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La nueva camada del ‘Tigre’ Gareca

Sus nombres generaban dudas cuando fueron convocados por Gareca para jugar la Copa América; terminaron demostrando que son el recambio y parte de un nuevo ciclo de la selección peruana rumbo a Qatar 2022.

Daniel Yaipén
Lima. - 6 julio 2021

Si alguien hubiese hecho una encuesta en el primer día de la Copa América Brasil 2021, la inmensa mayoría habría optado por decir “ojalá se logre recomponer el equipo como en la Copa América Centenario 2016”. Ahora, en los días previos a disputar el tercer puesto, el balance tiene más de lo que se pensaba. Hay un nuevo equipo, aparecieron nuevos jugadores, y, en ciclo Gareca, Perú no pierde la grata costumbre de estar en semifinales.

Para un seleccionado donde la aparición de valores que se sumen sin desentonar no es cosa de todos los días, el sumar cuatro apariciones valiosas y consolidar a dos más que habían alternado muy poco, es para mirar el futuro con optimismo.

Jhilmar Lora

El lateral derecho de 20 años y 1.76 mts. de estatura, demostró que la pinta de escolar no es un impedimento para entrar en los minutos finales de un partido caliente, con el marcador en contra y enfrentar con atrevimiento y buen fútbol a Neymar y compañía. Cuando se proyectó en ofensiva preocupó mucho más a los pentacampeones que Aldo Corzo en 70 minutos.

Lora mostró personalidad y atrevimiento antes los grandes nombres brasileños.

Lo bautizaron con nombre de jugador brasileño, Jhilmar, y como si fuera premonitorio tiene técnica y recursos para asociarse con sus compañeros, participa de buenas triangulaciones hacia adelante y, además, cierra su sector con eficacia. Y sobre todo es atrevido, una virtud necesaria para que, con el tiempo, se convierta en un jugador con personalidad. Definitivamente es una muy buena alternativa para las opciones que tenemos en el plantel en esa posición.

Actualmente el titular es Luis Advíncula que, en avanzada destaca por su velocidad y potencia, pero que ha sido muchas veces cuestionado por sus desconcentraciones y falta de conceptos cuando le toca defender su zona. Por su parte con Aldo Corzo es todo lo contrario, el lateral merengue resalta por su marca, disciplina táctica y entrega pero cuando le toca ser salida o sumarse al ataque su aporte es casi inexistente. Con el veinteañero Lora tenemos un mix de ambos y es cosa de seguir dándole minutos y rodaje para ganar un jugador más completo a futuro en esa posición.

Marcos López

Si bien el chalaco de 21 años tuvo oportunidad de debutar con Gareca en un amistoso contra la poderosa Alemania dos años atrás, después tuvo pocas oportunidades de mostrarse quedando relegado incluso a ser tercera opción en el lateral zurdo detrás de Miguel Trauco y Nilson Loyola. Si bien todos recordamos el 2018 como el año que se hizo notar saliendo campeón de la Liga peruana con Sporting Cristal jugando como extremo por izquierda, una vez que fue vendido a la MLS, al San José Earthquakes para ser más exactos, Marcos fue ubicado por su técnico el argentino Matías Almeyda como lateral zurdo y ahí se comenzó a consolidar.

Marcos López, una grata revelación como lateral izquierdo.

La versión 2021 de este López nos muestra un lateral solvente, con aplomo, buen pie para la salida y, sobre todo, un nivel de concentración alto para la marca, principal valor agregado en comparación con el titular habitual Miguel Trauco. Nadie puede negar la calidad, visión y precisión en los servicios del natural de Tarapoto pero también hay que recordar que la principal labor de un lateral es defender bien su sector y en esa función López le saca ventaja. La competencia por esa casaca titular se ha instalado y para un técnico lo mejor es que sobre a que falte.

Raziel García

Cuando en el partido ante Paraguay André Carrillo vio la tarjeta roja, la preocupación invadió a la delegación peruana, a todos menos a uno: el volante del Cienciano cusqueño sabía que podía tener una oportunidad. Si bien el volante de la pisada segura y la desfachatez para amagar a los más pintados, había tenido 25 minutos bastante buenos ante Venezuela, aún no convencía al comando técnico ni a la hinchada para arrancar como titular. El Tigre decidió sacrificar el estilo usual de la selección peruana para intentar atrincherarse con 5 defensores al fondo y la pasamos muy mal en los primeros 45 minutos.

Raziel García, asoma una nueva opción para disputarle el lugar a Cueva.

Para el segundo tiempo uno de los cambios fundamentales fue el ingreso de Raziel García por el defensa Christian Ramos. El volante de 27 años que hace cuatro jugaba en la Liga 2 peruana, fue el nexo que faltaba para que la pelota llegara de defensa a ataque bien jugada, con criterio y paciencia para dar el pase preciso al compañero indicado. García no sólo demostró ser un buen pasador y complemento de sus compañeros, también tuvo la personalidad para, en más de una ocasión, pedir la pelota y acabar las jugadas de ataque. García se muestra como un volante de avanzada sin temores y una opción de recambio para un dolor de cabeza constante: Christian Cueva.

Santiago Ormeño

El centro delantero nieto de la leyenda Walter Ormeño, llegó con el cartel de goleador desde México pero no logró anotar y tuvo la mala suerte de errar un penal en la definición con Paraguay. Santiago Ormeño no tiene la explosión, la dinámica ni los movimientos de Gianluca Lapadula y sería un error el compararlo con el ex nueve del Milán italiano. Son dos estilos distintos de delanteros.

Ormeño, pocos minutos en cancha pero suficientes para tenerlo en cuenta.

Lo que tiene Ormeño y, más adelante, será de utilidad para el seleccionado es el juego aéreo. Puede tener una importante presencia en el área —su 1.86 metros y sus 82 kilos— los sabe utilizar. Tiene, además, buen remate de media distancia y capacidad para moverse y girar dentro del área de cara al gol. El atacante del León mexicano será muy útil cuando tengamos que enfrentar rivales que se cierren atrás y esperen metidos en su campo. Definitivamente suma tener un nueve más en un equipo cuya mayor escasez son los goles.

Sergio Peña

Si bien el volante de buenas actuaciones el año pasado en la liga holandesa ha sido un nombre frecuente en las convocatorias de Gareca desde hace 4 años, los minutos que había sumado eran muy pocos y las oportunidades de mostrar su juego escasas. Le tocó ser titular por primera vez hace un mes en la visita a Quito y se sostuvo durante toda la Copa América con un rendimiento en constante ascenso. Sergio le suma al equipo salida, panorama de juego, asociación y remate de larga distancia. Lo que está en proceso de mejora y aún por consolidar es pisar con más frecuencia y presencia el área. Igual es un elemento que conforme progrese puede ser una buena alternativa en el resto de las eliminatorias.

Peña, jugador en construcción. Asoma bien, le toca evolucionar más.

Gianluca Lapadula

Lo del 9 del ítalo-peruano ha sido la adaptación y consolidación más rápida de un jugador a un seleccionado peruano en la última década. El delantero de 31 años ha calzado perfectamente en el once incaico y ha dado un aporte de goles, juego en conjunto y coraje. Hasta antes de la Copa América, había sido inicialista sólo en 2 partidos (Argentina en Lima y Ecuador en Quito) y había dado señales visibles de que iba a ser de una utilidad enorme para lo que nos falta por transitar de cara al Mundial en Qatar el 2022.

Gianluca Lapadula, el jugador que estaba necesitando Perú. 

Los entrenamientos y la convivencia nos han mostrado a un jugador que ha interiorizado lo que el comando técnico requiere y lo que sus compañeros esperan de él dentro del terreno de juego. A ello hay que sumarle su integración al grupo humano, algo sumamente relevante en un plantel cuya fortaleza está en sentirse parte de una familia.

Con Lapadula hemos ganado un goleador de élite, capaz de trabajar cual llanero en solitario y también en equipo de acuerdo a las circunstancias que el juego demande.

Punto aparte merece un jugador como Wilmer Cartagena quién siempre que le toca ingresar muestra un nivel bastante óptimo, sin embargo, tiene muy pocas oportunidades a pesar de que es el recambio de Renato Tapia. En las siguientes presentaciones, sin duda tendrá oportunidades porque cada vez que le ha tocado entrar lo ha hecho con solvencia pero sobre todo con personalidad.

Cartagena, un buena opción para el mediocampo.

En cuanto a Tapia ha empezado a incursionar en un estilo personal que no es de los mejores. Si bien es un jugador que viene mostrando un buen nivel en su equipo—el Celta español— en la selección tiene un rendimiento irregular. Mientras que en España, Tapia hace lo que le indican, quita, entrega con seguridad y se mete entre los centrales para la cobertura, con la selección traslada de más, intenta asumir tareas de organización que no le corresponden y genera pérdidas de balón y errores que afectan el objetivo grupal.

En lo personal confunde autoestima (siempre necesaria y positiva) con soberbia. La alternativa de trabajar a Cartagena como su reemplazo sería una buena opción en un equipo que ha hecho de la humildad un estandarte y en ese rubro la arrogancia de Tapia no tiene lugar.

Tapia más que fútbol exhibe constantes actitudes de arrogancia.

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