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Los inventores del fútbol no saben campeonar. Italia le ganó a Inglaterra la Eurocopa 2020

En Wembley, empataron 1-1 en los 90 y en el suplementario siguió el empate. En los penales, los ingleses fallaron tres y la Azzurra se llevó el título de la Eurocopa 2020.

Siamo campioni D'Europa: Italia celebra la Euro 2020. Foto: AP
Redacción ONCE
Lima - 11 julio 2021

Se debe estar riendo allá arriba. Fumando un habano, seguro. Sentando y con una pelota por ahí cerca para meterle un caño a alguno que pase despistado. El sábado fue Argentina en el Maracaná y contra BrasilAhora Italia, esa tierra que lo adoptó desde Nápoles y donde regaló los mejores momentos de su carrera, contra Inglaterra y en Wembley ante 60.000 ingleses. Acaso lo que pasó este fin de semana haya sido la última gran jugada o travesura de Diego Armando Maradona. Por qué no creerlo así.

Italia es campeón de la Eurocopa tras vencer 3-2 en los penales a Inglaterra luego de empatar 1-1. Aunque esta vez no fue la Mano de Dios sino que fueron las manos de Gianluigi Donnarumma, el arquero que es héroe tras atajar tres penales. Pero algún guiño desde arriba debe haber llegado, sin dudas. Y para que la historia se termine de cerrar falta simplemente una cosa: que Argentina se enfrente a Italia en una especie de Recopa. Que bien podría llevar el nombre de Maradona.

Juega bien Italia, hay que decirlo. Y es que esta Italia moldeada por Roberto Mancini no se parece en nada la historia de la Italia del miedoso catenaccio: se adelanta en el campo, crece desde la tenencia y confía en esos dos centrales de fuste que son Leonardo Bonucci y Giorgio Chiellini. Mancini acumula futbolistas de buen pie que se animan a jugar: se plantaron en Wembley muy a pesar de los miles y miles de ingleses que alentaban desde las tribunas. Jugaron sin ataduras, intentaron siempre, aún cuando las cosas no le salían. Empató y tal vez mereció ganar en el tiempo regular. Pero el premio le llegó en los penales, con una actuación de ensueño del ex arquero del Milan que ahora jugará en PSG.

Hay puntos en común entre Gareth Southgate y Lionel Scaloni: ambos llegaron a la Selección Mayor tras pasos en los seleccionados juveniles y a los dos les gusta cambiar de partido a partido teniendo en cuenta el rival. Por eso Scaloni cambió a cinco futbolistas de la semifinal para la final y Southgate modificó un nombre y también varió el esquema táctico. Jugó con un 5-2-3 Inglaterra y fueron dos minutos lo que tardó el juego en darle la razón al entrenador inglés.

El centro de pasado del lateral derecho Kieran Trippier encontró la llegada solitaria del lateral izquierdo Luke Shaw, que puso vertical su botín zurdo e impactó la pelota inmediatamente después del pique. Sí, fue un golazo de banda a banda y con una definición de élite de defensor de Manchester United. Se repite: iban 2 minutos.

Federico Chiesa, uno de los más peligrosos de Italia. Foto: REUTERS/Paul Ellis

Inglaterra fue pura sangre, esta vez. Tuvo que meter y metió. No sufrió demasiado en la primera parte porque armó un bloque compacto e Italia se cansó de tener la pelota y de no encontrar los espacios. Los centrales, Bonucci y Chiellini, se plantaron a 10 metros de la medialuna rival. Así de adelantado jugó Italia. Pero se insiste: le costó hallar los caminos para el gol.

También conviene aclarar que los locales retrocedieron demasiado. Ni siquiera apostaron a la contra porque Harry Kane jugó más de volante central que de delantero. Y de tanto ir empató Italia. Lo merecía, claro. Leonardo Bonucci capturó un rebote en el palo luego de una buena atajada de Pickford ante un cabezazo de Verrati. Iban 22 minutos del complemento.

Los instantes restantes fueron de estudio y de miedo. Italia buscó un poco más. Lo de Inglaterra fue pobre, justo en el partido más esperado. Los penales se empezaron a vislumbrar a los 30 minutos de la segunda etapa.

Y el fútbol tiene contradicciones, obvio. En el minuto final del segundo tiempo suplementario, Southgate mandó a la cancha a Marcus Rashford y a Jadon Sancho para que patearan porque son especialistas. Ambos erraron. Antes habían convertido Kane y Maguire. Por Italia convirtieron Berardi, Bonucci y Bernardeschi, mientras que fallaron Bellotti y Jorginho. Y Bukayo Saka, otro que vino desde el banco, se paró para ejecutar el último. Tenía que anotar para empatar. Pero Donnarumma voló a su izquierda y lo atajó. Festejaron los italianos, entonces, que volvieron a ganar la Euro luego de 53 años. Y seguramente sonrió Diego, allá arriba…

Tomado de Clarín.

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