Marcos Riquelme, el goleador que dejó Bolivia para vestir la camiseta de Cristal

Fue obrero en una fábrica y trabajó como albañil. A pesar de no haber hecho divisiones inferiores en un club, la vida le dio la oportunidad de jugar en Primera División. Hoy, es el nuevo delantero de Cristal.

Daniel Yaipén
Lima. - 18 abril 2021

Dicen que los nueve son de naturaleza egoísta, que viven del gol, del aplauso y admiración de la hinchada. En Marcos Riquelme encontramos una antítesis de esa teoría. La charla nos lleva más bien a una persona solidaria que antepone siempre el juego colectivo antes que el individual.

Todo lo que consiguió en su carrera le costó tres veces más que lo normal, proveniente de una familia muy numerosa, el factor económico fue un escollo para tener un paso por divisiones inferiores que le hubieran permitido debutar antes en el fútbol profesional.

Entre los 18 y 23 años, Marcos Riquelme sabía lo que era trabajar turnos de 12 horas en una fábrica, fungir de ayudante de albañilería, y en paralelo, vestirse de corto para jugar junto a sus cinco hermanos en su liga distrital, una liga donde no le daban ni una moneda por sus goles anotados. Pero todo este camino le formó carácter y sirvió para valorar todo lo bueno que le vino después en países como Chile, Bolivia y ahora en Perú.

Riquelme en su presentación oficial de Sporting Cristal.

Debutaste en primera casi a los 24 años, un poco tarde para un futbolista, ¿a qué se debió esto?

Es verdad, no tuve la oportunidad de hacer inferiores como todo chico que quiere ser futbolista profesional. Si bien me probé varias veces en clubes del ascenso argentino y pasaba las pruebas, nunca pude mantener una constancia como para consolidarme en uno de ellos.

¿Por qué?

Mira, yo vengo de una familia muy numerosa, somos 10 hermanos, y los clubes quedaban muy lejos de donde yo vivía. Los primeros meses mi viejo podía hacer el gran esfuerzo para solventar mis pasajes y comidas, pero el tema económico no era sencillo en casa en esa época, al final terminaba por dejar de ir a los entrenamientos.

¿Qué pasó después?

Cuando cumplí 20 años ya estaba trabajando en una fábrica turnos de 12 horas y también fui ayudante de mi viejo que era albañil. Llegué a pensar que el fútbol no iba a ser lo mío pero nunca dejé de jugar en la liga de mi barrio, con mis 5 hermanos éramos la base del Antonio Toro. Era algo que disfrutaba mucho y hasta me hacía el enfermo para poder ir a la cancha los domingos.

¿Cómo así?

Como te comenté, yo trabajé en una fábrica durante año y medio, al mes tenía dos domingos libres y los otros dos tenía que hacer turnos de 12 horas, así que eso no me permitía llegar a la cancha. Para no perderme 2 partidos al mes, uno de los domingos me reportaba enfermo y como el coordinador de esa área era amigo y le gustaba el futbol, me ayudaba para que no me descubran. Todo era por pasión, porque en esa liga no me daban un peso por jugar.

¿Cuándo comenzaste a cobrar por jugar?

Un día después de un partido de liga en el que marqué dos goles, se me acercó un señor que me dijo que era dirigente del Fénix que jugaba en la D de Argentina y le interesaba que vaya a jugar en su equipo. Yo la verdad no me la creí hasta que me volvió a contactar y me hizo el ofrecimiento económico que encima era mucho menos de lo que ganaba en la fábrica, lo cual fue un dilema, pero mi padre me ayudó a resolverlo.

¿Qué te dijo tu padre?

Me dijo que si bien el dinero se necesitaba porque no sobraba en la casa, yo persiguiera mis sueños, que fuera y diera lo mejor de mí y si las cosas no salían, siempre habría un trabajo en una fábrica o con él en la albañilería. Mi viejo fue mi gran apoyo y sostén siempre, por eso me dolió tanto cuando lo perdí a los pocos meses que comencé a jugar profesionalmente.

Riquelme dedicándole un gol a su padre con la camiseta del Fénix.

¿Deseas contarnos cuándo y cómo sucedió?

Mi viejo adelantó un viaje a su provincia, para poder ir a ver un partido mío, y cuando llegó le dijeron para jugar un “picado” y allí se desmayó en la cancha. Para mí es un recuerdo triste, porque no llegó a verme jugar en primera y triunfar en el extranjero. Tal vez para algunos de mis logros no sean muchos pero para mí valen bastante por todo lo que me costó conseguirlos y por todo el sacrificio que hicieron mis viejos para apoyarme. Por eso cuando yo llego al club disfruto el día a día al máximo, disfrutar del privilegio de vivir jugando este hermoso deporte y dejar una huella que vaya más allá de lo deportivo. Quiero que se me recuerde no sólo por ser un buen jugador dentro del campo, sino, principalmente por ser una buena persona fuera de él también.

¿Cómo llegaste del Fénix de la tercera división argentina al Palestino de la primera división de Chile?

En el 2011 salimos campeones con Fénix y yo fui goleador del equipo entonces ahí me contrata Olimpo de Bahía Blanca para jugar la Primera B. Ahí jugué poco la verdad y al año siguiente regresé a Fénix que ya estaba en la tercera. En el 2014 el entrenador argentino Pablo Guede, asume la dirección técnica de Palestino de Chile y cuando me llamó para decirme que quería contar conmigo, simplemente no lo podía creer. Si bien me daba un poco de temor ir a otro país, mi alegría y la satisfacción de mi familia era mucho mayor. Además, iba a ganar una guita que nunca había visto junta en mi vida (risas).

¿Se puede decir que Guede es tu padrino futbolístico?

Sí, yo por Pablo tengo un enorme aprecio y agradecimiento, no sólo por haber apostado por mí al llevarme sin tener experiencia previa en primera, sino también por haberme bancado ante la dirigencia para el segundo año.

La celebración del goleador siempre mirando al cielo en honor a su padre.

¿Qué pasó ese primer año?

El primer año sólo pude marcar 7 goles y sentía que los dirigentes esperaban mucho más de mi, sin embargo, Pablo se la jugó y pidió mi renovación. Eso sí, se me acercó y me dijo vas a jugar de 9, porque yo en esa época era extremo por izquierda. En los primeros 6 meses del segundo año ya habíamos clasificado a la liguilla final y yo terminé siendo el goleador del campeonato.

¿A los 27 años recién encontraron tu verdadera posición en el campo?

Así es, y con los goles me di más a notar y mi carrera fue en franco ascenso. Al año siguiente vino Audax Italiano y me ofreció un buen contrato por tres años, sin embargo, después del primer año apareció Bolívar e hizo un ofrecimiento muy bueno tanto para mí como para el club y ahí comenzó mi historia en Bolivia.

En Palestino recién comenzó a jugar de 9.

¿Cómo tomaste el reto de ir a un equipo que jugaba en una ciudad con tanta altura?

En realidad lo tomé como un reto, pensé, si hay jugadores que lograron adaptarse yo también podré. Sin embargo, no sabía que iba a ser tan bravo. Los primeros 20 días casi ni podía dormir, a mi cuerpo le tomó como tres meses adecuarse pero después vino lo bueno.

¿A qué te refieres?

Que ya sabiendo que no iba a poder trajinar tanto como en el llano, comencé a practicar mucho mis definiciones dentro del área, especialmente de cabeza. Todos los días me quedaba con dos o tres compañeros practicando centros y definiciones en los últimos metros y eso me valió hacer muchos goles de cabeza y salir goleador del campeonato, aunque no a todos les gustaba.

¿Por qué dices eso?

Porque un sector de la prensa de La Paz me criticaba por jugar mucho dentro del área y hacer la mayor cantidad de goles de cabeza. Decían que Bolívar jugaba sólo para mí y a puros centros, sin embargo, fuimos campeones nacionales y yo salí goleador del torneo, creo que no siempre le puedes gustar a todos (risas).

Marcos le dio muchas alegrías a la hinchada celeste de la Paz.

¿Crees que tus mejores temporadas han sido en Bolívar?

Sí, porque desde el primer año que llegué me tocó salir campeón e incluso marcando el gol que significó el título y las tres temporadas que estuve siempre logramos cosas importantes a nivel grupal, y en lo personal logré varios sueños de niño, como salir goleador, jugar una Copa Libertadores y ser capitán de un equipo tan importante en el extranjero. Si me preguntas los motivos de mi éxito, a mi esfuerzo tengo que sumarle que me encontré con un gran plantel, la mitad del equipo era la base de la selección boliviana con mucha experiencia y jerarquía. Mucha gente equivocadamente piensa que Bolívar gana porque juega en altura, pero en Bolivia hay muchos equipos de altura, incluso mayores que la Paz, y no tienen los resultados que tiene Bolívar.

Riquelme fue bicampeón, goleador y capitán con el equipo paceño.

¿Qué sabías de la historia de Sporting Cristal? ¿Qué te motivó para venir a la liga peruana?

Fueron varios factores, en primer lugar, de Bolívar salí un poco dolido porque a pesar de ser el goleador y tener un buen año en general nadie se acercó a conversar o al menos despedirse de mí. Mi contrato terminaba el 31 de Diciembre y el nuevo entrenador ya llevaba cinco semanas en la ciudad pero nunca me dijo si estaba o no en sus planes, ni los dirigentes ni nadie del club. Luego me llegaron un par de ofertas de equipos de Arabia muy tentadoras en lo económico y una de un equipo de segunda división de España, pero en realidad no quería estar tan lejos de la familia por la coyuntura. Justo en esos días llegó la llamada del profe Mosquera y me convenció su proyecto.

¿Con Mosquera ya tenías una amistad?

No, sólo nos conocíamos como rivales y por referencia de un compañero de Bolívar que antes trabajo con él. Sus equipos en Bolivia siempre dieron un gran juego efectivo y vistoso tanto con Wilstermann como con Royal Parí donde el mérito fue aún mayor, porque sin ser uno de los grandes se quedó a muy poco de lograr el título. Por eso cuando recibí su llamado me alegró y no me arrepiento de haberle creído, todo lo que me dijo por teléfono lo cumplió acá también.

Aún tienes poco tiempo en el país pero ¿Qué es lo que mas te ha sorprendido de la liga peruana?

Lo primero que me sorprendió fue que se disputé todo en Lima pero después entendí que era por un tema de salud y además nos ayuda en descansar un poco de los viajes. Del juego he visto poco pero me sorprendió lo aguerridos, fuertes y friccionadores que son los equipos, al menos cuando salen a jugar contra nosotros.

Marcos lleva recién dos partidos como titular pero ya lleva dos goles con Cristal.

Si fueras un periodista y viene un dirigente a preguntarte por la virtudes futbolísticas de Marcos Riquelme, ¿Cuáles destacarías?

Primero, que es un buen elemento para el grupo, que siempre busca sumar y que nunca baja los brazos así este pasando por problemas personales. En el aspecto netamente futbolístico mi buen juego aéreo en ambas áreas y mi definición de pierna derecha dentro del área principalmente.

¿Y qué puntos de mejora resaltarías?

Definitivamente la definición con la pierna izquierda, aunque siempre trabajo para mejorarla, nunca es tarde para seguir sumando virtudes a tu juego.

Aparte del torneo local se viene la Libertadores, que es una deuda pendiente con la hinchada, analizando fríamente ¿Cómo ves las posibilidades del equipo?

Sí, es algo que escuché desde que llegué al club, yo habló mucho con Merlo, Calca y Hohberg al respecto. Sabemos que tenemos un grupo muy jodido que en la Copa todos los partidos serán complicados pero también tenemos claros que si ganamos los tres partidos de local hay grandes posibilidades de pasar de ronda. Nuestra primera meta es esa llegar a octavos de final después de tantos años. Al frente tenemos a dos grandes de Brasil y Argentina que todos conocemos a un equipo uruguayo igual peligroso porque no tiene nada que perder. Sin embargo, nosotros sabemos que tenemos un estilo marcado de juego, un grupo muy unido y un envión anímico por los resultados que hemos obtenido en el transcurso del año. Tenemos claro que vamos a competir y que un grupo tan duro como el nuestro seguro se va a definir en la última fecha.

¿Cuál ha sido el mensaje interno del profe Mosquera?

Lo primero, la intensidad que tenemos que mantener durante todo el partido, tenemos que estar en un nivel superior a lo que damos en el torneo local. Si en la Liga nos dormimos diez minutos por ahí nos crean una chance de gol, si te duermes en la Copa te vacunan dos veces. Otro punto importante que nos ha venido inculcando en interiorizar los diferentes esquemas de juego que ejecutaremos de acuerdo al rival y a las circunstancias del encuentro.

Sabemos que tienes 3 hermanos fanáticos de Racing, ¿Qué te han dicho sobre los partidos que se vienen?

Sí, sobre todo mi hermana que justo esta en Perú, viajo con mi esposa a verme, ella va a la cancha y es muy hincha de la Academia. El día del sorteo me escribió apenas salió la bolilla y también lo posteo en el Twitter. Tuvo muchos comentarios de hinchas de Racing diciéndole que no me deje subir al avión ese día y también de hinchas de Cristal diciendo que en ese partido seguro que anoto.

¿Y tú de qué equipo eres hincha?

Yo soy de Boca como el resto de mi familia, y tuve la oportunidad de enfrentarlos con el Palestino de Chile en la Libertadores del 2015. Me parecía un sueño luego de haberlos ido a alentar a la Bombonera menos de 5 años atrás, ahora los tenia enfrente como rivales.

Riquelme cumplió su sueño de enfrentar a Boca en la Bombonera en una Copa Libertadores.

¿Mejor gol de toda tu carrera?

El que mas valoro es el primero que hice en la Libertadores contra el Delfín de Ecuador yo jugando por Bolívar por lo importante que fue para mí, si vamos al aspecto de más bonito creo que fue uno que hice en el 2019 en la final del torneo boliviano ante el Oriente Petrolero. Le gané la espalda al back de la selección boliviana Ronald Raldez y ante la salida del arquero se la definí con un sombrero, ese día fuimos bicampeones del fútbol boliviano.

La del cierre, ¿conoces a Juan Román?

Nunca tuve la oportunidad aunque me encantaría, cuando me tocó enfrentar a Boca, él no estaba, pero tal vez escuchó de mí porque en esa Copa le hice un gol a Tigres y sé que es un equipo que el sigue constantemente. En lo personal mi ídolo siempre fue Carlitos Tevés desde que apareció, y hasta ahora veo los partidos pero sólo por él. Siempre me gustó su forma de juego, personalidad y todo lo que superó para poder llegar hasta donde llegó.

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