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Ricardo Gareca y el futuro incierto de la selección peruana en pandemia

Un gobierno que restringe el fútbol, un técnico incomodo por la pasividad del presidente de la FPF, una selección que arrastra un negativo arranque en las Eliminatorias y una lista de jugadores inactivos y lesionados.

Ricardo Gareca.
Aníbal Ingunza
Lima - 7 febrero 2021

Y un día se fueron los buenos resultados, los grandes momentos, el presente feliz y los abrazos de unión. La selección peruana está por enfrentar la doble fecha eliminatoria de marzo en su entorno más duro. El fastidio de un entrenador, un torneo local que no tiene fecha de inicio, la inactividad y lesiones de los jugadores blanquirrojos y, una vez más, los conflictos de Agustín Lozano que afectan al seleccionado. La cuenta regresiva para enfrentar a Bolivia en La Paz (25 de marzo) y a Venezuela en Lima (30 de marzo) ya empezó y no tenemos una luz clara.

La primera conferencia de prensa del 2021 de Ricardo Gareca no se dio en La Videna. Fue virtual con preguntas viajando hasta Buenos Aires al encuentro de un técnico que, a diferencia de la primera y extensa cuarentena, decidió irse fuera del país en un viaje cuyo preámbulo estuvo cargado de tensión por la inoperatividad de la FPF ante la decisión del gobierno de cancelar la actividad deportiva en todo el país.

Conferencia de prensa de Ricardo Gareca desde Buenos Aires.

La característica de Gareca es expresar fastidios en la interna y evitar declaraciones que generen conflicto. Es un estilo que, a veces, puede ser considerado virtuoso aunque, cuando se necesita exigir soluciones, suele no ser la mejor opción. Pero es el estilo del ‘Tigre’ y esa manera de actuar deja al periodismo con la ardua tarea de indagar en lo que ocultan los muros de La Videna.

ONCE pudo conocer que el seleccionador planteó la opción de evaluar su continuidad en el cargo debido a los problemas que tiene para trabajar con las exigencias de la alta competencia. El panorama es preocupante: jugadores inactivos, jugadores lesionados, un torneo local sin fecha de arranque, medidas del gobierno que ordenaron un confinamiento para unos y no para otros y se olvidaron de preguntar por el fútbol y sus necesidades. Junto a ello, la molestia de Gareca incluye la ausencia de un presidente de la FPF incapaz de decirle al gobierno que el fútbol cumple los protocolos y puede seguir en actividad. ‘El Tigre’ no lo dirá jamás en público, pero siente que una federación con un presidente escondido por las múltiples denuncias de corrupción que lo tienen cercado, significa que está ausente el trabajo que le toca a los dirigentes en un momento en que los problemas asoman uno tras otro. Como se puede ver un cóctel demasiado complejo que llevaron a Gareca a contemplar la renuncia para finalmente irse muy fastidiado a Buenos Aires a tratar de retomar la tranquilidad.

El gobierno permite la atención de los supermercados y restringe las actividades deportivas.

Hay que recordar que, tras la derrota con Argentina en noviembre pasado, Gareca también planteó su renuncia. En ese momento se sintió traicionado por la actitud de un plantel compuesto por jugadores que le deben su existencia como futbolistas internacionales y que no tuvieron el compromiso de la anterior eliminatoria y terminaron generando un arranque deplorable en resultados.

Aquella vez el Director Deportivo, Juan Carlos Oblitas, logró convencerlo de que el proyecto debía seguir y que había que hacerle entender a los jugadores que “”Nos hemos desviado un poco del camino que habíamos previsto en un comienzo. Si algunos no quieren alinearse en ese camino, pues bien, seguramente vendrán cambios. Somos el mismo equipo, quizás algunos no están con los pies en la tierra”.

Dos meses después, el amago de la renuncia asomó nuevamente y es comprensible porque las condiciones de trabajo son casi inexistentes por cuanto, en los hechos, la FPF no responde a las necesidades de la selección. En su conferencia del viernes, el estratega se refirió al tema negando que vaya a marcharse. “No ha pasado por mi cabeza dejar el cargo, tengo un contrato y voy a cumplirlo. No acostumbro a renunciar, me gusta reflexionar qué es lo mejor para la selección, pero es el tiempo que uno necesita tomarse, entiendo que puede generar alguna duda para la gente, pero no para mí”, afirmó. No es ninguna novedad que cuando un técnico dice que no va a renunciar es porque, precisamente, existen problemas sobre su continuidad. 

Gareca desde la distancia reflexiona sobre el futuro de la selección.

Otro asunto que ha preocupado al seleccionador ha sido la situación de Paolo Guerrero y Jefferson Farfán. En el primer caso, se conoció que su recuperación avanza muy bien, pero el club del capitán peruano, el Internacional de Porto Alegre, ha decidido que el goleador no juegue ningún partido en lo que resta del Brasileirao para que su recuperación no corra riesgos. Eso significa que Guerrero recién volvería a la competencia en la quincena de marzo, cuando arranque el Torneo Gaúcho, es decir, tras siete meses de para jugaría apenas un par de encuentros antes de integrarse a la selección para jugar contra Bolivia en La Paz y contra Venezuela en Lima. Esto en el mejor escenario porque puede prosperar la idea de los dirigentes del Inter que se negarían a cederlo al seleccionado para no exponerlo a una recaída de su lesión. Si bien el preparador físico de la selección, Néstor Bonillo, en su visita a Porto Alegre ha confirmado que la recuperación tanto física como anímica de Guerrero es óptima, no está aún definido que encabece al seleccionado peruano en la fecha doble por la eliminatorias Qatar 2022 que se jugará el 25 y el 30 de marzo.

Paolo Guerrero viene recuperándose de la lesión para retornar a las canchas.

En cuanto a Jefferson Farfán también existe preocupación pero por razones ajenas al fútbol. Gareca ve al delantero metido en temas de farándula, está inactivo tras la cirugía a la que se sometió en noviembre del año pasado y no tiene club a la vista. Farfán rechazó la propuesta de Alianza Lima para jugar en segunda división una opción que a Gareca no le parecía mala, pues, declaró “Jefferson Farfán tiene una edad en la que él tiene que luchar y tratar de conseguir su mejor forma. Estamos en presencia de un jugador muy competitivo, que no va a bajar los brazos. Que vuelva al fútbol peruano, en su caso no es un problema. Lo sería si fuera joven pero en su caso no vemos un impedimento; incluso una segunda división puede favorecerle”.

Farfán tiene 36 años y actualmente no tiene club.

¿Hay alguna buena noticia para Ricardo Gareca? Entre las brumas que hoy rodean a la selección, apareció una buena: el gran momento que atraviesa Renato Tapia en el Celta de Vigo. El volante viene siendo elogiado constantemente y destaca en la competitiva liga española. Sin embargo, el buen andar de un jugador no basta cuando se necesitan once.

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