra historia republicana, quizá un ex futbolista asome en una curul del Hemiciclo del Congreso.

Los candidatos que colgaron los chimpunes

Estos son los ex jugadores que pretenden hacer historia y llegar al Congreso.

German Leguía (67 años) – Alianza por el Progreso

Germán Leguía postula en la lista de Alianza por el Progreso.

El ex gerente deportivo de Universitario, donde también fue figura como jugador, es un candidato singular: no se conocen sus propuestas. En entrevistas concedidas a medios deportivos, Leguía no ha sido capaz de explicar su plan de trabajo. Afirma que su agenda pasará por apoyar “al deporte en general”. No mucho más. Sin embargo, no es poca la polémica que rodea a Leguía y que deja dudas sobre la legitimidad de su deseo por ser congresista.

El gravísimo caso de corrupción conocidos como “Los Cuellos Blancos del Puerto” estalló en julio de 2018, cuando una serie de audios fueron difundidos públicamente y se pudo conocer que un grupo de jueces, fiscales y vocales del más alto rango, usaban su posición e influencia, para negociar sentencias, reducciones de penas y todo tipo de favores, entre los cuales se discutían los ascensos y nombramientos dentro del sistema judicial peruano.

El nombre de Germán Leguía aparece en el informe de la Fiscal Sandra Castro, la funcionaria que realizó la investigación y destapó el caso. En ese informe fechado el 15 de agosto de 2018, Leguía, junto a otros ex jugadores, es mencionado por una colaboradora eficaz como participante de una reunión organizada por Antonio Camayo, ex gerente general de Iza Motors y sindicado como operador de la organización criminal “Los Cuellos Blancos”. Asimismo, en esta investigación a Leguía también se le relaciona con el ex miembro del Consejo Nacional de la Magistratura, Iván Noguera, el famoso “Doctor Rock”, quien era una persona cercana a Universitario de Deportes durante la gestión de Leguía y solía jugar partidos con figuras retiradas de la ‘U’. Luis ‘Cuto’ Guadalupe llegó a decir que: “Era una persona que apoyaba al equipo, a veces se necesitaban cosas y él llegaba. Digamos que era el gestor”.

En entrevista con la periodista Milagros Leiva, emitida en agosto de 2018, Leguía habló de su amistad con el operador de “Los Cuellos Blancos” Antonio Camayo: “Siempre ha apoyado a Universitario. Desde sus inicios con su taller de mecánica, los jugadores llevaban sus carros y él les daba mantenimiento gratis. Las cosas que puede haber hecho, quizás fueron por el poder. Pero él hace reuniones con ex futbolistas porque le gusta estar con ellos”.

Aquí el video de la entrevista a Leguia:

Lo concreto es que Germán Leguía tiene un lugar ganado en el fútbol porque fue un extraordinario mediocampista que lució su talento en la selección peruana y formó parte del plantel que asistió al Mundial España 82, pero las razones de su interés por arribar al Congreso va por una ruta distinta a los aplausos deportivos que supo conseguir

Julio “Coyote” Rivera (53 años) – Unión por el Perú

Desde inicios del año pasado, Rivera venía anunciando su interés por participar en política. El ‘Coyote’, quien vivió su máximo momento de gloria con aquel recordado golazo a Racing de Argentina en la semifinal de la Copa Libertadores del ’97, declaraba sus intenciones en los días previos a la pandemia. Su principal propuesta consiste en una muletilla usada en cada ciclo electoral: la creación de un Ministerio del Deporte.

El problema que empieza a evidenciar Rivera es que parece ya conocer el libreto del político al que le cuesta decir la verdad. Veamos. Cuando el controvertido Richard Swing, el extraño amigo del ex presidente Vizcarra, declaró que había estado vinculado a Paolo Guerrero —hermano del Coyote Rivera— para solucionar el problema que casi le impide participar en el Mundial Rusia 2018. Swing sostuvo que Rivera lo fue a buscar y que incluso se reunieron con él y con Paolo Guerrero.

Diversas versiones confirmaban extraoficialmente que existía una relación entre Richard Swing, Rivera, Guerrero y acceso a Palacio de Gobierno —no hay que olvidar que Vizcarra y Guerrero tuvieron más de una reunión—. Cuando el Coyote Rivera era preguntado por el tema era evasivo. ONCE le solicitó aquella vez una entrevista y se negó. Esto dispara preguntas inevitables. ¿Tuvo o no relación con un personaje tan cuestionado como Richard Swing? ¿Cuál es el alcance de esa relación? ¿Incluyó vínculos con Palacio de Gobierno y ventajas indebidas? Una persona que no tiene nada que ocultar saldría de inmediato a desmentir de manera nítida cualquier relación con un personaje como Richard Swing. El candidato al Congreso Julio Rivera prefiere evadir el tema. ¿Por qué?

Paolo Guerrero y Richard Swing.

Jean Ferrari (45 años) Victoria Nacional:

El ex volante y ex gerente deportivo de Universitario se lanza al Congreso en la lista liderada por otro ex futbolista: George Forsyth. Ferrari y Forsyth coincidieron en el Sport Boys versión 2005. La amistad trazada en aquellos años, los llevó a reencontrarse esta vez en un equipo con ambiciones electorales.

Jean Ferrai postula en la lista de Victoria Nacional. Foto: ovacion.pe

El ex jugador ha apostado a un perfil distinto al de sus colegas. Ha sido bastante explícito en difundir su currículum que él resume de este modo: “Yo estoy preparado. Me respaldan muchos años académicos. He trabajado en el IPD,  he sido Director Nacional de Recreación y Promoción del Deporte, he sido Director Deportivo de la UCV y de Universitario. Tengo amplia experiencia en gestión. Tengo diplomados. A fin de año soy bachiller en Derecho. Soy docente de la Universidad del Pacífico”.

El problema es que a la hora de las propuestas, Ferrari anuncia, al igual que todos, la muletilla principal: el deporte será parte esencial de su agenda legislativa. A ello se une que la experiencia como gerente de un club no alcanza para gestionar o crear marcos legales en aras de mejorar la vida de la ciudadanía. Y finalmente, una pregunta de fondo ¿qué debemos entender sobre el deporte como parte esencial de su agenda? Por ejemplo, sería interesante que los electores conozcan cuál es su concepto sobre la corrupción teniendo en cuenta su gran cercanía a dos personajes como Agustín Lozano y Oscar Chiri, cuyos actos ilegales en la FPF, Ferrari no ha tenido ningún reparo en respaldar.

El deporte y la política tienen caminos distintos. Sin embargo, hay quienes insisten en unir esos ámbitos para ganarse el favor del elector. Esta vez, el voley le pasa la pelota al fútbol ¿para seguir con el peloteo a los ciudadanos que les pagan el sueldo?

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