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Farfán, un retorno que mezcla las cifras y la ilusión de los hinchas

El regreso de Jefferson Farfán a Matute inyecta esperanza en la hinchada aliancista. Tras la pesadilla del descenso, la vuelta de la Foquita parece garantizar fútbol pero la tesorería cruje.

Félix Flores
Lima - 28 marzo 2021

La palabra más mencionada por los hinchas de Alianza Lima, antes del martes 23 de marzo, era “descenso”.  No había esquina, chat o llamada entre blanquiazules que no la tuviera. Pasadas las dos de la tarde de ese martes, la palabra más usada empezó a ser “Volvió”. Jefferson Farfán sostenía ante cámaras la camiseta ‘10’ que marcaba su vuelta, luego de 17 años, al club que lo lanzó a la fama. ¿Por qué volvió? ¿Para qué volvió? ¿Qué generará su vuelta?

Ubiquémonos primero en agosto del 2020. Lokomotiv de Moscú decide no renovar el contrato de Jefferson Farfán y el jugador queda en libertad. Se va con solo 75 minutos de actividad en casi un año debido a una lesión. Pues bien, el atacante pegó la vuelta a Lima en el mismo mes de agosto y es allí cuando empieza a aparecer la idea de ponerse la camiseta de Alianza.

Farfán en el Lokomotiv de Rusia.

En Lima, la idea de Farfán, que se la comunicó a su entorno, era volver al extranjero. Si había ofertas de las ligas millonarias de Asia, mucho mejor. Si había interés en la MLS, lo iba a pensar. Llegó el mes de setiembre y, pese a ser jugador libre, no se presentaban propuestas. Las lesiones y los millones de euros que pretendía ganar el futbolista, le cerraban puertas. En octubre, según fuentes, algunos miembros del Fondo Blanquiazul se acercaron al jugador. El atacante recibió como regalo la camiseta ‘blanquimorada’ y ese encuentro sirvió para preguntarle si vería como opción reforzar al equipo para este 2021.

El jugador prefirió no dar una respuesta concreta y allí terminó el primer intento. Aquí es donde entra a escena ‘Doña Charo’, madre del futbolista. Ella conversó con su hijo, le hizo saber lo importante de no alejarse otra vez de la familia y le habría hecho hincapié en lo felices que serían ellos, si decidiera volver a Alianza Lima. Jefferson seguía teniendo la decisión final, pero volvieron los contactos con el club íntimo. Ahora sí se habló de salario, duración del posible contrato y el proyecto aliancista para los próximos años. Si bien no hubo ningún papel firmado, el jugador y el club llegaron a un entendimiento. 

Pero, entonces vino el drama. Alianza Lima venía mal, no pudo sacar un solo punto en los cuatro últimos partidos y llegó al duelo contra Sport Huancayo con la necesidad de ganar o perder la categoría. Todos saben lo que sucedió aquel 18 de noviembre. Mientras el club íntimo preparaba los reclamos y hasta el presentarse en el TAS, algunos en la institución esperaron que Farfán se pronuncie. El 22 de diciembre, el delantero les lanzó una frase que mantenía la esperanza de su regreso. “Quiero jugar aquí en Sudamérica, ya no quiero alejarme de mi familia y mi madre”, dijo Farfán días antes de la Navidad.

Lo que vino después fueron algunas conversaciones entre los blanquiazules y el futbolista donde el pedido era uno solo: esperar la decisión del TAS que podría impedir que jueguen en la Liga2. Farfán aceptó y por ello rechazó una oferta de Deportivo Municipal. Además, hubo otro tema, el jugador había consultado a diversos médicos y estos le recomendaron que juegue en una liga donde no haya tanta exigencia. Esto, porque el desprendimiento de cartílago que sufrió en las rodillas podría agravarse y acelerar su retiro. El jugador también sabía que aquí podría jugar algunos partidos y descansar otros, algo que en el extranjero jamás se lo permitirían. Cuando el TAS dio la razón a Alianza en su reclamo, las cosas empezaron a caer por su propio peso. Jefferson Farfán ratificó sus ganas de volver al club y la institución lo recibió con los brazos abiertos. La familia del jugador entró en un estado de felicidad y los hinchas contaron los días para el anuncio. Entonces llegó el martes 23 de marzo. 

Farfán en la conferencia de prensa de su retorno a Alianza.

Pasado el mediodía, Farfán arribó a Matute en un lujoso Mercedes Benz valuado en cien mil dólares. El jugador estuvo de copiloto y quien condujo el vehículo fue un hombre de su seguridad. Esta persona incluso le llevó la ropa que luciría en su presentación. Un atuendo nada barato, porque era un traje azul de marca Armani de 10 mil dólares, combinado con un polo blanco ‘Gucci’ de 250 dólares y zapatillas ‘Givenchy’ del mismo color que tienen un costo de 2 mil dólares. Tras ello, sus palabras y la foto con su familia en el campo de Matute, otra prueba más de la influencia que tuvieron en su decisión. A las 5 de la tarde de aquel martes, el jugador se retiró a casa. Hoy ya entrena con el equipo, pero su debut tiene que esperar. 

Si hablamos de cifras en la ‘Operación Farfán’ se deben contabilizar los egresos e ingresos. En el primer rubro Alianza desembolsaría 30 mil dólares mensuales para el salario del jugador. Además, Banco Pichincha pondrá 20 mil dólares y, entre la marca deportiva que viste al club, Nike, y 4 sponsors más cubrirían otro porcentaje del sueldo que superaría los 60 mil dólares cada 30 días. El contrato es hasta diciembre, con la opción de renovarlo por 12 meses más.  Pero ¿Será rentable para el club?

A nivel económico para los dirigentes la respuesta es un ‘Sí’ rotundo. Previo al anuncio de Jefferson Farfán, Alianza Lima ya contaba con tres sponsors más: una empresa de pinturas, un servicio de taxis y un negocio de conservas. Es decir, dinero contante y sonante para el presupuesto. Pero esto es solo el comienzo, según fuentes tras la presentación de Farfán, los blanquiazules tendrían hasta 5 propuestas más de sponsoría para este año y todas de empresas solventes. El cálculo a favor sigue, porque si antes de fin de año se permite el regreso del público a los estadios, Alianza preveé un lleno total de Matute en los partidos que pueda jugar y con entradas nada baratas. Sin embargo, lo mejor está por venir. 

La firma de Jefferson Farfán propiciaría un nuevo retorno: el de Paolo Guerrero. Amigos y compadres, los atacantes quieren jugar juntos y el hombre del Internacional de Porto Alegre tomará la decisión a mitad de año. El contrato de Guerrero con el club de Porto Alegre es hasta diciembre y por ahora no lo ha renovado. Sus 37 años le dificultan llegar a otro club grande y su hinchaje por Alianza Lima acercarían su vuelta. Tanto Farfán como Guerrero formarían parte del club en 2022 en la Copa Libertadores, torneo al que los íntimos tienen como prioridad clasificar. Si lo logran, estaríamos hablando de 4 millones de dólares de ingresos de Conmebol, además de una taquilla que entregará más millones. 

Paolo Guerrero y Jefferson Farfán juntos en La Videna.

El proyecto también abarca la venta de abonos —con el público ya en los estadios en 202— que les permitiría aumentar el presupuesto para un tema deportivo. Con Jefferson Farfán y Paolo Guerrero ya ‘veteranos’, Alianza quiere fichar futbolistas que los nutrán de pases y buen toque y que les generen chances de gol. Además, los regresos de Paulo Hurtado y André Carrillo no son utopía y hasta la posibilidad de contar con el defensa Carlos Zambrano, confeso hincha íntimo, o Anderson Santamaría, intermitente en México, aparecen en el horizonte.  

Jefferson Farfán no ha hecho más que empezar a girar una rueda. Y la hinchada blanquiazul dice contenta “Volvió”. 

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