Jorge Pinos, el arquero que jamás se rindió

El arquero ecuatoriano jamás se dio por vencido. Cuando se quedó sin equipo, colgó los guantes temporalmente para trabajar de chofer y en un circo. Después, fue figura y campeón del continente.

Redacción ONCE
Lima - 10 abril 2021

La vida de Jorge Pinos, arquero de Independiente del Valle y figura en la final de la Copa Sudamericana (2019), frente a Colón de Santa Fe, es una historia de superación. El fútbol fue siempre su sueño y aunque llegó a Barcelona de Ecuador en 2012, el club no lo tomó en cuenta y tuvo que salir del plantel. Luego anduvo por equipos de segunda categoría y tuvo un paso fallido por el exterior, cuando lo engañaron y lo llevaron a Brasil como paso previo para enrolarse en Hungría. En Brasil estuvo tres meses pero todo fue mentira, por lo que regresó a Ecuador sin equipo y sin dinero.

Jorge Pinos y su esposa Carmen Castro.

En 2016, luego de quedarse sin equipo y teniendo la responsabilidad de un hogar formado con su esposa Carmen Castro y su pequeño hijo, no le quedó otra opción que trabajar en lo que sea. Fue chófer y después se metió en un circo en su tierra natal, Quevedo. Allí, aprovechaba los shows circenses para vender mango. Este recuerdo le quedó grabado:

«La primera vez jamás la olvidaré. Cogí las fundas y comencé a recorrer el circo, tenía el charol en mis manos, gritaba ‘¡mangos, mangos, mangos!’, nadie me compró nada. Y ni siquiera me hicieron señas para preguntar cuánto valía. Ya cuando me iba a dejar las funditas, una señora me llamó y me compró uno. Así fue la primera vez. Luego sí vendía».

En el circo: Jorge Pinos junto a Carlos Loor, uno de los dueños del circo de Los Pelusas, 2016.

A su lado, y ayudándole en el circo, siempre estuvo su esposa, con quien cumplió diez años de estar juntos.

De esa etapa en el circo de Los Pelusas, uno de sus dueños, Carlos Loor, guarda los mejores recuerdos de Jorge: «Es buen chico, aquí lo ayudamos, pero él se ha ganado todo con esfuerzo. Además, es agradecido», cuenta. También cumplió las tareas de chofer dentro del circo, que se moviliza constantemente entre los cantones de Guayas, Los Ríos y Santo Domingo.

En 2017, pasó al equipo de segunda Santa Rita de Vinces, en donde ganaba menos dinero que en el circo, pero lo importante fue que volvió a jugar fútbol profesional. Hace apenas dos años estaba jugando en esas ligas menores. Todo sirvió, porque en 2018 el Técnico Universitario se fijó en él y sus actuaciones seguían siendo destacadas.

Hasta que en 2019 el Independiente del Valle lo fichó y volvió a brillar. Jorge Pinos tapó un penal en la final de la Copa Sudamericana del 2019 y fue considerado el jugador del partido. A sus 30 años, consiguió ser campeón de un título sudamericano, un logro que pocos futbolistas ecuatorianos pueden lucir.

Esa misma noche, luego de convertirse en campeón del continente, Jorge Pinos agarró su celular y llamó a Carlos Loor, del circo de Los Pelusas. Jorge quería compartir su inmensa alegría: «Lloraba de emoción y me decía que lo habíamos logrado. Todo se lo ha merecido», contó Loor.

Su esposa es también su representante. Juntos celebraron el título de la Copa Sudamericana.

Tomado de La Historia EC.

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