Paolo Maldonado, recuerdos de un crack del mediocampo

Brilló en Universitario, integró la selección peruana, fue campeón de la Copa Sudamericana con Cienciano. Su fútbol estaba hecho de talento y calidad. En esta charla hace un ameno repaso de su carrera.

Daniel Yaipén
Lima. - 2 mayo 2021

Fue campeón de la Copa Sudamericana con Cienciano de Cusco y también ostenta cinco títulos con la camiseta de Universitario de Deportes, club del cual se declara hincha desde pequeño y donde pasó los mejores años de su carrera. En una charla distendida con ONCE el habilidoso y pícaro diez merengue habla de todo y sin filtro. Pasado y presente en esta entrevista imperdible para los hinchas del fútbol.

¿El campeonato de la Sudamericana o los 5 títulos con Universitario?

Uy hermano, ahí me agarras, no puedo escoger uno por encima del otro. El de Cienciano por la gloria de ser el único título de un equipo peruano a nivel internacional y por la importancia de ser campeón de una Sudamericana. Los títulos con Universitario son muy especiales por la pasión y sentimiento que tengo yo por la institución merengue desde muy pequeño.

¿Tu partido de despedida con que equipo te hubiera gustado que sea?

Definitivamente con la crema de mis amores.

Eras uno de los jugadores mas desequilibrantes de tu época, ¿qué te faltó para brillar con la selección?

Yo creo que continuidad, en esa época tenía en mi posición por delante a Pablo Zegarra y al “Chorri” Palacios. Por las características de juego del equipo de Oblitas y porque tenían una base formada con jugadores de Cristal, se me complicó ganarme un lugar.

Paolo Maldonado con la selección peruana foto: Alamy

¿Cómo fue tu experiencia en Grecia, porque no te quedaste más tiempo?

Yo creo que me faltó paciencia y una persona que me sepa orientar. Un buen representante, familiar o psicólogo que a mis 25 años me haga ver que estaba en mi mejor momento para brillar en un equipo de media tabla y llegar a un grande de Grecia u otro país de Europa. Yo me regresé al año teniendo dos más de contrato, definitivamente me apresuré en volver. Fue una muy mala decisión. Quedarme en el exterior también me hubiera ayudado a tener mas continuidad en la selección. Otro punto fue saber que si regresaba a Perú siempre tendría la opción de llegar a jugar en la “U” o en el peor de los casos en otro equipo, tal vez sino hubiese tenido esas opciones me hubiera tenido que quedar y adaptarme me guste o no.

¿La mejor arenga que tuviste en tu carrera antes de salir a una cancha?

Recuerdo mucho una de Roberto Martínez antes de un clásico de definición. Sus palabras fueron mas o menos así: “Estos partidos los tenemos que ganar con huevos porque nosotros somos Universitario, tenemos enfrente a los cagones y no hay forma que nos puedan ganar. Ya saben carajo con cualquiera se puede perder menos con ellos. Vamos merengues por la……” esas palabras del capitán nos calaban en el alma porque la mayoría éramos hinchas y veníamos desde las divisiones menores.

Paolo Maldonado y su eufórica celebración.

¿De qué entrenador escuchaste el mejor “café cargado” en un entretiempo?

Mira, los entretiempos del “Gato” Cuéllar eran espectaculares. Siempre hay partidos en que tienes un primer tiempo que el equipo esta dormido y no se halla. Ahí entraba el profe muy al estilo de la ‘U’ nos decía algo así “Yo soy crema de toda la vida no puedo permitir que no ganemos las pelotas divididas, no puedo ver que alguno afloje y no de hasta la vida dentro de esa cancha por estos colores”. Tú sabías que él lo había vivido y demostrado dentro de la cancha. Hay otros técnicos que también te lo pueden decir pero el mensaje no llega igual porque sabes que no han tenido esa experiencia en persona. Además, el “Gato” no creía en nadie. Trataba igual a un juvenil o a los consagrados como Leguía, Requena o Martínez y nadie le respondía nada, en primer lugar por respeto y también por miedo porque sabías que así tío le metía puñete a cualquiera (risas).

¿Con qué ídolo de tu infancia jugaste?

Con los que llegué a jugar tengo tres, Germán Leguía, Pedro Requena y Leo Rojas. No tuve la oportunidad de jugar con mis otros que fueron mis ídolos como el “Cholo” Sotil y César Cueto.

El cholo Sotil y César Cueto con la camiseta de Alianza Lima.

En el camarín de la “U” quién tenía más ascendiente ¿Roberto Martínez o el ‘Puma’ Carranza?

Los dos compartían la capitanía porque hacían una dupla que se complementaba muy bien. Roberto transmitía cosas desde el mensaje, con la palabra y el manejo de grupo. El ‘Puma’ no necesitaba hablar mucho pero dentro de la cancha te hacía ver y sentir lo que era ser un jugador de Universitario.

¿Cuál fue el mejor extranjero con el que jugaste?

Te voy a dar dos, Gustavo Grondona y Martín Villalonga. Tenían una gran calidad futbolística y calzaron perfectamente con la identidad del club. Ambos tenían todo lo que una hinchada como la de la ‘U’ exige: garra, entrega, identificación con los colores y calidad. Todo eso les sobraba a ambos.

Gustavo Grondona el gol celebra con un mensaje al ‘Puma” Carranza.

¿Cuál fue el “paquete” más grande que viste?

Uy, de esos hay bastantes. Se me viene a la mente un central uruguayo que llegó en el 91 o 92 cuando yo recién comenzaba. Llegó con un cartelazo y nos tocó partido de práctica en el Lolo, con prensa en la tribuna, ese día le metí huachas, lo hice gatear, en fin, un baile con orquesta y bailarines de yapa. Yo no sé si ya había firmado o no pero después de esa práctica lo mandaron de regreso a Montevideo. Era tan malo que ni su nombre me acuerdo, sólo se que le decían ‘De León’ por la barba pero no se llamaba así. Otro que era terriblemente malo era un paraguayo Navarro, centro delantero, le pusimos ‘Kiko’ por los cachetazos. Fue en el ’94 o ’95 en la época que habían como cinco paraguayos en el equipo. Creo que los compraron en paquete y nos mandaron dos buenos, dos regulares y el que era impresentable. Encima se quedó dos años cobrando puntual, jugando poco y tapándole la salida a chicos jóvenes de la cantera, porque siempre salía en lista y hasta en la Copa Libertadores perdíamos un cupo. Eso sí me daba mucha bronca pero era parte del sistema como se manejaba Universitario.

Hoy tienes 47 años. Si pudieras regresar en el tiempo 30 años ¿qué le dirías a Paolo Maldonado de 17 años?

Le diría que la carrera del futbolista es muy corta, apenas unos 12 a 15 años en buen nivel, y que si se quiere dedicar a esto tiene que entender que se debe vivir para el fútbol y no vivir del fútbol. Una vez que se acaba la carrera profesional de un futbolista aún eres muy joven en la vida cotidiana y tendrás todo el tiempo para hacer las cosas que durante la carrera te privas o que tienes pocas oportunidades de disfrutar por las características de tu profesión. A veces todo pasa tan rápido y te mareas, no entiendes que todo tiene su momento y lugar. Otra cosa que le diría es que trabaje mucho su perfil izquierdo porque eso no se lo trabajan a conciencia en menores y manejar ambos perfiles cambia radicalmente el tipo de transcendencia que puedes llegar a tener. Por último le diría que trabaje desde joven en ejercicios específicos para evitar lesiones y alargar su vida deportiva, que cuide su alimentación que es básico. Hoy con los arbitrajes que cuidan al habilidoso, si estás bien preparado desde chico puedes jugar hasta los 37 o 38 tranquilo.

Maldonado, un apasionado hincha de la ‘U’.

¿Eras un jugador complicado de manejar?

Creo que no y se lo puedes consultar a los comandos técnicos con los que trabajé. Nunca le corría al entrenamiento y siempre tuve buena actitud para sumar al grupo. Por ahí pude ser incomodo para algunos dirigentes porque sentían que te hacían un favor al pagarte lo que decía tu contrato. En el ’94 y ’95 la pasamos muy jodidos porque se demoraban meses en pagarnos, igual durante la gestión de Aspauza. Los de mayor experiencia íbamos a sacar cara por el grupo y tenían la frescura de decirte sino va gente al estadio de donde quieres que te pague como si nosotros no supiéramos de los ingresos por televisión, Libertadores y sponsors. Por último, por qué ofreces un contrato a principios de año que no vas a poder cumplir. Aspauza sacó a Grondona porque le resultaba incomodo que saque cara por el plantel, ese mismo año me quiso botar a mí y a un par más pero no pudo porque teníamos contrato vigente a diferencia de Gustavo.

¿Quién fue el técnico que supo sacar el mejor provecho de tu juego?

Eduardo Lujan Manera, en el ’96. Cuando llega él no arrancó de titular, es más con el ‘Chino’ Pereda ni en banca salíamos. Recién en abril comenzamos a tener minutos y el equipo comenzó a repuntar y nos pusimos ahí nomas a pocos puntos de Cristal que era el líder, ese año llegué a la selección también. El profe tenía el SIU (Servicio de Inteligencia de Universitario) así le pusimos los jugadores a quienes lo apoyaban en ver que hacíamos durante la semana fuera de los entrenamientos (risas). Él se involucraba en tu vida diaria, sabía dónde ibas a comer, qué te gustaba hacer, cómo estaba la situación en tu casa. Después, en las concentraciones, le gustaba hablar en grupos pequeños de dos o tres que jugaban en la misma zona del campo. Ahí te decía todo lo que habías hecho en la semana durante los entrenamientos y también fuera de ellos, pero siempre con mucho respeto y ahí te ganaba la cabeza y te comprometía más con su trabajo y el sacrificio por el equipo. Era muy hábil para aterrizar a los jugadores y quitarles ese tufillo de intocable o divo. Otro muy astuto e inteligente era Markarián, no sabía hacer dos pataditas seguidas, pero sabía resaltar y potenciar las virtudes de cada uno así como corregir lo que no le gustaba. Recuerdo que me decía “Cuando agarras la pelota siempre te vas para adelante y no miras todo el panorama de juego que puedes tener, eres muy desequilibrante pero tienes que saber cuándo ir y cuándo no”. Con Sergio debuté en la Libertadores en el ’94 sino era por eso me iba al Newells de Argentina donde me estaban esperando.

Lujan Manera uno de los técnicos importantes que tuvo Universitario.

¿Cómo fue esa posibilidad de ir a Argentina?

En julio del ’93 estuve un mes en Rosario pasando una prueba, tenía 20 años y me querían para jugar primero en reserva y de ahí subirme al primer equipo. Como en julio ya no había forma de inscribirme me dijeron que regrese en enero. En esa época estaba a cargo de todas las divisiones menores hasta reserva el gran Griffa. Recuerdo que me acompañó Antonio García Pye en representación de la ‘U’. Después Markarián decidió contar conmigo para la Copa Libertadores y ya no viajé. Desde Newells mandaron una comunicación de club a club para ver por qué no se había cumplido el acuerdo pero igual no viajé. ¿Sabes qué es lo curioso? que hace un par de años vino el preparador físico de Newells de esa época a dar una conferencia a preparadores físicos de acá y en la conferencia contó que allá por el ’93 fue un peruano a probarse a Rosario, chiquito, muy hábil y que hasta ahora lo seguían esperando (risas). Que tal memoria del tío que ya debe estar por llegar a los 80 años.

¿Después del gran logro alcanzado en Cusco por qué no seguiste en Cienciano?

Se juntaron dos temas delicados. Primero, el pésimo manejo que tuvo el presidente Juvenal Silva con el plantel campeón. En lugar de premiar el esfuerzo del equipo, tomó una posición que nunca entendimos, porque comenzó a decir que ahora todo el mundo se moría por ir a Cienciano y por eso no iba a dar aumentos en los salarios. Hermano, a mí no me quiso subir ni un dólar y eso que ganaba 3,500 dólares no 10,000 o 12,000 mil. Fuimos campeones de la Sudamericana y así nos recompensaron. A eso súmale que mi suegra había fallecido y decidí regresarme a jugar a Lima. Al club no sólo le entró mucho dinero por las taquillas y premios de la Sudamericana y la Recopa, en el gobierno de Toledo le donaron un predio para que hagan su sede y complejo deportivo en Cusco. ¿Dónde está este terreno ahora? No tienen ni un almacén, tal vez los traficantes de tierras tienen la respuesta.

¿Qué tuvo el DT Freddy Ternero que logró calar tanto en la mentalidad y confianza de jugadores ya hechos en aquel Cienciano?

Fueron varios factores. Freddy tenía una relación muy cercana con el 90% del plantel. Con algunos como amigo porque habían sido compañeros de equipo, con otros de hermano mayor porque nos había dirigido en Universitario o en la selección y con los más jóvenes de padre. Esa relación sirvió mucho para que el equipo le crea y se mate por él. Aparte claro está de su capacidad técnica, los diferentes esquemas y replanteos que manejaba, liderazgo y gestión de conflictos. Otro tema importante fue que muchos ya habíamos sido compañeros antes y eso hizo que nos uniéramos mas rápido como un grupo de amigos.

Cienciano campeón del continente.

¿Con qué compañero tuviste la mejor afinidad dentro de una cancha?

Varios fueron muchos años dentro del fútbol. Con el ‘Chino’ Pereda de memoria, con Grondona, en mis inicios con el ‘Chucky’ Torrealba. Con el ‘Pirata’ Czornomaz también llegamos a comprendernos y generar muchos de los goles que anotó con camiseta crema.

¿Qué compañero tuvo todo para llegar a Europa y no lo supo aprovechar?

‘Machito’ Gómez pero nunca llegó ni siquiera a quedarse lo suficiente para firmar contrato. Tuvo todo en bandeja para hacer carrera por allá pero no llegó ni a debutar. En los últimos tiempos definitivamente Reimond Manco que sí llegó a jugar pero le faltó jerarquía para demostrar lo que sabía en una liga grande como la holandesa.

¿Quién hizo una carrera internacional que te sorprendió?

Juan Manuel Vargas. Todos sabíamos de sus grandes condiciones: potencia, pegada y disparo al arco y su temperamento para jugar. Pero también que le costaba mucho en la marca y para jugar en Europa de marcador ese tema es básico, sin embargo logró acomodarse. Su paso por Argentina le ayudó, y mantenerse al más alto nivel europeo por una década, llegando incluso a ser voceado para el Real Madrid. Una carrera europea sólo superada con la de Claudio Pizarro a mi entender, por la calidad de clubes y años.

Paolo resalta la gran década que tuvo Juan Manuel Vargas en Europa.

¿Por qué crees que no se pudo retirar en la ‘U’ de la forma que le hubiera gustado a la hinchada y a él mismo?

Llegó en un momento complicado del club y un comando técnico que no tuvo afinidad con él. Con un técnico que lo cobije, proteja y sepa comprometer con sus objetivos las cosas hubieran sido diferentes, él se ponía en forma y la rompía acá muerto de risa. Yo estoy seguro que hasta ahora a él le gustaría tener esa oportunidad pero con la situación administrativa del equipo es muy difícil, porque lamentablemente las malas decisiones terminan perjudicando la estabilidad del plantel.

¿Te gustaba más la ‘U’ de Gregorio Pérez o la de Comizzo?

Con el profe Gregorio se veía un equipo que quería plasmar en el campo un orden táctico de un equipo de alta competencia. Con Comizzo, desde el segundo semestre del año pasado, salvo el segundo tiempo ante Cristal, el equipo no sabe lo que quiere. A mí me da la impresión de que, a veces, hasta los jugadores no saben bien qué tienen que hacer y dan lo mejor que puede cada uno.

¿Crees que el equipo tiene alguna chance de quedar tercero y clasificar a la Sudamericana?

Por lo mostrado hasta ahora y el nivel de rivales que tiene enfrente lo veo muy difícil, pero esto es fútbol y cualquier cosa puede pasar. Si empatábamos con Palmeiras hubiera sido un envión anímico importante pero se hicieron cambios que no funcionaron, no se supo manejar un partido que de un momento a otro se puso a nuestro favor, a los jugadores les falto categoría de Libertadores. Te doy un ejemplo. Antes del córner en el último minuto Carvallo, que es el de más experiencia y arquero además, no habla con nadie, no guapea, no manda a su defensa como si lo hubiera hecho un Ibáñez o Zubzuck. No hay liderazgo dentro del equipo y eso me molesta porque antes eso nos sobraba. Un gol así no te lo deben hacer ni en un campeonato de barrio, porque si te costó tanto poder emparejar el marcador ante un rival superior, la última pelota del partido la defiendes a muerte, aunque sea por amor propio.

¿El mejor partido y mejor gol de tu carrera?

El mejor gol el que le hago a Nacional en Medellín por la Sudamericana, ese gol fue faltando menos de diez minutos y ya sabíamos que con ese triunfo estábamos en la final, nos sabíamos imbatibles en Cusco. En ese mismo partido tuve otra similar, más fácil aún pero cometí el error de darle pase a Holsen (risas). Mi mejor partido: un clásico del 99 que le ganamos de visita a Alianza, ese día también marque un golazo en el arco norte de Matute.

Paolo Maldonado su entrega y calidad en los clásicos los recuerda el hincha crema.

¿Mejor entrenador y peor entrenador de tu carrera?

Los mejores Cuellar y Luján Manera. El peor, de lejos, el uruguayo Keosseian alias ‘Fredy Mercury’. Esa época fue una locura, al menos yo nunca le entendí nada desde que llegó hasta que se fue. Y creo que los resultados hablan por sí solos, no estaba al nivel de un equipo profesional de fútbol.

Para cerrar, cuéntanos de tu escapada de la concentración peruana en Medellín.

Era el ’92 y estábamos jugando el Sudamericano en Medellín. A las 8 cenábamos y después teníamos permiso hasta las diez para pasear por el hotel o salir cerca a dar una vuelta. Al frente del hotel habían unos boliches tipos pubs con mesas de billas, donde paraban unas colombianas espectaculares, y ya te imaginas nosotros con 18 años. Así que ese día decidimos salir con Chevez, Villanueva y el ‘Loco’ Dávila a un sitio así pero no nos íbamos a ir al frente del hotel, así que tomamos un taxi y le pedimos al chófer que nos lleve a un sitio así y nos llevó a la famosa Manzana.

¿De ahí vino tu chapa de ‘Manzanita’?

Sí pues. Fuimos cuatro y la chapa se quedó sólo conmigo (risas), pero bueno para seguir con el relato, llegamos al lugar un poco mas de las nueve y sin darnos cuenta ya eran las 10 y 15 así que salimos embalados y llegamos como un cuarto para las 11 al hotel y en el lobby nos estaban esperando “Titín” con algunos dirigentes.

¿Al toque ya sabían que se habían escapado?

Claro y no sólo allá, la prensa en Lima también lo supo al día siguiente. ¿Sabes quién nos echó? Un hincha peruano, acérrimo de la ‘U’ también, que nos cambió dólares antes de salir en el lobby del hotel. Fue él quien llamó a “Titin” a su cuarto apenas nos fuimos y al programa Campeonísimo en Lima. Al tío lo conocían como el ‘Mono’ Valle y supe que falleció hace unos pocos años, pero el tema se agrandó porque al día siguiente perdimos con Chile 4 a 1, sino perdíamos ese partido ni se hubiera hablado de esa salida, porque al final estuvimos de vuelta en el hotel antes de las 11 de la noche, sin una gota de licor en el cuerpo y el partido al día siguiente era en la tarde.

Paolo Maldonado, un juvenil convocado a la selección.

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