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Pedro Gallese Quiroz, el hijo de Tatiana que cuida al Perú

La Copa América 2021, mostró que empieza la sólida madurez de un arquero que otorga seguridad y domina el puesto. Gallese una historia que empezó su madre para darle al seleccionado el arquero que necesitábamos.

Umberto Jara
- 11 julio 2021

Nació el 23 de abril de 1990 y en la vida lo sacó adelante a solas su madre Tatiana Quiroz. Su padre recién lo conoció cuando tenía un mes de nacido, luego desapareció dejándole solo el nombre, Pedro, a pesar de que la madre pidió que lo registre como Piero. Por eso, en casa lo llaman Piero. Creció en una quinta del barrio de Malambito, en Barranco. La mamá vendía frutas y verduras buscando clientes en un triciclo entre Barranco y Chorrillos. El tío Urbano, su padrino, lo matriculó en la academia de César Cueto y Guillermo La Rosa. Allí empezó como delantero. Después pasó a la academia Tito Drago, donde se convirtió en un arquero sin guantes hasta que los padres de sus compañeros contribuyeron para que el chico tuviese esos implementos de golero. Cuando faltó dinero para renovar la matrícula, lo exoneraron del pago porque el moreno volaba de palo a palo.

Un pequeño Gallese en los brazos de su madre, Tatiana Quiroz.

Luego se marchó al Deportivo Real de San Isidro para disputar un torneo nacional de menores y terminó convocado a la sub-17 que disputó el Mundial Corea 2007, aquella selección que quedó en el recuerdo como Los Jotitas. Nunca encontró un lugar en un equipo grande y se marchó a Chiclayo para ser el portero del norteño Juan Aurich hasta que el 31 de marzo del 2015, en la primera convocatoria que realizó, Ricardo Gareca lo puso ante Venezuela en el Lockhart Stadium en Fort Lauderdale. No necesitó de un club grande sino de un técnico perspicaz que le dio la oportunidad para consagrarse como el arquero de la selección que en ese primer ciclo completó 32 partidos (6 Copa América 2015, 4 Copa América Centenario 2016, 14 Eliminatorias a Rusia 2018, 2 repechaje con Nueva Zelanda y 6 amistosos).

Una fractura del dedo anular de su mano derecha tiene que ver con su noche más brillante, aquella ante Argentina en la Bombonera. El 22 de agosto del 2017, sufrió la fractura jugando para su nuevo club el Veracruz en el torneo mexicano. Le dieron de baja temporal y contrataron otro arquero porque el médico del club diagnosticó tres meses de recuperación. Para Gallese significaba el fin de su participación en las Eliminatorias Rusia 2018. Pero apareció el doctor Julio Segura, médico de la selección peruana, quien al enterarse del severo diagnóstico pidió que la FPF obtuviese todos los informes e imágenes clínicas de la lesión. Las solicitaron y llegaron desde México.

Gallese y el Dr. Julio Segura, el médico que logró su recuperación.

Cuando el doctor Segura terminó de revisarlas, solicitó que trajesen al arquero a Lima. “Le pedimos a Juan Carlos Oblitas que haga las gestiones ante el Veracruz para que Gallese venga —cuenta el profesor Bonillo—. Cuando Pedro llegó a Lima, me llamó desde el aeropuerto apenas aterrizó. Le dije: “Te espero en lo del doctor Segura”. Tenía el dedo tieso envuelto en una férula. El doctor Segura le retiró la férula, dejó el dedo al aire y le dijo: “A ver, dóblalo”, y Pedro no pudo doblarlo. El médico agarró el dedo, constató que estaba cicatrizada la parte de los puntos, le empezó a hablar y de repente sonó crac. Se lo había doblado. Pedro gritó, Segura masajeó el dedo y se lo dobló un poquito más. El arquero transpiraba. En México, luego de la operación no trabajaron en su recuperación. El doctor Segura le explicó que ya había pasado el tiempo para empezar la flexión del dedo y cuando no se trabaja en eso aparecen las adherencias que se van metiendo en la articulación, la van anquilosando y poniéndola rígida; cuando esas adherencias se calcifican, a veces ni con una operación se puede regenerar la articulación.

El médico de la selección se había dado cuenta de ese riesgo al revisar las placas y por eso pidió que Pedro venga a Lima. Aquella vez, Segura anunció: “Lo vamos a tener rehabilitado mucho antes de los tres meses que anunciaron en México”. Y así fue. Pedro empezó a mover el dedo, después a coger el balón, detener envíos suaves, hasta que un día le metieron un pelotazo, metió la mano y le dolió un poco. Después ya no le dolió más, se animó y empezó a atajar.

Gallese ahoga el grito de gol de Neymar.

El profesor Bonillo recuerda que “Lo bueno de Pedro es que siempre nos dijo que confiáramos en su sinceridad, que si le surgía algún temor o no se sentía en condiciones, lo iba a decir, que no iba a poner en riesgo al equipo por querer jugar”. Gallese volvió en el Argentina – Perú jugado el 5 de octubre del 2017, en Buenos Aires. Un partido en que ambas selecciones se jugaban su opción para asistir a Rusia 2018. Encuentro de altísima tensión, con un inmenso clima de ansiedad. Esa noche difícil, cuarenta y dos días después de su fractura, volvió al arco Pedro David Gallese Quiroz para convertirse en la figura de la cancha en una de las canchas más difíciles del mundo y ante un equipo encabezado por Messi que luchaba por no quedarse fuera del Rusia 2018.

El número 1 de las grandes atajadas.

Esta vez en la Copa América Brasil 2021, Gallese anunció que ha ingresado a la etapa más importante de un arquero: la madurez. A sus 31 años —una edad óptima para un golero— muestra un gran conocimiento del arco, reflejos inmediatos, seguridad y un carácter que la experiencia ha templado. Se lució con grandes atajadas, un penal contenido y una presencia en el área que muestra que el arco, esa constante falencia peruana, ahora tiene un gran arquero en el hijo de doña Tatiana Quiroz que lo hizo, a punta de amor maternal, un buen hombre y un gran deportista. 

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