Prince Amoako, el veloz africano que brilló en Sporting Cristal

El africano que llegó desde Ghana para convertirse en figura de los celestes y sub-campeón de la Libertadores 1997. Habla de sus recuerdos y su presente en los Estados Unidos, en una amena conversación.

Daniel Yaipén
Lima. - 23 mayo 2021

Fue el primer jugador africano en disputar una final de la Copa Libertadores de América y dejó un grato recuerdo en la hinchada del Sporting Cristal, tanto por su calidad personal como por su juego veloz, hábil y generoso. Luego de pasar por Deportivo Municipal inició un periplo que incluyó países como Argentina, España y Grecia antes de recalar en Rusia donde volvió a reeditar un rendimiento sobresaliente que le valió ser considerado nuevamente en su selección nacional, Ghana, para la Copa Africana del 2002, donde tuvo una destacada actuación llegando a cuartos de final del torneo.

En esta charla con ONCE, Amoako revive los recuerdos de nuestro país, su paso por Sporting Cristal, la Copa Libertadores, y además, nos confiesa que considera al Perú como su segunda patria.

¿Cómo te convencieron de venir al otro lado del mundo, en lugar de Europa como la mayoría de jugadores africanos?

Yo quería jugar, venía de ser considerado en mi selección nacional en el torneo Pre-Olímpico como el jugador más valioso a pesar de ser el único que jugaba en la liga de Ghana, yo era bastante joven y mi representante en Ghana me dijo: lo que necesitas es tener continuidad y en Sudamérica por tus características vas a jugar sí o sí. Además, no es un secreto la gran calidad del jugador sudamericano, lo veía como un mercado donde podía seguir creciendo como futbolista también. Sabes que durante el Pre-Olímpico se contactaron conmigo del Anderletch de Bélgica para ficharme, pero no acepté porque el que había hecho el contacto y negociación fue el entrenador de la selección y no era una persona grata para mí, no me ponía en mi puesto y tenía actitudes conmigo que no me gustaban para nada.

Prince Amoako con la camiseta de la selección de Ghana.

Antes de que te hablaran para venir a Cristal ¿conocías algo del Perú?

No conocía ni tenía idea de nada en absoluto. Como te comenté, mi representante en Ghana me presentó al argentino Juan Domingo Pinieri, quien era representante de muchos jugadores en Sudamérica y Europa. El fue quién me trajo a este lindo continente. Primero fuimos a Argentina pero cuando llegué allá hubo problemas con el entrenador del equipo al que iba a ir y se cayó el pase. Hasta hoy no sé cuál fue el motivo.

¿Qué pasó entonces?

Pinieri me dice: no te preocupes tengo unos contactos en un equipo grande de Perú. Así emprendimos el viaje a Lima. Cuando llegué fui a entrenar a Universitario pero el entrenador Iván Brzic dijo que no era jugador para el fútbol peruano y el presidente Alfredo González dijo que era bueno pero no tanto como para contratarme. Fue ahí que entró en escena ‘Ñol’ Solano, él también era representado por Pinieri y habló con Sergio Markarián para que me den la oportunidad de probarme en Sporting Cristal.

Brzic y Markarián. El ghanés respondió con un rendimiento sobresaliente.

¿Cómo fue ese periodo de prueba?

Comencé entrenando sólo en la Florida con un asistente del comando técnico, a los pocos días el equipo tenía un partido de práctica en Cerro de Pasco y me llevaron con el equipo. Grande fue mi sorpresa cuando arranqué el partido, recuerdo que aparte del clima ya difícil comenzó a llover pero aún así corrí mucho e hice un gran partido. Duré los 90 minutos sin la necesidad de recibir oxígeno de auxilio, creo que fui el único que no lo necesitó (risas).

¿Ese día crees que decidieron contratarte?

Sí, de todas maneras porque habían viajado todos, estaba Markarián, el gerente deportivo y algunos otros directivos también, todos quedaron muy contentos con mi desempeño. Recuerdo que ya en Lima, el presidente Francisco Lombardi se me acercó y me dijo: “Prince, puedes traer a tu familia para que vivan contigo acá”. Yo le dije claro que sí. A los pocos días ya estábamos instalados y yo era un nuevo integrante de ese equipo soñado que era Sporting Cristal.

¿Qué es lo primero que te sorprendió apenas llegaste al Perú?

Desde que llegué a Argentina ya comencé a palpar esa pasión con la que viven los sudamericanos el fútbol, vas más allá de un juego por diversión, ustedes lo viven con una pasión que es difícil de encontrar en otro lugar del mundo. El fervor en los estadios y el cariño de los hinchas es algo que me impresionó y eso extraño del Perú.

Amoako tuvo un breve paso por el Talleres de Ricardo Gareca, antes de llegar a España.

¿Cómo te comunicabas con tus compañeros y comando técnico?, ¿con qué compañero te llevabas mejor?

En el fútbol la comunicación traspasa lo verbal, se da con el balón, con los movimientos, con señas, es un lenguaje universal. Adicional a eso yo le puse muchas ganas para entender rápido algunas palabras que se repetían constantemente, y también el club me puso un profesor para ayudar mi adaptación. Pero para ser sincero, los compañeros me recibieron tan bien que después de una semana ya me sentía uno mas del grupo. Con el compañero que hice una amistad más cercana y que dura hasta ahora fue con ‘Ñol’ Solano. Varias veces fui a su casa en Rigel con mi familia a comer, recuerdo mucho a su mamá y lo cariñosa que fue con nosotros. Hace como tres meses conversé con ella, grandes recuerdos, grandes amigos me dejó Perú.

¿Qué palabras te enseñaron primero en las concentraciones?

“Habla ahora o calla para siempre”, “Calla, payaso” y algunas más que no puedo repetir en público y que decía sin saber bien que significaban (risas). Otra que aprendí rápido también fue el ¡Vamos carajo! antes de salir a la cancha, más aún en esos partidos que nos jugábamos la vida en la Libertadores.

¿Qué es lo que más recuerdas de la campaña en la Libertadores del ’97?

Los triunfos ante Racing y Bolívar en Lima, la atmósfera del estadio, la hinchada, el ambiente de fiesta luego de los triunfos. También el triunfo ante Vélez en Argentina, cuando reviso el video, veo lo que jugaba, mi velocidad, y me sorprendo del nivel en que estaba (risas). Porque no sólo atacaba, también regresaba para apoyar en la recuperación. Hacía una cantidad de sprints por partido, muy por encima del promedio de cualquier jugador en esa posición. Yo me siento muy orgulloso de haber pertenecido a ese Sporting Cristal que era un equipo con una calidad increíble.

Amoako disputando el balón ante Racing en Lima.

¿Crees que contigo y el ‘Coyote’ Rivera le ganaban a Cruzeiro en Lima?

Sí, eso es algo de lo que estoy seguro, conmigo y con el ‘Coyote’ ganábamos en Lima y era muy distinto ir a Brasil con un triunfo en lugar del empate. Aún me da cólera no haber conocido las mañas de los argentinos, cuando sale la paleta de mi cambio vienen hasta cuatro jugadores a insultarme y empujarme. Ahí yo reacciono y los empujo también y el arbitro viendo todo eso me expulsa a mí injustamente. Si te pones a ver en la expulsión del ‘Coyote’ pasa exactamente lo mismo, a él le hacen la falta y los expulsan a los dos. Si algo aprendí en esa Copa es que los árbitros en todo el mundo siempre apoyan a los equipos de los países que le generan ventaja económica a la FIFA. Ellos preferían a Racing antes que a nosotros en la final de la Libertadores. Sabes que esa fue la primera expulsión en toda mi carrea profesional y la que más me dolió.

¿Recuerdas alguna anécdota de tu paso por Cristal?

Como yo no sabía bien el idioma siempre los compañeros me decían dile tal o cual chapa a los compañeros, pero una vez estábamos en plena práctica y Solano o Rebosio, no recuerdo cuál me dice: grita, “Habla Panzón”. Y justo había llegado el presidente Lombardi. Todos estallaron de risa, incluido el presidente (risas).

¿Tu momento más feliz en Perú?

Aunque me habían expulsado igual fue una gran alegría clasificar a la final de una Copa Libertadores, creo que hasta hoy soy el único africano que ha tenido la oportunidad de disputarla. Otro momento feliz fueron los primeros meses en Municipal donde formamos un gran equipo y anoté muchos goles, después ya nos dejaron de pagar y las cosas se complicaron demasiado, más aún si eras extranjero.

Amoako en el once inicial de la final en Belho Horizonte.

¿El más triste?

Cuando llegó el colombiano ‘Chiqui’ García a la dirección técnica de Cristal. Inmediatamente dijo que no era un buen jugador y que él tenía para traer un delantero brasileño que era mejor que yo (a su pedido llegó Nilson Esidio), no entiendo cómo podía decir eso si venía de ser pieza importante en el subcampeonato de la Libertadores. Incluso recuerdo que Lombardi le dijo que yo era un buen valor, pero él insistió en que me tenía que ir. Si hubiéramos estado en África eso no pasaba, allá la palabra del presidente pesa más que la del entrenador, sobre todo cuando claramente era una decisión “extraña”, por decir lo menos. Cuando me tocó jugar en contra con Muni les ganamos 3 a 2 con dos goles míos, si bien me apenó marcarle a mi ex equipo, disfruté demostrarle a ese colombiano que yo sabía jugar muy bien al fútbol y había sacado injustamente del equipo a un buen elemento.

Amoako señala que “Chiqui” García lo borró de Cristal injustamente.

Jugaste 10 veces con tu selección nacional, ¿piensas que jugar en Sudamérica te restó posibilidades de ser mas considerado antes?

En Ghana no ven fútbol de Sudamérica, cuando fui a Rusia ya entré de nuevo en la orbita del fútbol que siguen y me volvieron a llamar con 29 años ya. En Rusia jugué en todas las posiciones del ataque, ya tenía más experiencia después de haber pasado por España y Grecia, aunque mi mejor nivel físico y de potencia los tuve en mis años en Perú.

Amoako fue nuevamente convocado a su selección.

¿Por qué te retiraste a los 33 años cuando ahora los futbolistas juegan hasta los 37 o 38 sin problema?

En esa época era distinto, ya a los 33 años te consideraban viejo, yo sentía que aún tenía muchas fuerzas para seguir jugando pero tampoco quería jugar en ligas o divisiones de bajo nivel. Hasta hoy en día cuando juego a nivel amateur siento que estoy intacto y los chicos 15 o 20 años menores que yo, no me pueden parar.

¿Sigues las campañas de Cristal?

Siempre que puedo lo hago, vi el partido con Racing en Argentina, me parece que son un buen equipo, juegan muy bien al fútbol pero siento que necesitan más carácter. No veo los lideres que habían en mi época y que son necesarios para jugar torneos internacionales y más aun una Libertadores. Durante mi paso en el equipo muchos teníamos esa virtud, habían muchos lideres en todas las líneas del equipo, y eso le da confianza a todo el plantel y en este deporte la confianza es todo. Nosotros fuimos a Liniers, Avellanada, Porto Alegre, Belho Horizonte y nunca nos temblaron las piernas, jugamos con respeto pero sin miedo, en esta clase de partidos tienes que salir a imponer tu fútbol con mucha actitud y carácter, no sólo basta con hacer buen juego.

Prince es un hincha más y sigue los partidos de Cristal.

¿Qué opinas de la selección peruana?

En los noventas tenían jugadores inteligentes, de calidad pero sin la actitud y mentalidad ganadora que tienen los de esta generación que lograron regresar a los mundiales. Ahora que han sumado esa actitud se han convertido en una selección de respeto para cualquier rival en el mundo. Los jugadores de ahora se nota que sienten la diferencia de lo que es jugar por su selección nacional y no sólo por un club que los contrata, ahí está el secreto del éxito. A la calidad e inteligencia que siempre tuvieron le sumaron carácter, actitud y amor por su camiseta nacional.

¿Cuál fue el mejor partido que jugaste en tu carrera?

Tengo tres, con Cristal contra Racing, Bolívar en Lima y con Municipal contra Cristal el día que les ganamos.

Amoako lució su fútbol en el Municipal.

¿El compañero de mayor calidad con el que compartiste equipo?

Muchos, porque me tocó integrar un equipo de ensueño donde compartí plantel al mismo tiempo con Solano, Julinho, Soto y tantos más de gran calidad futbolística. En Rusia teníamos un gran equipo pero su fortaleza era más basada en el rendimiento grupal y físico de todo el equipo.

Su rendimiento en Rusia lo llevó a su selección luego de 5 años

¿El técnico que más te enseñó?

Dos, el primero Markarián, gran técnico para decirte lo que iba a hacer el rival antes de jugar los partidos, no se le pasaba nada y además era un estratega increíble, siempre planteaba algo nuevo en los partidos dependiendo del rival. Otro que recuerdo es Tsulis que me entrenó en Grecia, tenía un gran manejo de equipo y potenciaba mucho la unión del grupo para alcanzar los resultados que buscábamos.

Amoako también paseo su fútbol y goles por Grecia

¿A qué te dedicas ahora en Estados Unidos?

Entreno a tres equipos, una academia, un colegio y un equipo en la liga africana que tenemos acá. Antes que comience la pandemia también estaba iniciando el tema de ser agente de jugadores con algunos europeos jóvenes. Ojalá que cuando pase todo este tema de la pandemia pueda llevar algunos jugadores interesantes, especialmente delanteros, al torneo peruano y si es a Sporting Cristal mucho mejor. La gratitud que le tengo a Cristal y al Perú en general es muy grande, mi esposa aún siempre habla de ir para allá, es como nuestra segunda patria porque sentimos que todos nos quieren. Imagínate que en mi Facebook tengo más amigos peruanos que ghaneses y de tantas solicitudes ya no puedo aceptar a nadie más. No vayan a creer que soy sobrado sólo que ya la red no me permite recibir más personas, por favor no se molesten conmigo (risas).

Amoako vive actualmente en Minnesota, Estados Unidos.

/ MÁS INFORMACIÓN
Ver nota completa

El adiós al fútbol de Jefferson Farfán

Ver nota completa

El torneo peruano y los abuelos del gol