Jorge Alva, el médico que se convirtió en un símbolo de Universitario

Jorge Alva está presente en los corazones cremas, no solo como médico, también como padre, consejero y amigo. Ejerció su profesión por más de 50 años años al servicio de la 'U' y de la selección peruana.

Jorge Alva sonríe en el estadio Monumental. Foto: El Comercio.
Mario Fernández
Lima. - 14 marzo 2021

Le pregunto al doctor Jorge Alva Flores por qué Roberto Chale, dirigiendo al seleccionado peruano esa tarde de Buenos Aires (30/6/1985) frente a la Argentina de Carlos S. Bilardo no intentó meterse en los minutos finales a la cancha ‘ex profeso’ para así obligar al árbitro brasileño Arphi Filho a paralizar el juego y, sabe Dios quizá no hubiera llegado el gol de Ricardo Gareca para el 2-2 final que nos dejó fuera del Mundial de México ’86. La respuesta que obtuve fue para el asombro: “Porque más que seguro que por una orden superior, un buen número de policías argentinos se puso delante de la banca peruana mientras que con Bilardo sucedía todo lo contrario”.

Alva Flores, pisqueño de pura cepa, que este último jueves cumplió 83 años de los cuales 54 los lleva ligados como profesional en la medicina del deporte, especialmente en el fútbol, tiene un mundo redondo qué recordar. Tantos temas en ese cúmulo de experiencias buenas y malas que pudo haber encontrado en esa larga carrera de ir tras un futbolista lesionado en pleno partido o un episodio increíble en el camarín tras un triunfo o una derrota donde siempre lo que sucede queda bajo un código de silencio. 

De esas carreras vestido de blanco trae a la memoria el gol del argentino ‘Beto’ Carranza cuando jugando en Cerro de Pasco (4,230 msnm) la ‘U’ ganó el título del Apertura 2000 con su segundo gol tras correr en forma impresionante desde campo crema. “Cuando lo vi seguir corriendo tras anotar su gol, fui detrás de él con el balón de oxígeno de emergencia con el que terminé socorriéndolo. No tenía aire”. Fue el comienzo de una charla y había mucho que escucharlo.

De todo lo recorrido por el fútbol, ¿cuál fue el momento más hermoso?

La noche que con gol de Roberto Martínez le ganamos al Alianza Lima 1-0 y clasificamos a la Copa Libertadores.

¿Y el momento más triste?

Esa tarde del empate con Argentina que nos dejó fuera de México ’86. Tras el final lloré amargamente. No pude contener las lágrimas. Se nos había ido el Mundial de México. El mismo país donde sí estuvimos en 1970.

¿El mejor entrenador que viste pasar?

Por su carácter quizá Marcos Calderón. Tenía filosofía de calle para trabajar. La sapiencia de Roberto Scarone. El estilo y disciplina de Iván Brzic. La filosofía del fútbol que tanto sabía Tim. El trabajo científico de Sergio Markarián. Roberto Chale y su gran capacidad de ver un partido y encontrar la manera de darle vuelta. Sumaría la capacidad de formador de Juan José Oré.

Recordado DT Marcos Calderón.

¿Cuántos títulos ganaste con la ‘U’?

Un total de 14. Desde 1967 con Scarone hasta el 2002 con Ángel Cappa. Estuve en 22 ediciones de Copa Libertadores, entre ellas la de 1972 cuando quedamos subcampeones con Scarone como técnico.

Una larga historia, sin duda…

Que suman cuatro Copas Américas e igual número de Mundiales: Argentina ’78, España ’82 y en menores Perú 2005 y Corea 2007. No me olvido la de oro ganada en los Juegos Olímpicos de la Juventud Nanjing.

Hablando de menores, ¿por qué esas presencias mundialistas no nos suman con el tiempo a sostener un mejor nivel internacional?

Porque nuestros clubes no les dan oportunidades a los muchachos. Prefieren traer a extranjeros y se taponea lo nuestro. Y estamos viendo los tristes resultados que sumamos en competencias internacionales.

¿Qué hacer entonces?

Que los clubes de Primera brinden más importancia a sus divisiones menores; que las verdaderas academias firmen convenios con los clubes profesionales formando un cordón umbilical. Así progresarán todos y el muchacho con condiciones estará en el camino correcto hacia la Primera. Por supuesto, cuando superemos este virus que ha cambiado al mundo en todos sus aspectos.

Te atribuyen ser el creador de la famosa ‘sopa de cóndor’ para jugar en la altura. ¿Cómo así nació? ¿En qué quedó?

(Sonríe) Debo decir que la ‘U’ siempre obtuvo buenos resultados con una serie de medidas de aspecto nutricional, psicológico y de preparación física. Nada más. A todo eso el periodismo deportivo le llamó ‘Sopa de cóndor’.

Jorge Alva en La Videna. Foto: GEC.

¿No tuviste problemas con la Sociedad Protectora de Animales?

Por supuesto. Tuve que acudir a darle las explicaciones del caso porque en la referida Sociedad se creyó que estaba matando cóndores para hacer la sopa. Nada qué ver.

Así de pasada ¿cuál ha sido el mayor error que viste en el deporte nacional?

Eliminar la Educación Física. Esto en el aspecto deportivo y después mirando otros aspectos de nuestra vida ciudadana dejar de enseñarles a los jóvenes la Educación Cívica y la Instrucción Pre-Militar en la currícula escolar. Con la edad que he alcanzado y que espero, Dios mediante, igualar y superar a la de mi abuelo hoy no termino de entenderlo.

¿Por qué?

Porque vemos a nuestra juventud tan errática. En lo deportivo la ausencia de figuras que antes sobraban y ahí están los pobres resultados en las canchas; en lo cívico la total falta de respeto a los símbolos y a las propias personas mayores.

Mirando al fútbol, ¿llegaste a jugarlo?

Claro. Mi juventud la pasé en una hacienda de Chincha con mis abuelos y tíos maternos: Fue en la hacienda Lurinchincha donde jugábamos fútbol todas las tardes con los peones. Mi puesto era de zaguero central.

¿Ahí quedó la cosa?

No. En mi colegio fui seleccionado en el equipo de fútbol y llegamos a jugar la final del interescolar en Lima el año 1953. Recuerdo que enfrentamos al Colegio Lima San Carlos donde jugaba Víctor Benítes y era entrenado por Roberto Scarone. Y antes enfrentamos a la GUE Nosiglia que tenía en sus filas a Juan Seminario. También jugué en la liga provincial por el Sport Pisco y en la selección de la UNMSM.

¿En San Marcos jugabas solo como alumno o como recibido ya en medicina?

En un torneo en Bogotá pude hacer mis pinitos en la Medicina Deportiva, pues, como alumno del último año me designaron para ver los problemas de salud de la delegación.

En el terreno de la Medicina Deportiva ¿a qué colegas admiraste siempre?

Hubo dos: los doctores Belisario Sánchez León y Orestes Suárez, que en paz descansen y que me marcaron mucho en la especialidad que seguí el resto de mi vida.

Jorge Alva tiene medio siglo como médico de los futbolistas.

¿Cómo así llegas a la ‘U’ del que eres hincha, sin duda?

En Pisco me hice hincha de la ‘U’. Corría el año 1953 y escuchando por la radio las hazañas de Lolo Fernández y luego de ‘Toto’ Terry no hubo para más. Ya era crema y para toda la vida.

¿Viste jugar a Lolo?

Por supuesto. La tarde de su despedida ante Alianza Lima me escapé de Pisco para venirme en un camión. Fue una tarde inolvidable con los tres golazos de Lolo.

¿Y a la vuelta no te castigaron?

No, porque mi padre que también era hincha de la ‘U’ estuvo en el Nacional ese día. Claro, sin saber que yo también me hallaba presente pero en otra tribuna.

¿Cómo llegas a ser médico del equipo crema?

Corrían los años 1964/67 y haciendo mi residenciado de Pediatría en el Hospital del Niño, el traumatólogo de dicho hospital, doctor Guillermo Malca fue nombrado médico de la ‘U’ y ahí comenzó la historia…

¿Qué pasó?

Sabía él de mi hinchaje por el equipo y que, además, jugaba el fútbol y decidió invitarme a que lo acompañara. Recuerdo que hacíamos las visitas a nuestros pacientes muy temprano y ¡zás! nos íbamos al estadio Lolo Fernández, que estaba muy cerca, en su auto Hillman rojo con techo crema.

Jorge Alva llegó como médico de la ‘U’ en 1967.

¿Sería una experiencia gratísima estar al lado de tus ídolos?

No te puedes imaginar la emoción que sentí. De compartir con mis ídolos Héctor Chumpitaz, José Fernández, Ángel Uribe, Víctor Calatayud, el ‘Ronco’ Rodríguez, Lucho Cruzado, el ‘Loco’ Cassaretto, Nicolás Fuentes, Pedro Gonzales, etc.

Y en algún momento hubo que inyectar a uno de ellos…

Mi primera inyección de esta experiencia fue con Lucho Cruzado que en paz descanse. Hoy lo juro que sentí la misma emoción de cuando nació mi primer hijo Jorge Alfredo. Después Lucho me buscaba, como que le gustó mi mano.

¿En qué momento quedas como médico en la ‘U’?

En 1967 cuando el doctor Malca por motivos familiares se ausentó de Lima. El presidente del club, ingeniero Rafael Quiroz me dio esa misión hasta conseguir un especialista con experiencia.

¿Qué vino luego?

Que pasaron 40 años y fue tal el cariño que le puse a mi papel que agradó a dirigentes y jugadores y duré esos cuatro lustros.

¿Qué conductas como médico implantaste en el equipo crema?

Hubo dos: primero, la de entrenar con el equipo sobre todo con los lesionados y la segunda vestir de blanco durante los partidos oficiales.

¿Y con las selecciones nacionales?

Igual. Desde 1972 cuando fui convocado por primera vez a una selección que dirigía don Roberto Scarone. Se iba a jugar el Mundialito de Brasil en 1973.

Hoy algunos jugadores que fingen lesiones para no viajar y jugar en altura, especialmente, ¿hubo alguno que hizo lo mismo contigo?

No porque siempre mi relación interpersonal con los jugadores fue bastante fuerte. Como médico pediatra les veía a sus hijos. Yo era quien se los curaba y terminaba siendo como un padre para ellos. Los tenía en el bolsillo y me guardaban respeto.

En época de pandemia, ¿cómo está la familia?

Bien felizmente al lado de mi esposa Zoila Huerto con la que ya cumplí bodas de oro y que es médico-cirujano a quién justamente conocí cuando era su profesor en dicha universidad. Rodeados siempre de nietos y de nuestros cinco hijos, la última Mariana Alva Huerto también es médico.

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