La era Piazza: el primer sorbo

La 'U' mostró que tiene un técnico que sabe. Con lo poco que tiene supo plantar un equipo en la cancha.

Daniel Peredo
Lima. - 31 enero 2021

“Me gustan los retos, y si el técnico necesita un delantero para el domingo no tengo ningún problema en cargar con la responsabilidad”. El miércoles pasado a las once de la mañana, cuando el sol quemaba fuerte en todo Lima, Mauro Roberto Cantora era presentado en el estadio Lolo Fernández como nuevo jugador de Universitario de Deportes. El argentino se entrenó tres días, hizo sólo una práctica de fútbol y en el debut de ayer ante Melgar de Arequipa demostró que era cierto lo que anticipó: que cuando se presentaba una responsabilidad, la asumía sin temores.

Por eso, cuando se pitaron dos penales a favor de los cremas, se vio a Cantora buscando la pelota para ubicarla en el punto blanco: asumió el compromiso de ser el definidor a pesar del ambiente caliente, mientras sus compañeros cruzaban miradas y preferían aplaudir su decisión. El arquero Alejandro Mulet no pudo detener ninguno de sus disparos —aunque en uno estuvo muy cerca— y el delantero argentino con dos goles cerró un debut feliz. La «U» goleó a Melgar y el hincha crema se fue ilusionado con el futuro, soñando con que por fin de la mano de Osvaldo Piazza se acabe con un lustro sin títulos y dos años sin Copa Libertadores.

Archivo ONCE. Edición 16 de febrero de 1998.

El hincha comenzó este campeonato como terminó el del año anterior: dijo presente en la popular, pidió el retiro del presidente Alfredo González y alentó al equipo como siempre y a pesar de todo. «Nunca te dejaré ‘U’ querida», decía una de las banderolas que se colgaron en el alambrado de la tribuna norte.

La mano de Piazza

Los jugadores salieron motivados. Además, Piazza, que es un técnico que maneja bien  los códigos futboleros y que,  según  los jugadores,  explica lo que  pretende muy  claramente, puso sobre el verde del Estadio Nacional  un equipo  diferente al de torneos pasados con tres hombres en el fondo —Falaschi,  Carranza y  Domínguez—. Tres más delante de ellos para recuperar la pelota y jugarla limpia —Pereda, Ciurlizza y Ferrari— y dos hombres con mayor libertad para sumarse al ataque —Portilla  y  Guzmán—. Arriba ubicó dos delanteros —Farfán y Cantoro— con mucha movilidad para estar siempre donde deben y para buscar   los espacios vacíos.  En resumen, un nuevo sistema que le dio buenos resultados.

Así, con un plantel  que  en  nombres es muy similar al de fracasos  anteriores,  se  pudo  notar  la  mano  de Piazza.  Con mayor tiempo de trabajo y con todos los refuerzos en el campo, el rendimiento puede resultar mucho mejor aún.  Desde el comienzo ante Melgar, los cremas hicieron un pressing interesante y no dejaron que los arequipeños pudieran darle ni siquiera  tres toques  seguidos  al balón.  En esa labor de recuperación sería mezquino destacar a un  solo jugador;  el fútbol moderno, el que  esta «U» presentó, dice que a la hora de atacar todos son  delanteros y al  momento de defender todos  son defensores,  y esto se notó  en el contundente  triunfo de la  «U».  Para muestra un  ejemplo:  el último tanto fue del zaguero argentino Gustavo Falaschi,  con golpe de cabeza, metido en el área rival.

Pudieron ser más

Hubo un solo equipo en la cancha, sobre todo en la etapa inicial. El problema es que a la hora de definir, los cremas no tuvieron la  tranquilida necesaria  y  se  pasaron  de  revoluciones,  olvidando  esa  cuota  de  frialdad que   requiere   un   futbolista   cuando queda  cara  a cara  con el golero  rival. Así, se   perdieron   claras   ocasiones frente al golero Mulet y la  diferencia apenas  se marcó  por  un  penal  dudoso que sancionó Tarj etita Ar ana  luego de ver  caer  en  el  área   a  Panchito  Guzmán,   tras  disputar   una   pelota   con Fabinho.  El juez    se   equivocó   casi siempre y para no perder la  costumbre echó a tres jugadores: Zegarr a, Pedro Prado  y Gallardo.  Para decirlo en una línea:  el señor Arana   es un pésimo árbitro que le hace daño  al fútbol.

Archivo ONCE. Edición 16 de febrero de 1998.

Melgar fue  una incógnita  que cuando  se  despejó  enseñó  muy  poco. El técnico Piazza había  tomado sus precauciones luego  de observar la  tabla  de  posiciones  de  la  liguilla  97  y por eso, después  del clásico en Arequipa,  mandó   al  Cusco  a  su   asistente Juan José Oré para observar a los arequipeños en un amistoso ante Cienciano.  El mal  tiempo  en  la  Ciudad  Imperial por los caprichos  de  El Niño  impidió  que  se  realizará el  en• cuentro y el técnico se quedó sin la información.

«Le pido  disculpas  a  la  república de Arequipa  por el mal  partido que hicimos  con Alianza,  aunque  si  el  domingo le ganamos a Melgar  no les voy a  pedir perdón»,  había   dicho  con humor  Osvaldo  Piazza    luego  de una  de las  prácticas de la  semana.  El argentino sabía  que  el hin cha  crema,  que presiona y ya no aguanta más,  no iba a perdonar una  nueva  mala  actuación y se preocupó  para  que  el rendimiento en el debut sea  novedoso y alimente la  ilusión  de  un  futuro  mejor.  «To • que, juegue, vamos, con fútbol», le gritaba  a  sus  jugadores  ayer   desde   el banco  de suplentes y los cremas cumplieron sus  órdenes  al pie de la letra.

«El hincha  grita desde  la tribuna que pongamos hue …  pero yo jamás vi un equipo que saliera campeón   sólo con hue … Por eso quiero que la ‘U’ juegue bien al fútbol».

Así comienza  Universitari o  este torneo  98.  Con dejo  argentino por  la mano  de Piazza y los goles de Cantoro y Falaschi, sin  olvidar  que  todavía falta el debut de Di ego Gross y Aníbal Alfredo González, otros dos jugadores platenses.   El   hincha   crema   se   fue cantando que volverán a la Copa para ser campeones. Esta goleada ante Melgar es el primer paso. Quedan muchas  fechas   pero  bien   dicen   que por algo se empieza.

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