Marquinho, el ídolo compartido entre Alianza Lima y Sport Boys

Marco Antônio Dos Santos, Marquinho, el crack brasileño que llegó a Perú para convertirse en ídolo, primero de Sport Boys (1990-1993) y luego campeón con Alianza en 1997. Esta es su gran historia.

Daniel Yaipén
Lima. - 21 febrero 2021

Marco Antonio Dos Santos conversó con ONCE. El talentoso ex futbolista brasileño jugó en Sport Boys, Sporting Cristal y Alianza Lima. En esta entrevista hace un recuento de lo que fue su carrera en tres continentes y nos confiesa cuál es el club con el que más se identificó en Perú.

El Rey de la “folha seca”

Marquinho es el 10 que la Sur siempre tiene presente. El de los golazos de tiro libre en los clásicos, el que llegó para entrar a la historia de Alianza y llevar al equipo al campeonato después de 18 años sin tocar la gloria.

Con motivo de los 120 años de Alianza Lima muchos hinchas te eligieron como el mejor extranjero de la historia y algunos incluso en sus equipos ideales de todos los tiempos, ¿Qué sentimiento guarda Marquinho de su paso por Alianza Lima?

Fue lo mejor que me pasó en la vida. El reconocimiento hasta ahora de la gente es algo que me hace muy feliz. Campeonar con un equipo así de popular después de una sequía de 18 años fue un sueño, que me permitió ganarme un lugar en la historia del club. Alianza Lima tiene historia y por su tradición siempre esta en la obligación de pelear títulos. Los hinchas tienen que seguir apoyando al equipo para superar lo del año pasado y así regrese la alegría al equipo del pueblo.

En el Perú, de Boys pasaste a Cristal y después recién a Alianza en 1995, ¿quién te habló para ir a La Victoria?

Yo estaba en Austria y a pesar que salí campeón de la liga y subcampeón de la Copa UEFA siendo titular indiscutido no llegué a un acuerdo para renovar por culpa de mi representante. Él no saber hablar inglés ni alemán, y no tener una persona de confianza a mi lado me jugó una muy mala experiencia. Fue ahí que regreso a Brasil de vacaciones y el señor Humberto Ugarte me contacta por encargo del presidente de Alianza, Pio Dávila, para venir nuevamente a Perú.

¿Lo pensaste mucho?

No lo pensé dos veces, yo ya sabía lo que era enfrentar a Alianza y me motivaba mucho la sensación de jugar para ese equipo. Además, mi esposa estaba embarazada, nosotros ya conocíamos el país y queríamos ir a un lugar donde nos sintiéramos cómodos y felices.

¿Quién fue el primero que te recibió y cómo fue ese encuentro?

El primero que recuerdo se me acercó fue el ‘Churre’ Hinostroza, me dijo que era un placer que me incorpore al plantel y me comenzó a hablar de cómo era Alianza por dentro, el sentir de la hinchada, la presión que conlleva ser el equipo del pueblo y de la intimidad del vestuario blanquiazul. También me recalcó que yo tenía las condiciones si quería para meterme en la historia de esta gran institución porque era un gran jugador y persona, por lo tanto, conseguirlo sólo dependía de mí. Entendí que estaba en el club más grande del Perú y tenía que rendir cada fin de semana al máximo de mis condiciones para retribuir la confianza depositada en mí.

Marquinho es recordado por anotar siempre de tiro libre en los clásicos ante Universitario.

¿Qué fue lo que más te impresionó y gustó del club?

Definitivamente la hinchada, en Brasil soy hincha de Corinthians que tiene una hinchada muy similar. Cuando jugaba en Ponte Petra los enfrentaba y siempre soñé jugar para un club con una hinchada de esa magnitud, no logré jugar por Corinthians pero con Alianza cumplí ese anhelo. El Comando Sur es increíble, empuja al equipo y transmite una energía que va desde las tribunas hasta la cancha y esa energía llena de fuerza al equipo en los momentos difíciles.

Marquinho ídolo de la hinchada blanquiazul.

En el año 97 volviste a Alianza para estar en el equipo que logró campeonar después de 18 años, cuéntame qué fue lo mas difícil de esa campaña.

Yo me había ido el año 96 a Puebla de México y Fernando Farah y Alberto Masías me contactan para regresar a Alianza. Recuerdo claro que me dijeron que necesitaban campeonar porque la hinchada no soportaba un año más sin lograr el título y yo me había quedado picón porque en el ’95 tuvimos 12 puntos de ventaja y no pudimos mantenerlos por los constantes cambios de técnico. Definitivamente lo más difícil fue llevar esa mochila pesada llena de responsabilidad y compromiso con la hinchada desde el primer día, gracias a Dios formamos un gran plantel que supo como lograr el objetivo.

¿Qué tuvo el plantel del ’97 y qué le faltó al del 95?

El equipo del 95 tenía grandes jugadores también, no creo que haya sido por un tema de plantel. Lo que sí tuvimos en el 97 fue que nunca cambiamos de técnico y todos en Matute jugadores, dirigentes, empleados e hinchas nos unimos para dar lo mejor de cada uno en pos de ese objetivo tan ansiado. El profe Pinto impuso su disciplina y desde el arranque formó un grupo ganador que poco a poco se fue convirtiendo en una familia. Ese año campeonamos tanto Apertura y Clausura como para dejar bien en claro que fuimos los mejores del torneo y eso nos permitió entrar a la historia de esta linda institución.

¿Con quiénes de ese plantel tuviste una amistad más cercana?

En realidad tengo una muy linda amistad con varios compañeros tanto del ’95 como del ’97, te puedo mencionar con los que más me comunico que son ‘Kanko’ Rodríguez, Darío Muchotrigo, Basombrío, Jayo, Marcial Salazar, Bazalar, David Chevez, mi compatriota Marcelo Bujica, el argentino Marcelo Sozzani, en fin, muchos compañeros con los que logramos trascender una amistad más allá de las canchas.

¿Fue Alianza el club con el que más te identificaste en el Perú?

Yo creo que estoy partido a la mitad entre Alianza y Sport Boys. En el Callao me abrieron las puertas cuando llegué muy joven y al club siempre lo llevaré en el corazón. Por otro lado, con Alianza logré la gloria al ser parte de la historia del cuadro más popular del país.

Tuviste a Jorge Luis Pinto como entrenador ¿era de verdad tan bravo como lo pintan?

Pinto era sumamente exigente, no te puedes imaginar. Imagino que ahora con los años y la experiencia, será un poco menos (risas). Más allá de eso como persona el profe es una persona espectacular y un ser humano de un corazón muy grande, por eso consiguió los resultados que tuvo. Recuerdo que nos juntaba y nos decía yo soy exigente por su bien, no para maltratarlos, ya van a ver al final del año quién tenía la razón y el tiempo se la dio a él.

Marquinho y el DT Jorge Luis Pinto, dos claves en el 97.

¿Estabas de acuerdo con su forma de manejar el equipo?

Él era el jefe y había que respetar eso, pero te digo algo: él fue una escuela para muchos de ese plantel que ahora seguimos ligados al fútbol como técnicos u otro cargo dentro de un club.

¿Por qué lo dices?

Porque nos enseñó que el técnico es parte del plantel y no un agente externo. Si bien él tomaba las decisiones finales, con varios de nosotros se reunía y escuchaba los puntos de vista que teníamos distintos a los suyos. Nos enseñó con respeto a respetarlo también. Otra cosa que recuerdo mucho eran sus horarios estrictos y la cantidad de videos que nos hacía ver de los rivales, en esa época que todavía no era una práctica tan común.

Brasil esta asociado a la alegría y a la diversión, ¿contigo tenía un control especial?

No, conmigo todo tranquilo. Es más, no recuerdo que haya ido a mi casa nunca, al que tenía de caserito era a Waldir (risas). Igual todos teníamos claro que el tema era aleatorio y podía llegar a la casa de cualquiera el día que se le ocurriese. Al día siguiente con Waldir se bromeaba en las prácticas, le decía por qué no lo había invitado a pasar a su casa y el goleador le contestaba: ¡ya pues profe! usted no deja descansar tranquilo ya estaba en mi cama, y todos nos reíamos. Pinto estudió en Alemania y creo que eso caló mucho en su personalidad y disciplina.

Después de campeonar y ser ídolo en Alianza en el ’98 te fuiste a jugar a Estados Unidos, ¿por qué no te quedaste más tiempo en el club íntimo?

No llegué a un acuerdo económico con la directiva y además mi hijo Lucas tenía 3 años y con mi esposa queríamos que aprendiera inglés desde pequeño y nos pareció una buena alternativa ir a los Estados Unidos. No voy a decir que fue un error, pero tal vez tomaría otra decisión hoy en día porque en esa época la que contrataba era la Liga y no los clubes y repartía a los jugadores, de acuerdo a lo que ellos consideraban para que sea parejo. Fui con Waldir para allá y nos asignaron al Colorado Rapids de Denver. Esa ciudad no era como estar en Miami o New York, era muy “americana” y nos costó bastante adaptarnos, lo tomo como una experiencia de vida pero más de un año no íbamos a durar (risas).

Del Inter al Sport Boys ¿quién fue el empresario que logró traerte a los 24 años al mercado peruano?

Salvo en Austria, yo nunca tuve empresario. Eran tiempos muy distintos. Había un dirigente del Inter que era muy amigo del presidente del Boys, Antonio Cuba. Este señor habló conmigo y me dijo que había una posibilidad de jugar en el extranjero en un equipo muy popular y si quería podía ir a pasar una prueba, así que lo consulté con mis padres y me dijeron anda, si no te gusta te regresas.

Marquinho llegó al Boys con 23 años. Fue el mejor extranjero del campeonato por 3 años.

¿Entonces Marquinho llegó al Perú sin contrato seguro?

Imagínate qué distintos eran los tiempos, yo ya era un jugador profesional con paso por dos equipos importantes de primera división en Brasil y vine a prueba. Recuerdo que en la primera práctica hice 4 goles y ahí nomás el presidente Cuba decidió que me quede. No fue fácil la situación que atravesaba el Perú con el terrorismo y la economía pero el cariño de la gente del Boys y el Callao en general terminó por convencerme. Al poco tiempo me traje a mi novia que tenía 19 años y juntos hicimos nuestra historia en Perú, incluso mi hijo Lucas es nacido acá. Ese es un motivo más para querer tanto a esta tierra que nos abrió sus puertas desde muy jóvenes y a la que siempre intentamos retribuirle lo mejor de nosotros.

En Boys formaron un equipazo con Anchisi, Paris y Adao, ¿qué recuerdos de esos años?

Cuando llegué en el ’90 ya estaba Paris que había subido con el equipo desde segunda. A los pocos días de estar acá el Sr. Cuba me pide referencias para traer a un defensa de Brasil y recomendé a Norton. También me comenta que pensaba traer a Adao y le dije si lo trae entonces si vamos a salir campeones y por poquito no lo fuimos, quedamos segundos y Claudio (Adao) anotó 31 goles. En el ’91 volvimos a subcampeonar haciendo una Copa Libertadores muy buena, de la que todavía se recuerda nuestro triunfo en Medellín, ante el Nacional de Higuita con gol de ‘Kukin’ de cabeza con un centro mío. En el ’92 ya no pudimos pelear el título pero volví a salir como el mejor extranjero del torneo peruano, galardón que ya había ganado en el ’90 y ’91. Fueron 3 años seguidos que me eligieron el mejor y además pude acumular 50 goles con la rosada en el pecho. Lo que me da el honor de ser el extranjero con más goles en la historia del club.

¿Un compañero peruano del Boys que recuerdes con especial admiración?

El finado Ramón Anchisi tenía todo el perfil del clásico jugador chalaco. Era pícaro, mañoso, cargoso, con una técnica y precisión increíble. Tú lo veías fuera de las canchas y no tenía cuerpo de jugador de fútbol, pero con la pelota en los pies era capaz de cosas excepcionales. Otros de gran calidad que recuerdo eran Arrelucea, el ‘Pato’ Delgado, la fuerza de Martín Duffo y los inicios de ‘Kukin’ Flores, desde que apareció se notaba esa clase distinta que hacía que fuera muy fácil jugar a su lado.

La Legión brasileña del Boys, 1990. Marquinho, Claudio Adao, Carlos Henrique Paris y Norton.

Con Cristal llegaste a cuartos de final de la Libertadores del ’93, ¿por qué crees que en esa época a pesar del nivel del campeonato local, los equipos lograban hacer participaciones dignas en la Libertadores?

Mi punto de vista es que los equipos que clasificaban a torneos internacionales traían extranjeros de mejor nivel que de verdad marcaban diferencia en la cancha. Ahora hay otros intereses, otras situaciones, otros montos que se manejan y no terminan siendo favorables para la parte deportiva. Los equipos grandes de tradición tienen que escoger muy bien a a sus jugadores para que merezcan llamarse refuerzos. Haciendo un recuerdo rápido puedo nombrarte a Balerio, Asteggiano, Grondona, Tressor Moreno, Silva, Garay, Bica, Julinho, Letelier, Jacinto Rodriguez, y muchos más que ahora no se me vienen a la mente pero que demostraban su calidad dentro del terreno de juego pese a que las condiciones y la logística del campeonato peruano no eran las mejores. Me acuerdo que en Brasil veía por televisión jugar a Adilio con Zico en Flamengo, y acá me tocó enfrentarlo cuando Alianza lo trajo en el ’91. Cuando me lo crucé en la cancha le conté eso y se reía demasiado, pero el fondo del asunto es que llegaban jugadores de nombre e incluso algunos con pasado en selección.

¿Cómo ves el nivel de la Liga 1 actual?

Quiero mucho el fútbol peruano y esto no es por quedar bien con nadie porque no lo necesito. Actualmente considero que esta en un nivel intermedio que no termina de explotar el potencial que tiene. Se tiene que mejorar los calendarios para que los equipos que juegan torneos internacionales no se vean perjudicados. Se tienen que mejorar las canchas, es imposible que se juegue en sintéticas, se tiene que limpiar el arbitraje, y obligar a que todos los clubes a que trabajen seriamente en menores. El Perú tiene el talento necesario para volverse un mercado exportador de jugadores en cantidad.

¿Un jugador actual que te guste?

Me parece interesante Hobberg, siempre esta haciendo paralelas y tiene mucha movilidad por el frente de ataque, esperemos que este año con Cristal destaque en la Libertadores.

¿Qué esperas de la selección peruana en la fecha doble de marzo?

Espero lo mejor, pero veo un panorama bastante complicado para Gareca ya que no ha tenido la preparación que él hubiera deseado y además tiene muchos jugadores lesionados y sin actividad. Los resultados de la última fecha fueron para preocuparse y en esta no tienen margen de error. Necesitan sumar el máximo de puntos para seguir en carrera.

En Austria fuiste campeón y jugaste una final de UEFA por el Casino Salzburg ante el Inter de Milán, ¿cómo fue ese partido?

Al Casino Salzburg lo compró el Red Bull Salzburg, así que ya te puedes imaginar lo poderoso que era ese equipo en Austria. En esa época era un equipo nuevo que nunca había disputado una final e hizo una gran inversión para hacerse fuerte. Cuando llegué habían contratado a 8 jugadores de su selección. A los 6 meses ganamos el campeonato y ahí nomás disputamos la final ante el Inter de Milán. La ciudad es pequeña y muy turística porque ahí nació Mozart pero en esos días era un carnaval constante gracias al fútbol. Recuerdo que antes de llegar a la final dejamos en el camino al equipo donde tapaba Oliver Kahn (Karlsruher SC) y también al Eintracht Frankfurt, lo cual no fue nada sencillo, pero la verdad es que habíamos hecho un equipo muy sólido en defensa y aprovechábamos las que teníamos, con el croata Baric que era tremendo goleador. Del partido recuerdo dos cosas principalmente, primero, tener enfrente a jugadores de la calidad de Zenga, Bergomi, el holandés Bergkamp, el uruguayo Rubén Sosa, el holandés Jonk, Nicola Berti, Battistini y varios jugadores más de la selección italiana. Segundo, mi tiro que pega en ambos palos y no ingresa.

De tu paso por Ponte Petra e Inter de Porto Alegre sabemos poco…

Soy cantera de Ponte Petra que es un equipo que se caracteriza por trabajar muy bien en menores. Debuto a los 18 años y el que me dio la oportunidad fue el profe, que en paz descanse, José Luis Carbone, que después vino a dirigir a Cristal. Él fue un técnico que me enseñó mucho en la cancha y de mucha calidad humana con el jugador. Estuve tres años en Ponte Petra hasta que me compraron del Inter de Porto Alegre que tenía de técnico a Abel Braga, ese equipo contaba en sus filas con Taffarel, el uruguayo Aguirregaray y Nilson Esidio entre sus principales figuras, un equipazo realmente.

Marquinho sintiendo el rigor de la marca italiana en la final de la Copa UEFA contra el Inter.

¿A qué se esta dedicando Marquinho actualmente?

Tengo mi canal de Youtube “Tiro Libre” con mi hijo Lucas donde intentamos darle entretenimiento, compañía y alegría al mundo del fútbol en estos momentos difíciles y además esperando la oportunidad de dirigir algún equipo con un proyecto serio. Yo he terminado mi curso de técnico tanto en Brasil como acá, así que espero pronto tener la oportunidad de plasmar lo aprendido y los años de experiencia en este lindo deporte.

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