Roberto Mosquera, secretos y confesiones de un técnico triunfador

Tiene una amplia trayectoria en el Perú y en el ámbito internacional. Un hombre con personalidad y un profesional de primer nivel. Una charla a fondo con el hombre que lidera a Sporting Cristal.

Daniel Yaipén
Lima. - 25 diciembre 2020

Fue uno de los aleros derechos más destacados del fútbol peruano y fue integrante del seleccionado peruano que compitió en el Mundial Argentina ‘78. Fue bicampeón con Sporting Cristal en 1979 y 1980 y jugó en el fútbol argentino y colombiano. Como entrenador ha sido reconocido cuatro veces como el mejor director técnico de la Liga Peruana y obtuvo el campeonato nacional con Cristal (2012) y Deportivo Binacional (2019).

Internacionalmente destacó llevando al Jorge Wilsterman de Bolivia a cuartos de final de la Copa Libertadores 2017, superando a rivales brasileños y argentinos. Al año siguiente, en la misma liga, tomó las riendas del modesto Royal Pari, lo convirtió en subcampeón del país altiplánico y alcanzó los octavos de final de la Copa Sudamericana 2018.

Actualmente, de vuelta a casa, protagoniza la gran campaña de Sporting Cristal, el club con el que está identificado y acaba de lograr el título de la fase 2 con una alta estadística: desde la reanudación del torneo, luego de la cuarentena , los celestes disputaron 22 partidos de los cuales ganaron 15, empataron 6 y solo fueron derrotados en una ocasión, lo que da un 77 % de efectividad con respecto a los puntos disputados.

Como persona, Roberto Orlando Mosquera Vera, es un tipo frontal, sin falsas modestias, con la madurez de reconocer tanto virtudes como defectos y con una personalidad que le permite decir las cosas tal cual son. Rasgos que, en un medio como el peruano que gusta de la media voz, le ha traído problemas pero también respeto.

El técnico con los mejores números en la Liga 1 conversó con ONCE y nos cuenta conceptos y anécdotas de su exitosa y extensa carrera en el fútbol profesional.

El técnico Roberto Mosquera junto al exitoso entrenador argentino Diego Simeone.

Usted tomó el equipo en la fecha 6 de la fase 1 en el puesto 17, ¿en ese momento cuál fue el objetivo que le planteó a Sporting Cristal?

Así es, lo tomé a cuatro puntos del último lugar y a uno del puesto 18. En la conferencia de prensa de presentación, yo no me dirigí a la prensa, ni a los hinchas. Mi mensaje fue para los jugadores. Ese día recordé que yo había pasado por ese portón celeste cuando tenía 10 años y después de 53 años, estaba nuevamente a cargo del equipo que me vio nacer, ese privilegio no lo tienen muchos. También recordé a la familia Bentín, que fueron parte fundamental de mi formación como jugador y persona por los cuales guardo un enorme respeto y cariño.  No puedo hacerme el distraído y negar el amor que siento por la institución que me permitió cumplir mi sueño de niño: jugar un mundial. El mensaje para el jugador fue para que asimile que estaban un club que ha ganado todo y el nivel de compromiso con la excelencia y el respeto a esa camiseta tenía que estar siempre.

Y luego, ya a solas con el plantel ¿qué les dijo?

Luego de la conferencia tuve una charla privada con ellos donde les puse bien claro cuáles eran las reglas de conducta y trabajo que nos iban a llevar al norte que deseábamos para el club. Les consulté si alguno tenía algún inconveniente con las normas o con comprometerse con el objetivo colectivo. Todos estuvieron de acuerdo por lo cual hicimos un pacto de caballeros, los que no lo cumplieron tuvieron que ser retirados.

Y frente a los hinchas

A la hinchada le dije que iba a trabajar para que pasen el mejor diciembre de los últimos años y muchos lo tomaron como algo temerario e, incluso, como un mensaje populista. Yo venía de bañarme con balde y jarrita y en Cristal tengo jacuzzi con agua caliente. Con esas condiciones estás obligado a aspirar por el campeonato. Por eso me puse ese objetivo. En Cristal no puedes trabajar pensando en ser segundo. Ojo, que la gente de Binacional y la población de Juliaca no malinterpreten mis palabras, yo tengo mucho orgullo de haberlos representado y guardo esa gran felicidad por haber salido campeones juntos. La comparación va por el nivel de comodidades para trabajar que te puede brindar una institución modelo como Sporting Cristal.

¿Qué le solicitó a la dirigencia para asumir ese reto?

Absolutamente nada. A mí me contratan por la forma de jugar que plasmo en mis equipos y que lo había realizado en Binacional. Cuando llegué a Juliaca venían de 5 partidos sin ganar y no volvimos a perder más. Con la directiva hubo un acuerdo tácito, ni yo les pedí nada ni ellos me dijeron cómo querían que juegue el equipo. Ellos querían pelear los primeros lugares y recuperar el estilo de juego. Si alguien sabe el estilo de Sporting Cristal soy yo, porque me forme acá, sentí la camiseta y también lo dirigí, después de haberme capacitado para ello.  

¿Qué fue lo que influyó para firmar por Cristal?

Yo vine porque me presentaron un proyecto serio con un norte definido, percibí una empresa limpia y transparente lo cual es básico para yo poner mi nombre y asumir retos. Yo ya estoy viejo para creerme cuentos y noté que las cosas que se hablaban de estos empresarios jóvenes no eran así.  Si no les hubiera creído no hubiera tomado el encargo porque no se trataba de cualquier equipo, era Cristal, mi equipo. A mí me puso muy contento después de conversar con Raffo, Gonzales y Luque los objetivos que tienen para la institución en los próximos años. Es un proyecto con mucha claridad y seriedad. En su momento se tejieron muchas versiones sobre ellos que solo habían llegado para vender jugadores, pero en realidad no había nadie para vender. (NdR. Son dueños de Innova Sports). El trabajo serio que están haciendo le sumara valor a la institución.

Terminó la fase 1 en el tercer lugar, ganó la fase 2 tres fechas antes que acabe y está puntero en el acumulado luego de 20 fechas de asumido el cargo, ¿qué siente usted que logró cambiar en el plantel?

Y sin traer a nadie, salvo a Marchan que ya estaba en seguimiento y después de ver sus videos aprobé su llegada, por el contrario, por nuestro pacto de conducta perdí dos jugadores titulares. Lo primero que trabajé con mis jugadores fue brindarles condiciones de trabajo claras y un buen clima laboral. La pandemia colaboró con nosotros para cambiar el chip del plantel. Logramos que crean una idea de fútbol y que aterricen sus sueños. Tuve cuatro meses trabajando por zoom, algo a lo que no había sido capacitado y tuve que comenzar a aprender sobre la marcha. A las charlas tácticas le sumamos capacitaciones sobre comportamiento profesional, humildad, perseverancia, resilencia, tolerancia, para que puedan lidiar con los momentos difíciles que tiene la vida de un futbolista y de una persona en general.

Una experiencia muy nueva para usted y para los jugadores…

Así es. Hablamos de cómo íbamos a jugar un 4-3-3 e, incluso, cómo implementar un 4-3-2-1 sin haber trabajado aun a alguien para hacer de media punta. Todo fue teórico, pero nos dejó la puerta abierta para cuando pudimos juntarnos a trabajar en campo, hacerlo de la mejor manera desde el inicio. Felizmente me encontré con un plantel muy noble, trabajador y competitivo también.

Mosquera y Cubillas con la camiseta de la selección.

Entonces, en un año extraño y difícil logró establecer una buena conexión.

Este tiempo me sirvió para abrir la mente de mis jugadores, conocerlos y que ellos me conozcan lo cual derivó en confianza. Muchos tenían un concepto errado de mí porque habían escuchado muchas inexactitudes de personas que no me conocen, pero en realidad eso no me preocupa porque Dios me dio una personalidad con bastante espalda y puedo mirar a mis hijos a la cara y decirles que no les voy a dejar deudas morales. A muchos les incomoda la seguridad con la que hablo y actuo, parece que eso les agrediera, pero intento entender a esas personas que insultan por redes sociales porque deben estar frustrados con su vida. Yo me siento satisfecho con lo que soy como persona y profesional. Y además estoy feliz con la familia que tengo.

¿Cuando se entra a la definición del campeonato, se transmite un mensaje adicional para esos partidos?

Hay cosas que quedan en el interior del equipo, pero en general el mensaje es simple: hemos seguido una idea en la que pocos creían y logrado estar en una situación que nadie esperaba para ahora abandonarla. Yo puedo entender una mala tarde donde no estemos finos, pero no puedo aceptar que no se corra, o se dispute con determinación los partidos. En Cristal está prohibido jugar sin pasión.

¿A pesar de que el folclore dice que Cristal no es, precisamente, un equipo con pasión?

En el 2012 alguien me preguntó si me incomodaba que me dijeran pavo y yo le respondí que no, porque eso nació de alguien que piensa que pavo es sinónimo de tonto. Y asocian como tonto el que paga puntual a sus jugadores y se comporta como una institución modelo. “Que pavos oye, si yo debo 2 o 3 meses y no pasa nada”. También desbaraté lo de pecho frío. Hay clubes que nos llevan más de 50 años de fundación y nosotros estamos a muy pocos campeonatos de diferencia a pesar de haber nacido 56 años después y eso no pasa cuando un equipo es pecho frío. Yo entiendo que recurren a eso porque no tienen otros argumentos para tratar de achicarte o hacerte sentir menos, pero la historia dice otra cosa y cuando tú le explicas con fundamentos al jugador, el jugador entiende y eso permite algo muy importante: darle al jugador determinación y razones.

Mosquera y el cuerpo técnico de Cristal.

Recuperó a un Cazulo que parecía estar en un declive de rendimiento y lo ubicó de volante mixto como cuando jugaba en Vallejo hace ocho años, ¿qué fue lo que hizo?

Nace de un respeto por una persona que le ha dado tanto al Sporting Cristal, pensé muchísimo a solas como poner a Jorge en el lugar que le corresponde por historia, porque se lo ganó dejando la sangre y la piel por esta camiseta. Después de tantos títulos y satisfacciones que le ha dado a la institución, mi responsabilidad era muy grande porque quería que lo vuelvan a ver como cuando él llegó a Cristal. Lo primero fue hacer una introspección para recordar cómo fue cuando llegó. Para comenzar, cuando él vino yo era el técnico, hace ocho años, pero yo no me fijé en Jorge. Un día me llama los directivos y me dicen que les gusta Cazulo y yo les digo que sí, que juega bien, pero me dicen que los Acuña le habían dado un cheque en blanco y dije ok, buscaremos otro seis.

¿Y cómo terminó llegando?

A los pocos días yo estaba en la playa con mi familia y me llama el ‘Chino’ Benavides, me dice “Te conseguí a Cazulo, está acá conmigo, acaba de firmar contrato”, y me lo pone al teléfono. Nos presentamos y me dice, “Profe, vengo por ser Cristal y también por usted, he visto como jugaba Huancayo y creo que si jugamos así vamos a ser campeones”. Yo le reafirmé lo que pensaba y le dije que esa era la noticia buena pero que la mala es que vas a jugar de seis.

Habrá pensado para qué firmé…

Me dijo, “No profe, yo juego por derecha o de nueve, no sea malo”. Le contesté que por derecha podía jugar yo que era un artista o jugadores como Muñante o Barbadillo, pero que yo no le veía esas características y además por ahí iba a jugar Irven Ávila que venía conmigo y la temporada pasada había hecho casi 40 goles con Huancayo. Tú vas a jugar en la primera línea al lado de Lobatón y no te preocupes que te voy a enseñar principios defensivos y movilidad por mecánica, te voy a ordenar tus recorridos porque al tener tanto físico te desordenas, pero yo te veo ahí. Jorge me contestó: “De acuerdo, profe, entonces yo voy a ser el mejor jugador del campeonato en ese puesto”.

Mosquera jugando por Talleres de Córdoba contra el Boca de Diego Maradona.

Y lo consiguió.

Claro. No sólo lo fue en ese puesto, terminó elegido el mejor extranjero del campeonato peruano. Ahora que nos volvimos a encontrar me senté con él y le dije: “Jorge voy a tratar de que pases el mejor año de tu vida y a fin de año tú decides si continuas o te retiras. Vamos a hacer que te vuelvas a ilusionar y vuelvas a producir y vas a jugar cuando tengas que jugar y otras veces te tocará ser alternativa de recambio”. Él me dijo: “Roberto, tengo total confianza en ti, tú me trajiste hace ocho años y he podido escribir una linda historia, mi fe está contigo, lo que me digas lo hacemos”. Así que lo empecé a trabajar en este nuevo puesto y bingo, ha hecho goles, ha dado pases gol, corre como en sus mejores años porque le damos un recorrido diferente para protegerlo y pueda seguir mostrando su mejor versión, cuando ingresa en los segundos tiempos es determinante en el resultado y cuando vemos la medición de su GPS parece que fueran los números de un jugador de 25 años. Él está feliz y a nosotros nos encanta verlo así.

Usted respaldó a Olivares y lo sacó del reflector del 9 para ubicarlo de extremo donde le está rindiendo. ¿Por qué decidió cambiarlo de puesto?

El tema no va por el puesto. Lejos de crearme virtudes para contestarte tengo que decir que he estudiado Neurociencia en Argentina, esto es la capacidad de entrar en la mente del jugador para entender su proceso de aprendizaje. Todos aprendemos de manera distinta. Me senté con él, como lo hago con los jugadores que están pasando por conflictos y le dije a ti te han hecho un mal, te han dicho que eres un crack, te hicieron un contrato como si ya fueras la figura del equipo, adelantaron la hora de tu éxito. Cuando a un jugador joven de 17 u 18 años lo tratas así, le haces sentir que ya llegó, paras la maquinaria de la ilusión y aprendizaje porque le haces creer que ya es, cuando aún es un proyecto, con muchas condiciones, pero le detienes el crecimiento y como ya se siente un crack, no escucha a nadie. Entonces, le dije que él todavía no había llegado porque no le había ganado a nadie, pero sí tenía todas las condiciones para hacerlo. Le dije, vas a jugar pero necesito que lo hagas bien, no me pierdas balones en nuestra cancha ni en mediocampo, si quieres driblear hazlo cerca al área rival. No pongas balones en riesgo en espacios pequeños porque tú eres de pique largo, tienes potencia, estás técnicamente dotado pero no de habilidad. Te voy a poner por derecha y te voy a sostener, porque al principio no vas a tener gol, pero tienes que hacer caso y jugar como se te pide. Yo no soy entrenador de regalar titularidades, sé que tú eres 9 y vas a ser uno de mucha trascendencia, pero para eso necesitas jugar y solo tengo el puesto de la derecha por la lesión de Marchand porque si no tampoco tendrías esa oportunidad, pero necesito que juegues bien porque si no tampoco vas a durar. Primero juega bien que yo te voy a sostener hasta que llegue el gol.

Y empezó a encontrar el gol…

Llegaron cuatro que lo ayudaron a recuperar la confianza. Ahora juega liberado y eso lo ayuda a tener mejor rendimiento. Ojo, Olivares es 9 pero ahorita tengo una máquina de hacer goles que es Herrera por eso tenemos que ir buscándole alternativas para que siga jugando. Para consolidarse tiene que jugar. Hay partidos que hemos jugado con dos puntas y los hemos volteado, encima, atrás tengo a Liza que viene empujando y con él que hemos hecho un trabajo especial también, con el converso una vez por semana y ha vuelto a sonreír.  Es un chico técnico, rápido, hábil, de gran biotipo, joven y que sabe escuchar consejos. Otro con el que hablo mucho es con Madrid y ya está recuperándose tanto en su peso como en lo anímico y eso lo va a ayudar a rendir mucho mejor.

Christopher Olivares, construyendo a una nueva figura.

¿Qué jugador que aún no ha debutado o ha jugado pocos minutos tiene en el plantel futuro para llegar a nivel de selección?

Hay dos o tres capos, pero no quiero decir porque detienen su crecimiento (risas). Está el back Lutiger que es seleccionado, uno que creo va a pintar muy bien se llama Villalta también juega de back. En el mediocampo tenemos a Soto que está con Carlos Silvestri en la sub 20, y hay tres más que me gustan mucho, pero no digo sus nombres para proteger a los inocentes (risas).

¿Qué jugador que no había dirigido antes lo sorprendió de este plantel?

Távara, este chico siempre me gustó, pero cuando lo vi entrenar dije: tengo que probarlo. Primer partido con Vallejo lo puse por izquierda, pero no tiene desborde ni es rápido, ese día empatamos, pero pudimos perder. Después lo puse por dentro de 10, pero no sabe jugar de espaldas, entonces dije este va de 6 porque es un gran administrador y no necesita llevar la pelota porque de 30 metros te la pone en el pecho. Me senté con él y le dije corres 8 km y medio por partido, con la juventud que tienes acá sino corres vas a ver los partidos bien bonito sentado a mi costado. Tienes que prepararte para correr 10 km por partido y cuando vayamos a Libertadores 11 km, esa es la marca para jugar contra equipos como River, Palmeiras o Mineiro. Lo que corre ahora es impresionante, es de los más jóvenes y maneja los hilos del equipo. Sabe manejar los tiempos y nuestra salida limpia. Ojo, para los rivales que van a leer esto tenemos practicados diez movimientos más para salir por si quieren tapar a Távara (risas). Sin ánimo de meterle presión a Gareca, ojalá le de una oportunidad para ver si pinta con la selección.

Mosquera con la selección peruana en el Campeonato Sudamericano Juvenil, Chile 1974.

Hay jugadores que a veces en el ojo del hincha común no destacan, pero el técnico valora mucho su trabajo. En este Cristal, ¿quién es?

Acá trabajamos para que todo el plantel sepa a qué jugamos y estén listos cuando les toque su oportunidad, hay técnicos que solo trabajan con sus once y cuando se les lesiona alguien recién se preocupan en saber cómo están los demás. Acá todos saben qué tienen que hacer para rendir cuando les llegue su turno. Había un grupo de jugadores rechazados como Madrid, es un jugador que ha sido maltratado y yo lo he apoyado porque es un buen jugador. Yo le dije que tiene que dejar de leer lo que dicen de él, yo no leo lo que dicen de mí, porque sé quién soy. No necesito que nadie me lo diga. Dedícate a bajar de peso tienes 15% de grasa, cuando debes tener máximo entre 9 a 12% para jugar fútbol profesional. Te has abandonado en tu físico y por ende tu respuesta técnica decrece. Hicimos un trabajo especial con la nutricionista y ahora está volviendo a su mejor nivel, incluso jugando de back también y errando mucho menos, antes se equivocaba en lugares que no debe arriesgar y eso irritaba a la hinchada. Otro caso es el de Revoredo que es un profesional de primer nivel resistido y que está rindiendo muy bien al igual que Cabello que no estaba jugando al principio por un tema de salud que no puedo andar ventilando y cuando se recuperó ingresó de buena forma. Atrás en ese puesto tenemos a Lora que es un jugador con muchas condiciones y cuando agarre ritmo le va a gustar a muchos. Kevin Sandoval está luchando contra el mismo por tener una personalidad más competitiva que le exija no solo alternar, sino ganarse un puesto y sostenerlo, él es un buen chico profesional y con muy buena zurda, tiene que retarse a ser determinante dentro del plantel.

Desde el 2012 en Cristal se habla mucho del famoso estilo de juego, si le preguntan a usted cuál es el estilo de Cristal, ¿qué respondería?

Al margen de la forma de jugar tienes que tener una metodología de trabajo para jugar de esa manera, yo creé una metodología que se llama cajones tácticos, por eso la mayoría de mis equipos tienen un corte muy parecido. Desde mi primera clasificación a un torneo internacional (2004) con Bolognesi de Tacna, Sport Huancayo, Cristal, Wilsterman, Royal Pari y Binacional, mis equipos se han caracterizado por tratar bien la pelota y defender muy bien, lo cual pocos se dan cuenta. Eso lo aprendí con Carlos Timoteo Griguol cuando trabajé con él en Ferrocarril Oeste de Argentina, el me enseñó el arte de defender. Cuando a mí me buscan de Cristal en el 2012 fue por la manera en que jugaba Huancayo. Ya una vez acá me presentan un documento con un estilo de juego. Les pregunté: ¿me van a traer a los jugadores del Borussia? Planteaban un ida y vuelta tremendo y con Mariño, Sheput y Lobatón era difícil pretender jugar de esa manera. A mí también me hubiera encantado jugar así, porque en la Libertadores es el ritmo con que se juega, pero yo tuve que decidir cómo jugar, porque para eso me trajeron y creo que decidí bien.

¿No siente que fueron injustos con usted aquella vez?

Yo logré desinflar ese globo que significaba siete años sin campeonar para un equipo como Cristal. Jugamos un estilo clásico y anotamos más de 90 goles, fuimos campeones por lejos y además éramos el equipo con mayor rapidez en la recuperación de la pelota, pero parece que a algunos no les gustó. Fue un capricho que nunca entendí, ser apartado del cargo en el 2013 estando invicto un año y 8 meses, lo cual nadie salió a defender. Si bien yo no guardo rencor en mi corazón, sí tengo buena memoria cuando me lastiman porque eso repercute en mi familia. Ahí nomás me fui al Aurich y salimos campeones. La vida siempre te da esas recompensas cuando trabajas honestamente.

Mosquera con la estrella brasileña Roberto Rivelino.

Hablando del 2012, ¿no fue un lujo tener a Mariño como alternativa desde el banco?

A mí me llama el representante de Mariño y me dice “él quiere jugar en Cristal” y yo le respondo que no es posible porque su conducta no iba acorde al perfil de Cristal por más talento que tuviera. Le dije que tenía conductas extradeportivas que no le permitían despegar porque el talento te abría la puerta, pero lo que te mantenía adentro era una conducta profesional impecable. Ahí fue que me pregunto si aceptaría reunirme con Juan Carlos (Mariño) y accedí. En la charla él me dijo que tenía una idea equivocada de él, que había estado en equipos bravos, pero él acompañaba las salidas porque le gustaba la salsa y el bururú, pero no era de tomar mucho. Entonces le dije “a la primera que llegues tarde o cometas una indisciplina estás afuera”, y aceptó. Se comportó como un caballero y fue importante en la consecución del objetivo grupal.

¿Nunca hizo problemas o se quejó?

No. Yo sufría al tenerlo en el banco al igual que toda la hinchada queríamos ver jugar a Mariño, pero tenía tanto talento en esa volante con Lobatón y Sheput que tenía que hilar muy fino para saber cuándo y cuánto hacerlos jugar a cada uno. Mariño siempre se portó como un profesional, nunca se quejó por no jugar y cuando entraba lo hacía con la mejor predisposición. Te cuento una, estábamos ganando 1 a 0 en Cusco y solo faltaban 12 minutos, necesitaba tener la pelota y volteo a ver a los suplentes que estaban calentando. Mariño estaba calentando como si faltaran 30, con todas las ganas, así que lo llamo y me pregunta “Profe qué hago”, le digo “Tenemos que apagarlos, se nos vienen con todo y ya no tenemos aire”. Entró y la tuvo la mitad del tiempo y la otra mitad le hicieron faltas. Un genio Juan Carlos, de esos que aparecen de tanto en tanto. Encima cuando coincidían con Renzo (Sheput) en la cancha simplemente hacían maravillas.

Mariño, de Cristal a la selección peruana.

Usted ha sido protagonista en equipos grandes peleando títulos y en equipos chicos peleando la baja, ¿qué es más bravo?

Me ha ido bien con equipos grandes y con equipos chicos por igual. Descendí con Municipal el 2007, los había tomado últimos comenzando el Clausura, ganamos seis partidos seguidos, nos pusimos a pelear la punta y nos dejaron de pagar cuatro meses y nos fuimos a la baja. Llegué a mi casa y era todo un lamento, ese día les prometí que iba a ser el mejor entrenador del Perú y que no tenían por qué llorar porque no era un tema deportivo sino dirigencial lo que nos llevó a la baja. En la casa de mis jugadores no había para pagar los servicios, el colegio de los chicos ni la comida y así no les podía exigir concentración. Yo pude haber renunciado un par de meses antes, pero considero que el capitán no puede abandonar el barco y me quedé hasta el final como correspondía. En ese momento me planteé que en diez años tenía que ser el entrenador de la selección y en mi casa sonrieron porque les parecía un exceso, si acababa de descender cómo iba a estar pensando en ser el mejor del país. Fui cuatro veces el mejor entrenador del campeonato local, campeoné con Cristal, Aurich y Binacional, me fui a Wilsterman y llegué a cuartos de final de Copa Libertadores y con Royal Pari llegué a octavos de final de la Sudamericana. Logramos hacernos de un buen nombre a nivel internacional en estos diez años que llevo con mi hermano y preparador físico Sebastián Salvatore. Muchos partidos hemos ganado por estado físico, es un genio en verdad. El único lugar donde no conseguimos el objetivo que era campeonar fue en Alianza, aun así lo dejamos clasificado a la Sudamericana. Es una institución muy especial para dirigir.

¿La selección sigue siendo una tarea pendiente?

No para mí, la selección se cerró en la época que estaba en Wilsterman, en esa época acabó mi sueño con la selección. Para mí el tema era internacionalizarme y demostrar que podía ser el mejor y lo fui cuatro veces. El tema era darme cuenta que afuera podría destacar y eliminé con un presupuesto de 4 millones de dólares a Mineiro y Palmeiras con presupuestos de 70 y 72 millones de dólares respectivamente. La plata se parece a felicidad, pero no lo es, te puedes comprar la iglesia más linda, pero la fe no la puedes comprar ni tampoco la capacidad. Estoy satisfecho con lo que he logrado en mi carrera y ahorita hay una nueva hornada de entrenadores que están saliendo y la verdad que no he vuelto a pensar en esa posibilidad ni tampoco me seduce más.

Roberto Mosquera, una trayectoria que lo ubica como un técnico en el más alto nivel.

¿Cuál considera que fue el mejor partido y el peor partido en su carrera desde el planteamiento?

Fueron logros de todo el comando técnico cuando le ganamos al campeón de Brasil (Palmeiras) 3 a 2 o cuando le ganamos a River 3 a 0. A ese River solo le ganó Wilsterman y después Barcelona en España. El peor podría pensarse que fue el 8 a 0 ante River en Buenos Aires, pero la verdad tenía un plantel muy cortito. Cuando mirabas a la banca no tenías alternativas y se me lesionaron cuatro titulares. Llegamos muy disminuidos y nos dieron un baile tremendo.

¿Su mejor campaña como técnico?

Definitivamente por el nivel internacional, la Copa Libertadores del 2017 con Wilsterman. Imagínate que ganamos 3 millones 700 mil dólares en cuatro meses para el club, por las fases que avanzamos y el presupuesto de todo el año era de 3 millones (risas). Ganarle a Mineiro con Robinho y Fred dice mucho de la madurez de mi comando técnico y los eliminamos en Brasil sin tiranos atrás ni colgarnos de los palos.

¿En qué equipo tuvo plantilla para salir campeón y no le fue bien, tal vez Alianza?

Cuando llegué a Alianza encontré mucho trabajo por hacer. Hice el primer partido de práctica y la verdad estaban muy lejos de las necesidades que tenía y tocaba hacer una reingeniería. Tuvimos un pico de rendimiento a mitad de año pero no pudimos redondear un rendimiento sostenido. Creo que fue un poco por la exigencia profesional que impusimos, hay muchos que no aguantaron ese nivel de exigencia, no logré convencerlos de que ese era el camino y no encontré el profesionalismo necesario. Nunca he maltratado a nadie, pero sí es una obligación que den al máximo en todo nivel. Los exijo tanto que los jugadores sueñan conmigo, en Cristal ya se acostumbraron (risas).

¿Objetivo pendiente de alcanzar como técnico?

Demostrar que hay entrenadores peruanos que pueden competir a nivel internacional. Para la Copa Libertadores del 2013 la dirigencia nos vendió a Yotún, Advíncula, sacaron a Erik Delgado y dejaron ir a Neka Vílchez y Mariño en decisiones que no fueron consensuadas con nosotros como comando técnico. Ahí comenzó mi alejamiento con la directiva. A pesar de todo eso hicimos 8 puntos y nos quedamos fuera de la segunda ronda por un punto.

¿Mejor partido y gol como futbolista?

Mejor partido? Contra River en Buenos Aires por Copa Libertadores. Íbamos ganando 2 a 0 y nos expulsaron dos jugadores para poder voltearnos el partido 3 a 2. Tremendo baile que les dimos. Ese día lo agarré a Tarantini y lo doblé cuantas veces quise. Mejor gol? Uno contra la ‘U’ en el ‘79, de un tiro libre exquisito en el Estadio Nacional, Ese día los dejamos fuera de la lucha por el título.

¿Mejor puntero derecho peruano y extranjero que usted vio jugar?

Peruano más de uno, ahí están Muñante y Barbadillo. Del extranjero, el colombiano Willington Ortiz que jugaba en mi puesto cuando llegué al Deportivo Cali. Imagínate llegar a pelear el puesto con la figura del equipo y su selección. Antes de comenzar el campeonato se lesiona y yo comencé jugando las 5 primeras fechas y  la rompí, los medios decían que era el mejor extranjero del campeonato. Cuando Ortiz se recuperó el entrenador no sabía qué hacer hasta que me pregunto si podía jugar de diez y  por suerte yo también podía jugar en ese puesto, al final jugamos los dos y todos felices (risas).

Mosquera con el ‘Muñeco’ Gallardo en el Monumental de River.

¿Mejor equipo que vio y mejor equipo que integró?

El mejor que vi fue el Brasil del Mundial 1982, y el mejor que integré fue el Cristal bicampeón en 1979 y 1980.

Usted nació en Colombia, ¿le hablaron para jugar por ellos?

Me ofrecieron 150 mil dólares para jugar en 1981 por Colombia. Deportivo Cali había comprado mi pase en 300 mil dólares, para esa época un dineral, cuando me convocaron para las Eliminatorias y el Mundial no me dieron permiso para venir. Sabes yo debí comprar mi pasaje y venirme, pero como fui criado para respetar mi palabra y por ende mi contrato, no tuve el coraje de hacer lo que debía hacer. Vi el Mundial por televisión y lloraba porque sentía que debía estar ahí, luego de eso Barbadillo y Uribe llegaron a Italia y yo me quedé en Colombia.

¿Siente que tuvo pocas oportunidades en la selección peruana?

Jugué hasta que llegó Muñante de México. Marcos Calderón me dijo: mira pesas 55 kilos mojado y nadie te quiere en la selección porque dicen que le tienes miedo a la patada pero yo sé que no es así porque yo te he dirigido. Te voy a dar ocho partidos de preparación que tenemos antes que llegue el “Jet” (Muñante) y ahí tienes que ganarte tu espacio en la selección. Yo respondí con un juego fantástico y 6 goles en 8 partidos. Cuando llegó Juan José no volví a jugar, yo tenía recién 21 años y él tenía 28 y ya era un crack consagrado que venía del extranjero. Llegó para el partido de despedida contra Huracán de Argentina y se mandó un golazo. Faltando 20 minutos ingreso por él y me mando otro golazo de 35 metros de zurda. Ahí me gané mi espacio en la lista final al mundial.

Mosquera alineando con una mejores versiones de la selección peruana.

¿Mayor satisfacción como futbolista y deuda pendiente?

Ir a un mundial por mérito propio, creo que ese es el sueño de todo futbolista. Yo me fui a probar a Cristal a los 10 años con el sueño de llegar en la selección nacional. Logré jugar Copa Libertadores, Copa América, Eliminatorias y sin lugar a dudas el máximo logro fue el Mundial de Argentina ‘78. Haber representado a mi país en una cita mundialista me deja muy satisfecho con mi carrera como futbolista profesional.

¿Es usted el entrenador más elegante, de mejor verbo y que mejor baila del fútbol peruano?

Quiero que mi equipo sea el más elegante, que use la mejor ropa y que baile a los demás (risas). Creo que todos saben que me gusta vestir bien y estar siempre presentable. Los domingos yo me siento como un torero que se viste de luces para enfrentar a un toro que me puede atropellar o me puedo llevar oreja y rabo.

Roberto Mosquera y un sello suyo: la elegancia para vestir.

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