Lozano & Cía: el abandono de La Nueva Videna

Una historia que daña el fútbol peruano. Seis canchas construidas con estándares FIFA, una empresa estafada y el abandono de una inversión que se está destruyendo.

Umberto Jara
Lima - 13 diciembre 2020

Desde el inicio de su gestión, el director técnico de la selección peruana, Ricardo Gareca, planteó a la FPF una exigencia muy válida: la construcción de un predio destinado exclusivamente al trabajo de las selecciones nacionales, de juveniles a mayores. La idea era contar con una infraestructura esencial para el trabajo profesional y de las divisiones juveniles. A partir de una villa deportiva con instalaciones modernas se podía planificar un trabajo a futuro para el futbol con instalaciones adecuadas para todas las categorías de seleccionados. Ejemplos hay muchos en el mundo y, en Sudamérica, destacan el llamado Predio de Ezeiza que sirve a las selecciones argentinas y, en el fútbol chileno, el Complejo Juan Pinto Durán.

Contar con una instalación de esa envergadura era posible y por eso el 16 de noviembre del 2017, se anunció “una alianza estratégica entre el Arzobispado de Lima y la FPF” y se firmó un convenio para la construcción del nuevo Centro de Selecciones Nacionales de fútbol, publicitado como La Nueva Videna, a construirse en un terreno de 114 mil m2 de extensión de propiedad de la Iglesia católica en el distrito de Chaclacayo. En la página web del Arzobispado de Lima se informó que se construirían “seis modernos campos reglamentarios, camerinos, habitaciones y todo lo necesario para la formación de nuevos valores deportivos”.

Es verdad que hubo discrepancias desde el inicio por la dificultad de acceso al predio y porque el convenio tuvo oscuridades al ser impulsado por el ex abogado de la Iglesia y, a la vez, asesor de la FPF, Natale Amprimo. Pero la obra se echó a andar y al interior de la selección nacional hubo entusiasmo porque Gareca conocía de primera mano las ventajas de contar con un centro destinado exclusivamente al trabajo futbolístico. Él mismo había trabajado en el Club Atlético Vélez Sarsfield de Buenos Aires —logró cuatro títulos— que cuenta con una magnífica villa olímpica edificada por sugerencia de Marcelo Bielsa. En Vélez, la obra se inició en enero de 1998 y finalizó el año 2000, de modo que Gareca sabía que en dos años se podía estar trabajando, en Perú, con el mismo nivel de infraestructura que en otros países. Pero han pasado tres años y no hay nada.

Gareca veía con optimismo trabajar con infraestructura de alto nivel. Visitó tres veces el proyecto.

El 6 de enero de 2018, la FPF invitó a la empresa Agrícola Pumayaca a participar en el Concurso para la construcción y equipamiento de campos de campos de fútbol profesional en la sede de Chaclacayo. Se trataba de cinco canchas con medidas reglamentarias y una de menor dimensión.

El 21 de febrero del 2018, la empresa Agrícola Pumayaca recibió una comunicación de la FPF con el anuncio de que eran los ganadores del concurso. En ese momento, el presidente de la federación era Edwin Oviedo y el vice-presidente Augustín Lozano. El primer paso de la empresa fue enviar a la FPF un informe de 220 páginas con todas las especificaciones técnicas como Análisis de Suelos, Granulometría, Estratificación de Suelos, Cálculo Hidráulico, Electro válvulas, Controlador de Riego con Sistema de Multinyección, entre otros.

Incluso, se hicieron modificaciones al plan inicial de la FPF con el objetivo de que las canchas cuenten con todos los requisitos que recomienda la FIFA. Entre esos cambios estuvo el incremento de 5 cm. a 15 cm. de arena de río en todos los campos, cambio de diseño en el sistema de riego y una caseta de bombeo subterránea. A fines del mes de mayo del 2018, se iniciaron los trabajos.

Las primeras tareas fueron la construcción de la caseta de bombeo subterránea y el reservorio de 800 m3 para tener una disponibilidad mínima de 4 días de riego total de los campos.  Luego, se procedió a la instalación del sistema de riego con tuberías especiales, equipos y accesorios de última generación y una caseta de riego con sistema de presión constante.

Aquí el video que muestra los trabajos iniciales de la obra.

Una vez que se concluyó con la instalación del sistema de riego, se procedió con el acarreo de arena de río con granulometría exigida por el estándar FIFA y con una salinidad muy baja. Para cumplir con estos requisitos fue necesaria una búsqueda en diversas canteras de arena ubicadas en Lima provincia. Cuando se alcanzó el nivel de 15 cm. de arena, se efectuó la nivelación de las canchas con una niveladora laser para garantizar una pendiente de 00%.

Niveladora laser trabajando el terreno para evitar desniveles una vez puesto el césped.

Concluida esta etapa surgió el primer inconveniente. Se necesitaba energía eléctrica en el terreno para continuar con los trabajos. La FPF se había comprometido a conseguir los permisos. No cumplió. La obra se paralizó en el mes de setiembre y la única salida fue que Agrícola Pumayaca alquile dos generadores de electricidad de 40 y 60 kw para poder iniciar el sembrío y regado de los campos.

Correo incumplimiento de la FPF con trámites de electricidad y obligó al alquiler de equipos.

Al contar con esos implementos, se reiniciaron los trabajos y se empezó, en octubre de 2018,  con el preparado del terreno para la siembra de las canchas con semillas de alta calidad importadas de los Estados Unidos de Norteamérica. Se logró tener en un mes una buena germinación que no necesitó de resiembra.

El antes y el después. Los terrenos agrestes de Chaclacayo convertidos en campos de fútbol.

Los avances de las obras eran satisfactorios y el profesor Gareca y su comando técnico visitaron el establecimiento y se mostraron satisfechos porque las canchas habían sido construidas con los requisitos para el entrenamiento de alto nivel.

Hasta que apareció en escena Agustín Lozano Saavedra. Este personaje asumió en el mes de diciembre de 2018 la presidencia de la FPF. La empresa Agrícola Pumayaca, que tenía un contrato con la obligación de dar mantenimiento a las canchas hasta el mes de abril de 2019, solicitó una y otra vez reuniones con la nueva directiva de la FPF para informar sobre los trabajos de mantenimiento. No encontraban ninguna respuesta, hasta que por insistencia lograron que los reciba el secretario general de la FPF, Oscar Chiri. En la reunión, Chiri les indicó que debían continuar con las tareas de mantenimiento de acuerdo al contrato y bajo las condiciones pactadas. En una palabra que el proyecto debía continuar y que les serían reconocidos a la empresa todos los gastos incluyendo el pago de los dos generadores de electricidad alquilados.

El 4 de abril de 2019, días antes de la fecha de conclusión del contrato, al fin accedió a una reunión Agustín Lozano. Esta actitud de no conceder citas era una muestra nítida de que a Lozano el fundamental proyecto de La Nueva Videna no le interesaba en absoluto. La razón se puede presumir: los contratos ya estaban efectuados y la obra en marcha, por lo tanto no había espacio para exigir prebendas u obtener beneficios indebidos.

En esa reunión, Lozano les indicó a los directivos de Agrícola Pumayaca que él “no tenía claro cómo manejar el proyecto”. Es decir, un proyecto que las principales selecciones y clubes en el mundo es una prioridad, para Lozano carecía de la menor importancia. Cuando le hicieron notar que las canchas se iban a deteriorar si no se les daba mantenimiento, Lozano contestó “sigan regándolas”.

Lozano, pasó del “No se qué haremos” al “Sigan regando” y terminó abandonando la obra.

Como el contrato concluía ese mes de abril, la empresa convocó a un grupo de técnicos e ingenieros de ambas partes para llevar a cabo la entrega de la obra. La reunión se efectuó el 26 de abril. Se encontraron algunas observaciones que fueron levantadas según consta del Acta de fecha 10 de mayo de 2019. Días más tarde, los representantes de Agrícola Pumayaca Jorge Morales y Alfonso Dibos hicieron la entrega de la obra a los representantes de la FPF, Agustín Lozano y Jorge Valenzuela. En esa ocasión, Lozano, tal vez motivado al ver el escenario con impecable verdor, les dijo a los representantes de la empresa: “Ustedes tienen que seguir trabajando hasta que yo les avise que paren. Yo soy la única persona que les tiene que dar la orden para que sigan o para que paren”. La empresa señala que se vieron obligados a continuar dándole mantenimiento a las canchas mientras la FPF decidía qué hacer con el proyecto, por una razón: existían deudas pendientes por los trabajos realizados y por el alquiler de los grupos eletrógenos. Ante el riesgo de no poder cobrar, sobre todo con personas con las cuales era muy difícil conseguir una cita, continuaron sus labores para simultáneamente solicitar los pagos pendientes y suscribir el documento concluyendo el vínculo. Lo que siguió después de mayo de 2019 a la fecha, son situaciones usuales en la destructiva gestión de Lozano: no daba cara a las repetidas solicitudes para resolver la situación.

Correos donde exigen a Lozano el pago por los trabajos realizados.

Sin embargo, las canchas seguían en buen estado debido al mantenimiento que Agrícola Pumayaca siguió dando mientras se seguían acumulando nuevas cuentas a las facturas pendientes de pago por el contrato original. Finalmente, tras largos meses de espera, el 5 de febrero de este año se celebró una reunión a la que asistieron por la FPF el secretario general Oscar Chiri y el gerente de administración Jorge Valenzuela. Por el lado de la empresa Jorge Morales y Alfonso Dibos. En la reunión, Chiri ofreció que a más tardar el 15 de febrero se firmaría el documento final que pondría fin a la relación y se procedería a pagar lo adeudado. Asimismo, Chiri señaló específicamente que no se debían continuar con los trabajos. Hizo la precisión, para que no quedarán dudas, de que no se debía dar ni mantenimiento ni riego a las seis canchas

Como era de suponer, el 15 de febrero de 2020 no se cumplió nada de lo ofrecido y nadie atendió en la FPF. Agrícola Pumayaca dejó de dar mantenimiento y dejó de regar los campos acatando la indicacion del secretario general Oscar Chiri. A la fecha, la empresa no ha podido cobrar un céntimo y tiene totalmente cerradas las puertas de la FPF. Un correo electrónico de fecha 13 de agosto de este año da una muestra cabal del estilo “criollo” y tramposo que caracteriza a Agustín Lozano. En esta comunicación el directivo de la empresa, Alfonso Dibós, le resume la situación a Sabrina Martin Zamalloa, la jefa del Departamento Legal de la FPF, en estos términos: “Hasta la fecha no tengo una respuesta clara sobre el acuerdo qué debemos firmar, tú me dices que se lo pasaste a Jorge Valenzuela y él me dice que no me lo puede enviar porque sólo es asesor, lo claro y concreto es que hasta la fecha han pasado más de seis meses de la reunión con Oscar Chiri y Jorge Valenzuela, donde nos ofrecieron hacer el acuerdo de pagos y por alguna razón no se lleva a cabo. En tu correo me agradeciste por la comprensión pero como comprenderás se sigue pasando el tiempo y nosotros seguimos sin cobrar un dinero que nos pertenece que ha sido ganado honradamente y no merecemos este tipo de trato de parte de la FPF”.

En agosto de 2020 habían transcurrido 14 meses desde la conclusión de las seis canchas profesionales; a la fecha de este informe han pasado 19 meses. Lo grave de esta situación es el total abandono del proyecto de La Nueva Videna de Chaclacayo. Si Gareca  y el comando técnico de la selección se habían entusiasmado porque en apenas dos años las selecciones peruanas de fútbol estarían trabajando en instalaciones de primer nivel, lo cierto es que han transcurrido tres años y no solamente la obra está inconclusa sino que, lo peor, está abandonada.

Una obra que debía competir con el Predio de Ezeiza de la selección argentina y con el Pinto Durán de Chile se encuentra en total abandono y las canchas construidas con todos los lineamientos FIFA de alta competencia están totalmente descuidadas y deteriorándose. Pero ese es un asunto que a Agustín Lozano y a Oscar Chiri, presidente y secretario de la FPF, no les interesa en absoluto. Sus intereses no son los de la FPF sino los beneficios que ellos puedan conseguir utilizando a la FPF. ¿El fútbol? Solo les interesa si deja ganancias oscuras.

Aquí un video sobre los trabajos generales en la obra.

No es todo. Hay un epílogo que tiene que ver con el estilo depredador de quienes manejan la FPF. A principios de agosto de 2020, solicitaron a Agrícola Pumayaca el desmontaje de los equipos de riego de las canchas y el traslado de los equipos de riego de los campos de Chaclacayo a la sede central de la FPF. Incluso dispusieron camiones para el transporte. ¿Por qué se tenían que llevar estos implementos a la sede central de la FPF si allí no existen seis canchas de futbol? Es evidente que se trataba de un acto destinado a la disposición fraudulenta y ese equipamiento habría terminado en uno de los destinos ilegales que caracterizan a la gestión de Lozano y su directiva.

El desmantelamiento y traslado no fue posible por una razón: el Arzobispado de Lima, propietario de los terrenos, exigió un previo inventario con la presencia de un notario. El inventario también se practicó a las instalaciones que debían utilizarse para gimnasios, habitaciones, comedores, oficinas del proyecto. ¿Qué ocurrió? Descubrieron que la FPF había retirado puertas, ventanas, servicios higiénicos. Todo. Habían dejado en casco los locales destinado a La Nueva Videna de Chaclacayo. Entonces, la abogada del Azobispado de Lima se negó, con justa razón, a dar acceso y por esa razón no se pudieran desmontar los sistemas de riego de las canchas.

En suma, la FPF invirtió un total de S/. 5’693,743.35 para la construcción de seis canchas de futbol con sus correspondientes sistemas de riego. El directivo de Agrícola Pumayaca, Alfonso Dibos,consultado por ONCE señaló que, a la fecha, han transcurrido 19 meses sin que Lozano y Chiri cumplan con pagar una deuda que asciende a S/.1’397,568.50. Ahora bien, en lugar de seguir con esta empresa o contratar otra que preste un servicio similar en calidad, la decisión ha sido la peor: que las canchas queden abandonadas. 

No estamos ante un otro capítulo más en la infame gestión de Agustín Lozano Saavedra, Oscar Chiri y la directiva de la FPF. Estamos frente a un episodio que, tarde o temprano, tendrá implicancias penales en dos ámbitos: el primero y fundamental, es la desprotección de una inversión esencial para el fútbol peruano. Se ha paralizado y destruído un proyecto que nos ponía al nivel de las selecciones con las cuales debemos competir en las Eliminatorias Mundialistas y en la Copa América. No se trata de simples partidos de fútbol. Se trata de eventos en los cuales una buena participación significa importantes ingresos económicos para invertir en el crecimiento del futbol nacional y, sobre todo, en el surgimiento de nuevas figuras. Esa es la gravedad del abandono al proyecto de La Nueva Videna. Lo segundo, es que han convertido a la FPF en un ente sin ninguna credibilidad frente a terceros. Hoy la FPF es vista como la entidad que le recorta sueldos a los trabajadores, que no cumple con las necesidades internas, y, frente a terceros, se incurre en estafas y nadie quiere convertirse en proveedor de una institución manejada por gentes sin escrúpulos.

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