Jorge Soto, confesiones del ídolo de Sporting Cristal

Se inició en el Deportivo Municipal, se hizo figura en Cristal como referente de la gran campaña en 1997. Jugó en Lanús de Argentina, Flamengo de Brasil y San Luis de México. El 'Camello' se confesó con ONCE.

Daniel Yaipén
Lima. - 27 junio 2021

Si uno busca en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española la palabra Camello encontrará la siguiente definición: Mamífero rumiante de talla elevada y cuerpo voluminoso con dos jorobas de grasa que le permiten resistir mucho tiempo sin alimento ni agua. Esa descripción es la correcta para el común de los mortales pero si usted habla del “Camello” entre la hinchada celeste inmediatamente recordarán las grandes actuaciones que tuvo Jorge Soto como capitán y referente de la escuadra cervecera.

Llegó a la Florida a inicios del los noventa con un aspecto tímido, a pesar de ser la revelación del torneo, y después de 12 años en 3 diferentes ciclos terminó como líder y referente indiscutido en huestes bajopontinas. El ex-capitán del Sporting Cristal sostuvo una conversación con ONCE donde compartió diferentes recuerdos y vivencias durante sus años como futbolista y su actualidad como parte importante dentro del comando técnico del primer equipo cervecero.

A finales del ’92 tu hermano José y tú dejaron Municipal, ¿por qué no continuaron su carrera juntos? ¿Qué hizo que te decidieras por Sporting Cristal?

‘Pepe’ quedó libre y se fue a Alianza pero a mi aún me quedaba un año más de contrato con Municipal, sin embargo, mi papá y yo ya nos habíamos reunido con Jorge Nicolini, quién me quería en Universitario y prácticamente ya teníamos todo cerrado con él. Los dirigentes de Cristal fueron directo a conversar con la directiva de Municipal y le compraron mi pase, recuerdo que además de dinero les cedieron a préstamo a ‘Ñol’ Solano, al tío Julio César Antón y a un moreno delantero que ahorita no recuerdo su nombre. Las gestiones de la gente de Cristal fueron muy rápidas y cuando me di cuenta ya era jugador celeste.

Jorge y José Soto se iniciaron en Deportivo Municipal.

¿Qué es lo primero que se te viene a la mente de tus primeros días en La Florida?

Lo primero que me marcó y gustó bastante fue la bienvenida que me dio el mismo presidente Federico Cúneo y luego Leo Rojas y Pedro Garay como los capitanes del equipo. El primero me explicó el proyecto que tenía Cristal para esa década y los segundos me transmitieron la mística que estaban imponiendo en el grupo, el compromiso que significaba llevar esa camiseta en el pecho y que el trabajo fuerte y la disciplina no eran negociables para ser parte del plantel.

¿Te ganaste el puesto rápidamente?

Sí, gracias a Dios el profe Amaral me dio la confianza desde el inicio. Yo jugaba en varias posiciones, pero venía de ser el mejor lateral derecho del torneo anterior, porque el ‘Polaco’ Merino me dijo que Popovic le había pedido me haga jugar ahí porque me iba a necesitar en la selección en ese puesto. Cuando llego a Cristal aún estaba el tío Leo Rojas y encima capitán así que no lo iba sentar ni de juego (risas), comencé jugando de volante por derecha al lado del ‘Chorri’ y Pedro Garay. A mitad de año se retira Leo y me deja de herencia su camiseta número 4, de ahí en adelante nunca cambié de número. Me acuerdo claro que a pesar de ya haber jugado en esa posición sentía muchos nervios de reemplazar a un referente de su nivel pero antes de irse el mismo tuvo la iniciativa de hablarme, darme confianza y heredarme su sitio y camiseta, fue un gran espaldarazo para mí.

Soto con el Chorri y Julinho en su primer año con la celeste.

¿Con quién parabas de arriba para abajo en esos primeros años?

Desde que llegué comencé a parar con Pedro Garay, con quien después hice una amistad que trasciende el fútbol, y también con Leo Rojas. Siempre he tenido afinidad con los jugadores de experiencia, me gustaba parar con ellos y escuchar de sus experiencias y anécdotas dentro de este mundo tan especial del fútbol.

Siempre has sido un jugador serio y de pocos aspavientos, ¿Cuándo sientes que comenzaste a ser el líder que terminaste siendo en tienda celeste?

Después de nuestra gran Copa Libertadores del ’97 por diferentes motivos fueron dejando el equipo muchos jugadores de experiencia y referentes como Garay y el ‘Viejo’ Balerio. Al poco tiempo también se tuvo que ir el profe Markarian porque no íbamos bien en el torneo local así que recordé todo lo que había aprendido en tantas situaciones y charlas con Garay, Asteggiano y Balerio. Sentí que la responsabilidad caía en forma natural sobre mis hombros, así que tome la iniciativa de reunir al plantel y buscar soluciones tal como lo aprendí con estos referentes. Poco a poco fuimos asumiendo sus roles los que en los primeros años éramos los mas jóvenes y ahora pasábamos a ser los experimentados como Rebosio, Carlitos Zegarra y el arquero Ferro que llegó y también sumaba desde ese aspecto.

El Camello festejando uno de los 15 goles que marcó en la Copa Libertadores.

¿Cuál es la anécdota que nunca has contado sobre esa campaña en la Libertadores de 1997?

Se han contado casi todas ya, pero algo que casi nadie comenta y que en estos tiempos sería algo imposible, es amanecerse timbeando. Nosotros concentrábamos mucho en el Sheraton y ahí había casino durante toda la noche. El ‘Coyote’, Balerio, ‘Ñol’, Garay y varios más se quedaban hasta las 3 o 4 de la mañana jugando black jack o 21 como lo conocemos nosotros y al día siguiente había entrenamiento. Eso recién paro cuando Markarián habló con ellos, en estos tiempos no hay forma que un jugador que este concentrado no este descansando temprano.

¿Tú mejor partido y gol con la camiseta celeste?

Es una pregunta imposible de contestar con una sola respuesta, por lo que representó en su momento el gol ante Vélez siempre va a ser especial para mí. Recuerdo que estaba en la concentración en Barranquilla con la selección cuando vimos por la tele decir que yo no existía porque seguro vivía en un sótano. Ese día le recordé quien era Jorge Soto para que no se le olvide nunca. Otro gol entrañable fue la chalaca ante Rosario Central, tal vez el más bonito de toda mi carrera. Están los goles ante la ‘U’ y Alianza que siempre definían campeonatos y eran clásicos que se vivían desde una semana antes dentro y fuera de la cancha. Son tantos partidos, demasiados recuerdos para poder elegir solo uno, ahorita que estoy haciendo memoria recuerdo uno contra Unión Huaral en el que hice cuatro goles. Toda una vida llena de alegrías y festejos con la celeste en el pecho.

El gol de chalaca. Inolvidable ante Rosario Central de Argentina.

¿Una anécdota que tu recuerdes de tus duelos con tu hermano ‘Pepe’ en los Cristal vs Alianza?

Uy, esos partidos eran a todo meter, complicadísimos, se jugaban desde una semana antes cuando estábamos solteros y vivíamos juntos donde mis padres, ni siquiera nos sentábamos juntos a la mesa, para que te des una idea de cómo se vivían esos clásicos. Lo que recuerdo en particular ya de los encuentros es que ‘Pepe’ siempre iba sobre mi marca en las pelotas paradas y ya te imaginaras los forcejeos, la boquilla y demás condimentos que se dan en los balones detenidos.

Los duelos de los Soto fueron los más electrizantes de los noventas.

En todos tus años en Cristal viste muchos extranjeros llegar, para ti ¿Cuál fue el mejor y por qué?

Pedro Garay, Marcelo Asteggiano y el ‘Viejo’ Balerio, primero por el don de gente que siempre transmitieron en el plantel y segundo porque siempre se comportaron como excelentes jugadores y grandes profesionales. Con Pedro formé una amistad sólida tanto dentro como fuera de la cancha, Marcelo me enseñó a cabecear a esa edad, imagínate. Cómo poner los brazos y el hombro al momento de saltar. El ‘Viejo’ me enseñó a perfilarme de cara al gol.

Jorge y Balerio, una amistad que le dejó muchas enseñanzas.

¿Balerio siendo arquero te enseñó a perfilarte de cara al gol?

El ‘Viejo’ era muy astuto e inteligente, siempre estaba en todo los detalles, él me enseñó como patear y perfilarme en diferentes situaciones. Julio tenía la ventaja de saber cómo pensaba el arquero y eso me lo transmitió, con él mejoré mucho mi cuota de gol.

¿Un juvenil que desde que lo viste supiste que iba a convertirse en crack?

Alberto Rodríguez, incluso desde antes que fuera compañero nuestro, lo veíamos en los torneos juveniles y comentábamos que si seguía así iba a ser figura. Desde que subió al primer equipo jugó como si tuviera años de experiencia, tenía un doble ritmo impresionante a la hora de saltar. Si bien llegó a jugar muchos años en gran nivel en Portugal creo que con un poco más de suerte pudo haber llegado a un equipo grande de España, Italia o Inglaterra, calidad le sobraba.

La selección del ’97 tenía la base de Cristal y a Oblitas que había sido su técnico ¿Qué crees que les faltó para alcanzar el objetivo que estuvo tan cerca?

Nosotros tuvimos una campaña impresionante de local, nos hicimos muy fuertes y no perdimos ni un solo partido. Yo creo que ese empate con Ecuador acá nos preocupó de más y cometimos el error de querer ir a clasificar a Santiago.

¿Cuál fue el error?

Que nos olvidamos que aún faltaba una fecha más para clasificar, fuimos a Chile y quisimos salir muy rápido a buscar el triunfo como si estuviéramos de locales y fuera la última oportunidad para clasificar. Debimos ser más astutos, nos faltó inteligencia para manejar el partido. Después del primer gol tuvimos hasta tres oportunidades claras de ‘Ñol’, Flavio y el ‘Chorri’ que no pudimos concretar y en los últimos minutos ya jugados en ataque llegaron los otros goles chilenos.

¿El ambiente hostil y los demás factores externos que prepararon en Santiago influyeron en el resultado?

De hecho que desde que llegamos hubieron incidentes de hostilidad, insultos e intentos de agresión que ahora serían imposibles que sucedan sin que tengan un castigo ejemplar de la Conmebol. Para muestra un botón, un día antes afuera de nuestro hotel había mucha gente haciendo bulla y unos parlantes inmensos como los de un concierto con música a todo volumen, la noche previa no logramos descansar como se debía. Otra cosa muy desagradable fue la llegada al estadio y la ofensa contra nuestro himno al momento de cantarlo, pero aún así con todo yo creo que pudimos ganar ese partido, nuestro error fue apresurábamos en buscar el partido.

¿Tu partido más feliz con la selección?

Pregunta difícil, fueron 101 partidos con el honor de llevar la rojiblanca en el pecho. Hay dos encuentros que se me vienen a la mente, en el 2003 contra Paraguay un 4 a 1 en el que hago el tercer gol luego de un pase de Claudio (Pizarro), ese día recuerdo que debutó Farfán e hizo el cuarto gol. Otro partido que siempre recuerdo es uno contra Japón en una Copa América en Paraguay, creo que fue en el ’99, ese día también hice un gol y les volteamos el partido a los nipones con un doblete de Roberto Holsen.

1997, Soto defendiendo el balón ante la marca de Matías Almeyda. Foto: Archivo ONCE.

Si pudieras retroceder el tiempo ¿Qué decisión relacionada a tu carrera deportiva cambiarías?

Definitivamente tomar mejores decisiones a la hora de analizar las ofertas que llegaban del extranjero, muchas veces mi terquedad me negaron la posibilidad de jugar en otras ligas donde me hubiera gustado mostrar mi fútbol.

¿Esa terquedad era por un factor económico?

Sí, muchas veces las ofertas eran muy similares a lo que yo ganaba acá y por eso las desechaba. Ahora me pongo a pensar que debí priorizar el salir para ganar más rápido experiencia. Al final logré ser fichado por el Lanús de Argentina, Flamengo de Brasil y San Luis de México, pero pude haber salido al fútbol internacional mucho antes, eso cambiaría.

Llegaste a Flamengo en un gran momento futbolístico, ¿por qué no llegaste a debutar?

Los brasileños me contratan a mediados de Enero y en esas fechas se jugaba la Copa de Oro a la cuál fui convocado por Pacho Maturana, nos fuimos a Estados Unidos y encima como pasamos de fase estuvimos mas de 25 días por allá. Cuando regresé a Brasil el técnico del Flamengo que era Paulo César Carpegiani habló conmigo. Me dijo que si quería ser titular en su equipo tenía que renunciar a mi selección nacional, yo le dije que cuando me contrataron él sabía que yo era jugador de la selección peruana y no pensaba dejar de jugar por mi país. Así que hasta ahí llego mi relación con el club, hablé con la directiva y rescindí contrato. En esa época allá se jugaba incluso más seguido que ahora, creo que si podían jugar todos los días lo hacían (risas).

Paulo César Carpegiani fue el técnico del Flamengo que le pidió renunciar a la selección peruana.

¿Qué es lo que mas disfrutas de esta nueva etapa como parte del comando técnico del profe Mosquera?

La sapiencia de Roberto para llevar el grupo e implantar su estilo de juego en todo el plantel. También el compañerismo de todo el cuerpo técnico, aprendo mucho de Claudio Bustamante, Sebastián Salvatore y de Tuto Rossel, todos ellos son profesionales súper capaces en sus especialidades. Otra cosa que disfruto es hablar muchos con los jóvenes, sobre cómo comportarse tanto dentro como fuera de la cancha, cómo comportarse como un verdadero profesional del fútbol. También les cuento sobre la historia del equipo, cómo fue jugar lo que jugamos nosotros y entre broma y broma los reto a que ellos son los llamados a volver a escribir esas historias gloriosas para el Sporting Cristal.

¿Qué objetivos tienes a corto plazo con esta experiencia?

Por el momento seguir en el club que es segunda casa, yo soy hincha de Cristal desde que vivía en Matute, tengo claro que necesito seguir creciendo, capacitándome porque manejar un plantel de 25 o 30 jugadores no es nada sencillo. Tienes que entrar en la cabeza de muchas personas con diferentes caracteres y personalidades más allá de lo futbolístico. Sabes los que más necesitan de la atención del comando técnico son los que no están jugando, porque en algún momento los vas a necesitar y tienen que estar igual de preparados tanto en lo físico como en lo mental. Ya a mediano plazo es muy probable que me decida asumir el reto de ser la cabeza de un comando técnico.

Jorge Soto continua su vínculo con Cristal.

/ MÁS INFORMACIÓN
Ver nota completa

Los tigres del Tigre en la Copa América

Ver nota completa

Un triunfo ante Venezuela dejó a Perú como escolta de Brasil en el grupo B