Marcelo Asteggiano, confesiones de un argentino con corazón peruano

ONCE conversó con el recordado back argentino y nos contó su gran nostalgia hacia Perú, las claves de los planteles que integró en nuestro país y las historias secretas que vivió en su paso por la selección peruana.

Daniel Yaipén
Lima. - 30 mayo 2021

Asteggiano fue Campeón de la Recopa Sudamericana con Racing a los 23 años, figura de la zaga del Cruz Azul de México y Peñarol de Uruguay, llegó al Perú una cálida mañana de enero de 1993 para incorporarse al Universitario de Iván Brzic. Nunca imaginó que sería el inicio de un romance eterno con nuestro país donde no sólo tuvo éxito con la crema en el pecho sino que, tras un sonado pase, se convirtió en jugador del Sporting Cristal tricampeón del fútbol peruano y pieza clave en la obtención del Sub- Campeonato de la Copa Libertadores en 1997.

En la siguiente entrevista con ONCE, Marcelo no sólo habla de fútbol, se confiesa desde un lado humano también sobre lo que fue y es su vida actualmente.

¿Cómo se dio tu primer acercamiento para venir a jugar a Perú?

Era mediados del ’92 cuando el yugoslavo Iván Brzic contactó a su compatriota Petrovic, quien era mi técnico en Peñarol, para solicitarle le recomiende un central con experiencia y gran juego aéreo. Petrovic le habló de mi e Iván viajó a Montevideo para conversar conmigo. Fue a mediados de año, quería que me regrese con él para Perú pero yo no podía dejar Peñarol intempestivamente así que le di mi palabra que si me esperaba hasta enero del ’93 yo iría a jugar en su equipo.

Tenías 27 años y venías de jugar en equipos grandes de ligas como la argentina, mexicana y uruguaya. ¿Qué te motivo ir a Perú en un momento poco feliz del fútbol peruano?

Aunque no creas en esos tiempos el tema económico no era algo tan grande como para ser decisivo únicamente. En Sudamérica aún no se movían grandes cantidades, como ya pasaba en México, así que lo que más me sedujo fue la información que recibí sobre la historia de Universitario y la posibilidad de volver a jugar una Copa Libertadores. A eso súmale la calidad de personas y la seriedad con la que me trataron los dirigentes de esa época con don Jorge Nicolini y el Dr. Raúl Montoya, dos caballeros en todo el sentido de la palabra.

Su pase al Cruz Azul le significó gran estabilidad económica.

¿Qué sabes de la actualidad de la ‘U’?

Sé que la parte económica y administrativa han tenido vaivenes constantes y eso quieras o no repercute negativamente en el plantel, esas disputas e inestabilidad no le hacen bien a ningún club. La parte administrativa esta mal hace mucho, imagínate que a mí me tienen una deuda de hace muchos años aunque ahora no viene al caso, porque es secundario, lo principal es que logren estabilizar al club. En lo deportivo entiendo que la nueva administración cambió todo cuando entró y así es más difícil porque tienes que comenzar de nuevo y para torneos como la Libertadores no basta con armar un buen plantel. Tienes que preocuparte mucho por la integración, la parte psicológica, lideres dentro del campo en todas las líneas que te sostengan la estructura del equipo. Los lideres de experiencia son vitales para guiar a los jóvenes que vienen saliendo con todo el ímpetu y fuerza que te da la juventud, en esa mezcla esta la clave para ser protagonista a nivel internacional como lo fuimos con Cristal en el ’97. Para clubes como Universitario, Sporting Cristal o Alianza Lima no es aceptable quedar eliminados en primera fase de los torneos internacionales.

¿Te pareció acertada la salida de Gregorio Pérez?

Nunca lo tuve pero conozco por muy buenos amigos como se maneja el profe Gregorio. Tengo referencias que es una persona intachable y de gran capacidad y trayectoria, el tema de la edad que argumentaron es absurdo. Cuando una persona se maneja bien y es capaz la edad lo que le da es sabiduría, a estas personas hay que saber rodearlas bien, sostenerlas y para absorber toda esa sapiencia en favor del equipo. Ahí tienes el ejemplo de Alex Ferguson en Inglaterra y o del “Maestro” Tabarez en Uruguay, otro que para mí fue también desperdiciado fue el “Coco” Basile, yo lo tuve en Racing y tiene mucha sapiencia, respira fútbol el hombre, no lo supieron rodear de gente joven para que sigan aprendiendo de él.

¿Qué fue lo más difícil que encontraste de contrarrestar en los delanteros peruanos cuando recién llegaste?

La verdad tuve la fortuna de llegar al mismo tiempo con Juan Reynoso y nos adaptamos muy rápido y no siento que haya sufrido algo en especial. Con Juan hablábamos mucho y nos complementábamos por nuestro estilo de juego. Yo hacía el trabajo sucio, chocaba, saltaba, friccionaba y Juan iba a los cruces y juagaba más como un líbero ya que tenía una técnica exquisita para salir jugando.

Tanto él como Juan Reynoso llegaron en el ’93 a reforzar la zaga merengue.

Te replanteo la pregunta entonces ¿Qué tipo de delanteros eran los que menos te gustaba enfrentar?

Los brasileños y colombianos en la Libertadores eran muy jodidos para marcar porque no solo eran pericoteros sino también rápidos y potentes. Jugadores tipo Paulo Nunes del Gremio o Julinho si quieres uno del ámbito local, eran los que no me gustaba marcar. Yo prefería chocar con los delanteros grandes y potentes tipo Jardel del Gremio, Vilallonga de Racing o Elivelton del Cruzeiro porque por potencia, maña y juego aéreo no me iban a ganar. Felizmente los habilidosos normalmente iban más por fuera y cuando se les ocurría ir por dentro contaba con el apoyo de Rebosio o ‘Pepe’ Soto, dos tremendos compañeros que tuve, no en vano eran zagueros de selección, unos cracks ambos. Otro con el que también compartí zaga fue con Marengo, que cuando estaba bien físicamente era muy veloz en los cruces.

¿Y lo más sencillo?

Definitivamente el juego aéreo, pero ojo, yo no sólo era bueno en ese aspecto en Perú a nivel internacional también. En Uruguay, México e incluso Argentina siendo muy joven los técnicos me encargaban la marca de los mejores cabeceadores del rival, el juego aéreo siempre fue mi fuerte. Ahora cuando veo fútbol no entiendo como hay jugadores que cabecean con tanta facilidad, para mí es inadmisible que si tú le estas haciendo marca personal te puedan hacer un gol de cabeza luego de un córner, en 18 años de carrera sólo una vez me hicieron un gol de cabeza sobre mi marca, una vez en toda mi trayectoria y ese día me quería morir.

¿Cuál crees que es el error de los defensores?

Que ahora intentan despejar el balón, se enfocan en la pelota cuando deben enfocarse en su hombre y eso me vuelve loco. La pelota no se va a meter sola al arco, alguien tiene que empujarla, tú como defensa te concentras en que tu marca no cabecee y si lo hace que sea incomodo a cualquier lado, para eso no necesitas ganarle, basta con incomodarlo y para moverlo hay millones de mañas.

Marcelo celebrando uno de los tantos goles de cabeza que hizo con la ‘U’.

¿Crees que el VAR complica a los defensas?

Tal vez un poco pero igual, tienes la cadera para moverlo, la camiseta, con el hombro, el short antes de saltar y varias más, ahora tampoco vas a ser grosero, tienes que ser sutil para sacarlo de su posición cómoda para remate. El objetivo es que la pelota pase a tu marca y ya el de atrás que se encargue de la suya, pero que el tuyo no conecte y si conecta que sea muy incomodo. En los clubes es importante que haya gente con experiencia en todas las líneas, que transmitan estas experiencias a los más jóvenes.

¿Quiénes fueron las mas bravos para controlar en esos duelos aéreos?

En Argentina recuerdo que yo era pibe aún y me mandaban a marcar a Pasarella y Ruggeri que subían a los tiros de esquina, eran bravísimos porque antes se jugaba mucho con los brazos, nos metíamos de manotazos como no te imaginas, pero de mi parte con mucho respeto y admiración, sin embargo en la cancha me tocaba defender mi área a muerte. Después también tuve duelos con el ‘Flaco’ Pellegrino, a nivel Libertadores con el colombiano Perea (papá del que juega ahora) y el brasileño Jardel. En Perú uno que iba muy bien era Roberto Silva porque tenía formación en vóley, a mi también me ayudó mucho haber jugado básquet, y el otro que era duro de parar arriba era Flavio Maestri.

Asteggiano recuerda los duelos aéreos que tuvo con Ruggeri en Argentina.

Nos cuentan que Reynoso habló de ti en alguna entrevista, ¿lo sabías?

Sí, para mí fue una alegría y honor enorme. Dijo que nunca se sintió tan cómodo haciendo dupla con un zaguero como conmigo, debe ser porque yo hacía todo el trabajo sucio y el salía jugando elegante (risas). Más allá de las bromas Juan era un crack con una gran capacidad técnica para jugar al fútbol.

Dos años con Universitario y cuatro con Sporting Cristal, ¿Cuáles son las principales diferencias que encontraste en la interna de cada club?

Aunque no lo creas más coincidencias de las que te imaginas. En ambos casos vestuarios con gente grande con mucho liderazgo, consciente de la historia y tradición de ambas instituciones lo cual te obliga siempre a apuntar al título. En Universitario me encontré con un plantel que acaba de salir campeón y justo llegamos Reynoso y yo para reforzar la zaga, en Cristal me pasó similar también llegué junto a ‘Pepe’ Soto para darle mayor equilibrio a un equipo que en ataque era letal, un fútbol extraordinario el de ese plantel. En Cristal encontré gente grande también como Balerio o Garay pero mezclada con líderes jóvenes nacionales como ‘Chorri’ y Flavio. Esta mezcla le dio al equipo la base para conseguir objetivos grandes y a la institución momentos de gloria futbolística, si bien Universitario y Alianza siguen siendo los de mayor hinchada, el crecimiento del Sporting en los últimos 30 años es inmenso. Ahora así tú llegues de otro equipo grande con títulos o nombre tienes que refrendar tu condición de líder tanto dentro como fuera de la cancha, los más chicos del plantel siempre están observando que hacen los referentes.

¿Fue muy difícil ese cambio de camiseta, tomando en cuenta la rivalidad existente entre ambos clubes, quién te convenció para tomar la decisión?

Vaya que lo fue, en primer lugar porque éramos un grupo muy unido que llegamos a tratarnos como familia, pero también recuerda que mi pase pertenecía a Cruz Azul así que si bien consultaban el tema conmigo y lo decidíamos juntos, ellos también tuvieron una influencia en esa negociación. Felizmente mi integración al grupo en Cristal fue muy buena Oblitas y los referentes mi recibieron espectacular, poco a poco fui conociendo a todo el grupo con los que lograríamos compenetrarnos en una hermandad esplendida, la cuál se reflejo en los resultados extraordinarios que conseguimos. Otro punto en común que encontré es que ambas instituciones es que en Cristal el grupo recibía la esencia y valores de la familia Bentín, tenían mucha llegada con el plantel y en Universitario pasaba muy similar con Jorge Nicolini y su entorno cercano. Si hay algo que quiero rescatar es que a pesar del cambio de camiseta el hincha de la ‘U’, no el fanático, siempre que me veía en la calle me trataba con cariño y respeto porque saben que siempre dejé todo lo que tenía dentro de la cancha. Al igual que lo hice por el Sporting Cristal y los demás clubes en los que me tocó estar, siempre fui un profesional muy dedicado que sumaba a los grupos y nunca tuve problemas con ningún cuerpo técnico, no era mi forma de manejarme.

¿Cuéntame el primer recuerdo que se te viene a la mente de tu paso por Universitario?

Un clásico a estadio repleto que ganamos con 9 hombres con golazo del ‘Cenizo’ Nunes, recuerdo que nos expulsan a “Balán” y uno más que se me olvida. Otro día memorables fue el día que campeonamos ante San Agustín con el Nacional vestido de crema.

Marcelo y Nunes inmortalizados en plena celebración.

Ahora lo primero que recuerdas de tus años en Cristal.

El partido de visita en Liniers ese fue un punto de quiebre para todo lo que vendría después. Habíamos empatado en Lima y teníamos que ir a buscarlo allá contra el campeón de América, que en esa época ganaba a quien se le ponga enfrente. Ese día nos dimos cuenta que éramos capaces desde lo futbolístico y también desde lo físico. Mario Mendaña nos hizo sufrir en la pretemporada pero ese equipo volaba, el trabajo del uruguayo fue excepcional y nos permitió rendir a gran nivel a pesar que parábamos de avión en avión. Desde febrero a agosto jugábamos casi siempre los miércoles y domingo, una locura el aguante de ese grupo de jugadores.

Asteggiano siente que esa noche se convencieron que podían ser los campeones.

¿Alguna anécdota de ese partido?

Hay varias pero te suelto un par, Sergio me había indicado que en los tiros de esquina de ataque yo vaya al primer palo para peinarla, hasta ahí todo bien pero en el segundo córner Chilavert se percata de la jugada y comienza a salir como un tren directo a mi cabeza. Después tuvimos tres corners seguidos ya te imaginas como termino mi cabeza, nuca y espalda (risas) pero igual yo iba, nos estábamos jugando la vida y no había lugar para dudas. Otra que recuerdo es de poco antes de la Copa, fuimos a Miami a jugar un cuadrangular amistoso y ahí Markarián nos hacía mini charlas de a dos en las habitaciones. Yo compartía con Magallanes y él fue muy claro en trazarnos sus objetivos con este plantel: tricampeón del fútbol peruano y jugar la final de la Copa Libertadores. Te soy sincero en ese momento lo de la Copa yo lo veía muy difícil pero ese día en Liniers supe que éramos capaces, sin embargo, la charla de Sergio me regresó a la mente. Él lo tenía claro desde el inicio y los objetivos fueron logrados y casi superados incluso.

Debutaste en Racing a los 19 años y con 24 años eras titular en el fútbol argentino, ¿porque decidiste irte a México y no esperar tal vez una oportunidad de Europa?

Tuve la posibilidad pero Racing pidió demasiado, yo tenía 18 para 19 años y tanto el Sevilla como el Málaga me querían pero el tema económico fue excesivo. Después de 5 años el Cruz Azul vino a verme a mí y a un compañero en dos partidos, un clásico contra Independiente y otro de Libertadores, luego de los dos hicieron una oferta sumamente interesante para el club y para mí. Imagínate iba a ganar casi cinco veces más de lo que ganaba en Racing y había que comenzar a asegurar a la familia, es esa época en Argentina no pagaban muy poco. Además siempre es seductor jugar en un club de gran poderío económico donde solo apuntan a llevar a los mejores y que te brinda todas las comodidades necesarias para un deportista de élite.

¿Antes de irte a Cruz Azul, hubo alguna vez la posibilidad de ser convocado a la selección argentina?

Claro, jugué el Sudamericano para la Sub 20 y en Singapur un torneo internacional sub 23. Ahí compartí equipo con Martino, Monzón, Sergio Vásquez, Leo Rodriguez, Cancelarich y Comizzo, entre algunos que me vienen a la memoria. Lo más valioso es que en esos tiempos Bilardo supervisaba todo y nos hacía jugar partidos de práctica contra la selección mayor que salió campeona del mundo en México ’86. No sabes lo que era jugar contra esos monstruos, estaban Valdano, Burruchaga, Bochini, Borghi arriba Gareca, Marcico y encima en las pelotas paradas subían Ruggeri, Brown, Pasarella y demás, que bravas eran esas prácticas y eso que no te nombré al más grande de todos los tiempos, lo de Maradona era simplemente de otro mundo. Recuerdo y me da risa que una pierna de Valdano parecían las dos mías juntas, que cuando lo quería chocar para desacomodar a Marcico él que terminaba rebotando era yo, eran claros partidos en desventaja para nosotros pero nos sirvieron para crecer muchísimo de cara al futuro de nuestras carreras, después de jugar con ellos quien nos iba a asustar.

Asteggiano jugó en la Sub 20 y Sub 23 con la albiceleste.

¿El gol que más gritaste?

El tercero que le hicimos junto con Bonnet a Racing en Lima. Te soy honesto hasta hoy no sé si fue mío, de los dos o incluso de los tres porque la cabeza del ‘Negro’ Galván también estaba por ahí (risas). Otro que grité desde el fondo de mi alma fue el del ‘Cholo’ Fano cuando era asistente de Chemo en la selección, parecía que el gol era mío y no de él (risas). El esfuerzo y gran juego que habían hecho los chicos no merecía que lo perdiésemos, no lo podía aceptar por eso ese gol fue un desahogo total.

El momento previo al gol más celebrado por Asteggiano.

¿Siendo argentino fue extraño que grites con tanta pasión ese gol contra tu selección nacional, ni Chemo grito tanto?

Y no sólo eso si reparas bien el otro gol que te digo es contra Racing, club en el que estuve 10 años y era mi casa, pero el fútbol es así, yo era un jugador que dejaba todo por la camiseta que defendía. Además para ser bien sincero, yo viví toda mi vida afuera, desde los 14 salí de Rafaela para Buenos Aires y de ahí a los 24 al extranjero. Para ser completamente sincero, yo me siento más peruano que argentino, son 18 años que viví allá y a mi me cuesta mucho no vivir más en Perú.

El gol de Fano ante Argentina lo gritó con más euforia que muchos peruanos.

Lo que me dices es muy atípico y extraño de entender, más con los argentinos que son tan nacionalistas.

Sí, puede ser, pero yo no te lo digo por versero, es lo que siento de corazón, si hoy yo no vivo en Perú es por mis hijas, porque en mis últimos años de futbolista vine a jugar acá a mi ciudad natal y ellas se complementaron muy bien con la familia, primos, tíos, abuelos y demás. A los 36 me salió una oferta de México y ahí la mayor me dijo se irán ustedes pero yo no me muevo de acá mientras la menor era un solo de llanto.

¿Qué hiciste en ese momento?

Y lo que todo padre haría creo después de 17 años de carrera donde me siguieron para todos lados. Llamé a mi representante y le dije que no iba más para México ni para ningún otro lado. Prioricé la estabilidad de mis hijas y creo que estuvo bien, lo que no estoy seguro es si escogí bien el lugar, pude haberme regresado al Perú donde tanto mi señora como yo teníamos nuestras amistades y arraigos después de tantos años. Las chicas ya había vivido allá mucho y se podían volver a adaptar rápidamente, hoy en día no sé si fue la mejor decisión la que tomé.

¿Tan fuerte es tu nostalgia por el Perú?

Fueron 18 años loco y no sólo donde trabajé en Universitario, Cristal, la selección nacional y Vallejo. No soy sólo yo, con decirte que mi esposa tiene más amigas allá que acá, para nosotros fue un nuevo comienzo acá. Cuando yo vivía allá si me preguntabas que extrañas de Argentina yo te decía mi familia y paraba de contar, ahora que vivo acá si me dices que extrañas de Perú me falta tiempo. Extraño las costumbres, la vida cotidiana, el malecón de Miraflores, pasear por Barranco, la cercanía de las playas, el ambiente del Rímac o el Lolo cuando iba a entrenar, mis compañeros, mis amigos, del fútbol tengo dos grupos de WhatsApp y ambos son de Perú. Uno que se llama gloriosos de los noventa con los chicos del Sporting y otro con amigos del fútbol, especialmente de la ‘U’. Yo sé que mis días los voy a terminar acá pero si me preguntas cual es mi ciudad en el mundo te digo Lima, yo me siento más peruano que argentino y te lo digo de corazón.

Marcelo vivió 18 años en Perú. Actualmente se siente más peruano que argentino.

¿Alguna propuesta te haría volver?

Tuve una concreta del presidente del Unión Comercio en febrero antes que inicie la pandemia, yo demoré en responder y luego vino la pandemia, las cosas quedaron ahí pero siendo sincero sino se dio fue en un 80% por tema mío.

¿Cómo así?

A ellos no les alcanzaba el presupuesto para llevar al preparador físico que yo quería y tomé eso como excusa pero en realidad pude haber ido con otro o contactar alguien capaz allá. Fueron más temas familiares los que me desanimaron de ir, yo recién había terminado un contrato con Atlético Rafaela y era un buen momento para aceptar.

En Perú fuiste entrenador de la reserva en Vallejo en el 2018, ¿alguno de los chicos que tuviste ahí ahora es una realidad?

Con Jean Ferrari de gerente y Franco Navarro y Leo Rojas en la mayor hicimos un gran trabajo conjunto con los menores de la Vallejo. Ese tipo de proyectos me motiva mucho, en Perú materia prima existe y lo pude comprobar en Trujillo, lo que necesitas es llegarles con un mensaje claro, serio y los chicos se comprometen, trabajarlos profesionalmente desde chicos para que visualicen lo que le fútbol les puede dar si son serios con él. De los muchachos que se me vienen a la cabeza están Carlos Diez en UTC, Ricardo Lagos en Alianza Lima, Ganoza en Alianza Sullana, el arquero actual del Vallejo, Plasencia, Benítez y varios más que están en primera ahora. A Ganoza yo lo hice debutar en reservas con 14 años y a los 16 ya entrenaba con el plantel principal, también tuve dos zagueros que fueron ambos convocados a las selección peruana de su categoría, Santistebán y Marroquín chicos con mucho futuro si son bien llevados.

Asteggiano hizo un buen trabajo en la reserva del elenco trujillano.

¿Algún entrenador que tú consideres un buen formador en el fútbol peruano?

‘Pepe’ Espinoza que viene haciendo un gran trabajo silenciosamente en la San Martín hace varios años ya. Y seguro deben haber varios más pero también necesitan que los dirigentes comiencen a ver el trabajo y salarios de ellos como una inversión y no como un gasto incómodo e impuesto.

¿El partido que quisieras volver a jugar?

Contra Nacional en Avellaneda para pasar a semifinales de la Libertadores del ’89 que terminan ganándola ellos. En la ida habíamos perdido 2 a 0 y en casa íbamos ganando por el mismo marcador, yo había hecho uno de los goles. Faltando poco meten un puntazo de lejos y nos descuentan, nos fuimos con todo encima y tuvimos varias chances muy claras pero el tercero no quiso entrar. Teníamos un equipazo con Fillol, Rubén Paz, ‘Toti’ Iglesias, el ‘Vasco’ Olarticoechea, Gustavo Costas, Fabri pero al frente también teníamos la base de la selección colombiana con Higuita, Perea, Leonel Álvarez, el ‘Palomo’ Usuriaga y toda su banda.

¿El mejor arquero con el que jugaste?

El ‘Pato’ Fillol y el ‘Flaco’ Balerio. En mi llegada a Sporting Cristal pesó mucho que estuviera Julio ahí. Se le extraña mucho al ‘Viejo’ un gran tipo y arquero extraordinario, era una mezcla de Fillol con el ‘Loco’ Gatti, porque con ambos tuvo oportunidad de compartir plantel en Racing y Boca respectivamente. Logró asimilar y perfeccionar lo mejor de esos dos monstruos.

¿Tu mejor compañero en una zaga?

Tuve varios pero tengo que quedarme con Juan Reynoso y el ‘Conejito’ Rebosio, dos cracks cada uno en su estilo. No en vano uno fue ídolo y figura descollante en un grande como Cruz Azul y Miguel llegó a España y salió bicampeón de la Copa del Rey con el Zaragoza, un honor y placer haber jugado con ellos.

Con el ‘Conejo’ compartió zaga en Sporting Cristal.

¿Jugador de mayor calidad técnica con el que jugaste en la Liga peruana y en el extranjero?

En Perú ‘Chorri’ y ‘Ñol’ Solano. En Argentina Rubén Paz, ¡como jugaba ese uruguayo! Con el que compartí amistosos, entrenamientos y exhibiciones fue con el más grande, con Diego Maradona y sé lo que es disfrutarlo como compañero y sufrirlo como rival (risas). Simplemente irreal lo que podía hacer dentro de una cancha.

Con Maradona. Un grato recuerdo.

¿Algún partido en especial que recuerdes con Diego?

Un amistoso que fuimos a jugar con Racing a Napoli. Nosotros fuimos normal a jugar un amistoso, cuando entramos a la cancha el estadio hervía, parecía que se iba a jugar la final de la Champions, eso es lo que Diego y ese equipo provocaba en su afición cada vez que salían a la cancha. Nos pasaron por arriba, quedó 4 a 1 y pudieron ser 8 sino paraban la máquina. Tremendos compañeros que tenía Diego también con Gareca, Alemao, Di Napoli, Ferrara y algunos más de menor nivel pero gran entrega.

¿Jugador con mayor coraje con el que compartiste equipo en Perú y en el extranjero?

El ‘Puma’ Carranza por todo lo que dejaba en la cancha y lo que transmitía con el ejemplo fuera de ella también. Otro que era durísimo era ‘Pepe’ Soto, a ese dámelo siempre en mi equipo, de contrario no lo quiero, como mete el hijo de… (risas). Recuerdo que una época en Cristal jugábamos con tres al fondo, de stoppers íbamos ‘Pepe’ y yo, y de líbero iba el ‘Machi’ Pinillos. Antes que llegarán a Pinillos, Soto y yo ya los habíamos dejado moribundos, ‘Machi’ pasaba piola como parabrisas salía a limpiar los residuos (risas). Gran jugador Germán, muy técnico. Otro que tenía una intensidad que había que decirle que pare era el paraguayo Estanislao Struway, era un todo terreno, una 4 x 4 que te pasaba por encima.

¿El técnico del que más aprendiste o más te impacto favorablemente?

El ‘Coco’ Basile fue como un padre para mí, Markarián un estudioso como pocos, Juan Carlos Oblitas una sabiduría enorme para el manejo del grupo. En la selección argentina Bilardo un obsesivo del trabajo. En esos tiempos no era usual la cantidad de información y herramientas que él ya les daba a sus jugadores para conocer al rival y afrontar los partidos. Con el ‘Coco’ tengo una anécdota sobre cómo te formaba él desde chico, las decisiones del entrenador eran irrefutables. Un día estaba jugando 10 puntos y había anulado al 9 de River que era la figura del equipo, no lo dejaba ni tocar la pelota, en eso su técnico decide sacarlo y yo sentí una satisfacción porque lo hice cambiar, imagínate la barra era un Racing vs River con el estadio reventando de gente. A los 3 minutos veo cambió en mi banca y cuando veo la paleta era yo, me sacaban para que entre un volante de avanzada, te juro que salí con toda la bronca encima, pero recordé lo que me habían inculcado desde chico, así estés caliente con el cambio, directo al vestuario ni siquiera voltees a ver el banco o poner caritas. Así te formaban en Racing de la mano de Basile.

Marcelo considera al ‘Coco’ Basile su padre futbolístico.

Fuiste asistente de ‘Chemo’ en las clasificatorias al Mundial de Sudáfrica 2010, ¿crees que aún les faltaba experiencia como comando técnico para un reto de ese nivel?

‘Chemo’ en esa época ya tenía una capacidad enorme como técnico y no sólo te lo digo yo, esto lo conversaba con el profe Richino que ha trabajado con más de 20 técnicos de gran nivel. Siempre nos asombrábamos de su inteligencia para desarrollar los entrenamientos, su lectura de los partidos, cambios de táctica y replanteos. A pesar de su juventud ya venía muy preparado recuerda que se había formado en el Real Madrid y Villareal de España, después salvo el breve paso en falso en Colón, tuvo dos etapas muy exitosas en Sporting Cristal y la Universidad Católica de Chile, venía en gran momento y era muy difícil negarse ante semejante reto de asumir la selección de tu país. Recuerda que él fue una figura emblemática del Perú en todo el mundo durante más de una década, donde casi no habían jugadores peruanos en el exterior, y mucho menos en Europa con el nombre que se hizo él. En el mundo del fútbol ‘Chemo’ es reconocido en toda Latinoamérica y España como un embajador del fútbol peruano, ahora que el manejo y gestión de grupos humanos es algo que indefectiblemente se va mejorando con los años es real y también pasa que a veces encuentras grupos con mejoras respuestas a los objetivos que otros y se hace más fluida la relación, un grupo ambicioso y sano es básico para los objetivos, no siempre los encuentras así. Yo creo que en unos 5 años entre ‘Chemo’ y Juan Reynoso estará el técnico de la selección peruana.

¿Crees que sino se hubiera dado el tema de la indisciplina en el Golf Los Inkas ese grupo tenía opciones serías de clasificar al mundial?

Por su calidad técnica e individual ese grupo tenía la capacidad de ir al Mundial con cualquier técnico, eran una gran camada de futbolistas y eso no se puede negar. Has un breve repaso, Pizarro, Guerrero y Farfán en Alemania, Vargas en Italia, Acasiete en España, Solano en Inglaterra Mendoza en Bélgica, y habían varios más en México y otros países de ligas menos conocidas pero igual jugaban en el extranjero. Para mí fue la gestión del grupo, si bien el comando técnico es la cabeza del mismo, siempre es necesario tener líderes dentro del plantel. Por ejemplo Gareca logró eso e incluso logró potenciar el rendimiento de jugadores, sin tanto cartel como los que tuvimos nosotros. Gracias a que se sentían a gusto y comprometidos con los objetivos grupales más allá de los personales, ahora eso también se logra con el apoyo de muchos profesionales de diferente índole comenzando por el aspectos psicológico, físico, logístico y estadístico, en eso se ha mejorado mucho en La Videna. Otro punto primordial fue que el ‘Flaco’ contó con el apoyo y sapiencia genial de Juan Carlos Oblitas, un hombre de fútbol total que sabe lo que es manejar una selección desde todas las aristas posibles, no nos olvidemos que como técnico y con una camada de jugadores de la liga local, estuvo a nada de llevarnos al Mundial de Francia ’98.

Al lado del ‘Chemo’ al frente de la selección peruana.

¿El día del escandalo en el Golf, tú estabas a cargo o quién se quedó con el plantel?

Ese día falló una persona que era la encargada de todo el sistema de seguridad de la selección y que nadie ingrese a la concentración del equipo y no estoy hablando del comandante Obregón, sino de la persona que incluso fue la que hizo el acuerdo económico de esa empresa de seguridad con la FPF.

¿Exactamente cuál fue ese error?

Nosotros volvimos del Monumental al Hotel luego del partido con Brasil y los de seguridad solicitan dos habitaciones para turnarse el descanso, pero en ese momento no había disponibilidad y su jefe decidió que se retiren. El nombre de esa persona no la voy a dar porque ni siquiera sé si esta viva o muerta pero por ahí ustedes pueden investigar. Para mí cometió un gravísimo error al decirle a su gente que se retire porque nosotros estábamos cada uno en nuestro trabajo confiando en que ellos se encargaban de lo otro, incluso ‘Chemo’ ya estaba en Cusco preparando con los que habían viajado a aclimatarse, el partido en Quito. Normalmente era varios de ellos siempre dando vueltas en la piscina, en el hall, en los pasillos, hacían un muy buen trabajo y para eso les pagaban, hasta ahora no entiendo porque tomó esa decisión en lugar de comunicarse y pedir una solución a un tema no tan difícil.

¿A qué te estas dedicando actualmente?

Hace un mes asumí el cargo como Jefe de Unidad técnica de un equipo de de Rafaela llamado Peñarol. La intención es darle un estilo futbolístico al club y transmitir la experiencia y vivencias de todos estos años de carrera en estos pibes que están comenzado a buscarse un futuro en la pelota.

Marcelo sigue ligado al fútbol entrenando en su natal Rafaela, Argentina.

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