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“Icardi está preso en una jaula de oro y ella tiene la llave”

Mauro Icardi, delantero argentino del PSG, y su mujer y representante, Wanda Nara, una pareja explosiva que protagoniza la telenovela extra deportiva del año con repercusiones económicas.

Carlos Prieto
Argentina - 7 noviembre 2021

“Icardi está preso en una jaula de oro. No le conviene separarse, aunque quisiera. A lo mejor se ha cansado de Wanda, pero le ha dado las llaves del negocio y no hay vuelta atrás”, asegura un conocedor del entramado económico de la pareja, controlado en buena parte por Wanda, esposa y representante del jugador.

Icardi y Wanda, una relación explosiva entre el amor, la obsesión y el mercado persa.

Si usted no es argentino o italiano, quizá no sepa de qué estamos hablando, o le parezca demasiado banal para entenderlo, pero escuche: aunque haría falta una tesis doctoral para descifrar el fenómeno Wanda/Icardi, el esfuerzo merece la pena, pues estamos ante un gran culebrón sobre las costumbres de una época. La clase de información grotesca sobre los vicios y debilidades humanas que sería útil a los marcianos antes de invadir la Tierra.

Hechos: Mauricio Icardi, 28 años, exjugador del Inter, ahora en el PSG e internacional por Argentina.

Wanda Nara, 34 años, presentadora de televisión, ‘influencer’, empresaria y musa de la posmodernidad catódica en países temperamentales como Italia y Argentina.

Wanda e Icardi están casados y tienen dos hijas. Wanda también es la representante de Icardi. Y algo más…

La sociedad que gestiona los ingresos del jugador pasó a tener a Wanda de administradora única, generando graves tensiones en el clan Icardi

Hechos: antes de conocer a Icardi, Wanda salía con otro futbolista argentino, Maxi López, con el que tuvo tres hijos.

Se da la circunstancia de que Maxi e Icardi eran uña y carne, compañeros del alma, Maxi acogió a Icardi cuando era un confuso futbolista emergente (de la cantera del Barcelona a la liga italiana). Pero, ¡ay!, en unas semanas eléctricas de 2013, Wanda cambió a Maxi por Icardi.

Wanda deslizó que la fidelidad no era el fuerte de Maxi y que la cosa no daba más de sí (“Mi matrimonio se rompió hace varios meses por repetidas infidelidades que perdoné justamente por mis hijos”, dijo en Twitter, aunque luego lo borró), pero el relato de la traición de Icardi a Maxi triunfó, el “eso no se le hace a un amigo”.

El bombazo costumbrista fue tal que a) Maxi le negó el saludo a Icardi en un partido del Calcio (Inter contra Torino, en 2016), duelo de titanes testosterónicos bautizado por la prensa italiana como el Derbi de Wanda; b) Diego Armando Maradona, al que le costaba estar callado, terció para achicharrar a Icardi: “Para mí no existe”, y c) la calle argentina acuñó el término ‘icardear’: o cuando tu mejor amigo te apuñala liándose con tu mujer.

Pues bien: hasta aquí la parte amable de la historia. Ahora vamos a hablar de dinero…

Ya me ocupo yo

Wanda e Icardi se casaron en 2014. Al año siguiente, Icardi rompió con su representante de toda la vida (Abián Morano, que le descubrió jugando en Canarias cuando aún era un niño y le montó una exitosa carrera internacional en Italia) y Wanda pasó a ser la representante del jugador.

Fuentes cercanas a los negocios de la pareja señalan que Morano colisionó con Wanda varias veces antes de la ruptura. Primero, por su alto tren de vida (Wanda se habría gastado un millón de euros en bolsos el primer año que estuvo con Icardi en Milán, según dichas fuentes).

Segundo, por la gestión de la fortuna de la pareja: la sociedad (World Marketing Football) que gestionaba los ingresos de Icardi (derechos de imagen, publicidad de marcas como Nike y un porcentaje de su contrato como futbolista) pasó a tener a Wanda de administradora única, generando graves tensiones entre la familia del futbolista y la emprendedora esposa. Las horas previas a la boda entre Icardi y Wanda fueron de alto voltaje familiar en ese sentido.

Además de controlar la sociedad que agrupa los ingresos paralelos al terreno de juego, en caso de divorcio Wanda se llevaría más de la mitad del sueldo del futbolista. “Se arriesga a perder hasta los coches”, añade la fuente conocedora de los negocios de la pareja.

“No le conviene separarse, aunque quisiera”

La relación entre Ivana Icardi (hermana del jugador) y su cuñada Wanda es plato fuerte habitual en ‘Gran Hermano’ Italia, donde ambas han participado como concursantes o tertulianas. La hermanísima ha acusado a Wanda en Twitter de “psicópata”, “superficial”, “mitómana”, “loca desquiciada” y haber dado el braguetazo del siglo con su hermano.

En efecto, las cuñadas bien no se llevan, son más de intercambiar gruesas acusaciones y denuncias cruzadas en redes y televisiones.

“Ni a mi peor enemigo le deseo que le toque una mina así en la familia. Es conflicto asegurado”, ha dicho Ivana sobre su cuñada. Ivana, que participó el año pasado en el ‘Supervivientes’ de Telecinco, tiene también mala relación con su hermano.

Las tres Wandas

Ahora vamos con un serie de declaraciones de Wanda (a ‘Clarín’ y a ‘La Reppublica’) para entender sus motivaciones (y su empoderamiento en un mundo de hombres):

1) “Al principio era más suave, pero pronto me di cuenta de que tenía que ser dura. Las mujeres somos tan fuertes como los hombres, podemos hacer todo, incluso en el deporte. ¿Pero has visto lo que pasa? Los prejuicios existen, es lo que me enfada. Si eres mujer y tienes algo que decir sobre fútbol, tienes que luchar para hablar”.

2) “Siempre fui una mujer segura de mí misma y creo que la gente lo percibe. La carrera de un jugador es muy corta y hay que saber tomar buenas decisiones y rápidas, siempre haciendo buenas elecciones a nivel futbolístico. La clave es generar buenos contratos y acompañarlo en sus sueños”.

3) “Me une un respeto muy grande [al dinero], siempre fui muy ambiciosa desde chiquita, nunca me conformé con un trabajo… Me hace gracia, porque una de las críticas que me han hecho mucho es la de ‘ser la mujer de un futbolista y no trabajar’. No solo soy la mujer de ese jugador, sino que hace siete años soy la representante. Y mi trabajo es aún más que el de cualquier representante, ya que se trata de mi marido y significa su bienestar económico, social y deportivo. Es una responsabilidad muy grande la que me dio en un mundo muy machista… Mauro, cuando me eligió, sabía que estaba eligiendo a una persona ambiciosa”.

Icardi tiene tatuadas tres Wandas en su cuerpo: su nombre (que ocupa un brazo), las iniciales de ambos con la fecha de su aniversario y la cara de Wanda con rosas alrededor. Cuando Icardi empezó a tatuarse Wandas, a los pocos días de iniciar su relación, su entorno comenzó a inquietarse.

En la salud y en la enfermedad, en ‘Gran Hermano’ y en Instagram, en el delirio y en el estropicio, hasta que la muerte o el ‘bisnes’ los separe.

PD: por si el entrenador del PSG no tuviera suficiente con apagar fuegos a diario por Ramos (lesionado crónico), Messi (supuestamente enfadado cuando le quitan del campo tres minutos), los porteros (tensos por la titularidad) o Mbappé (que insultó a Neymar desde el banquillo por no pasarle más la pelota), Mauricio Pochettino se ha visto obligado ahora a desactivar en público las bombas sentimentales de Icardi y Wanda. En efecto, lo del PSG pinta muy bien este año… Muy bien como experimento sobre cuántos egos y conflictos puede acumular un equipo antes de explotar.

Tomado de “El confidencial”

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