/

Santiváñez, el árbitro que sabe de matemáticas

Es presidente de la Asociación Profesional de Árbitros de Fútbol, controvertido referí en los torneos nacionales y profesor en la especialidad de matemáticas.

Redacción ONCE
Lima - 10 enero 2021

Miguel Ángel Santiváñez de la Cruz nació el 15 de abril de 1977 y empezó su carrera como árbitro a los 20 años de edad. Como el arbitraje no es una profesión en el Perú, su trabajo usual es el de profesor de matemáticas.

En el mundo de los árbitros su nombre está asociado a referencias negativas en dos ámbitos: como dirigente y como árbitro. En la primera función, es presidente de la Asociación Profesional de Árbitros de Fútbol (APAF) y su antecedente para llegar a este cargo guarda estrecha relación con Winston Reátegui, un cuestionado presidente de la APAF que ejerció el cargo en tres períodos y en cuya gestión se “esfumó” un millón y  medio de soles. Miguel Santibáñez tenía una enorme cercanía con Reátegui y ese vínculo le permitió ganar protagonismo dentro de la APAF hasta convertirse en su presidente en el 2016.

Un momento teñido por la sospecha ocurrió hacia octubre de 2019 cuando se produjo el conflicto entre los clubes opositores al cambio de estatutos y la FPF y, de pronto, los fallos arbitrales empezaron a tener una mayor frecuencia y empezó a circular la versión de que se había iniciado un direccionamiento desde la FPF para perjudicar a ciertos clubes opositores en partidos del Torneo Clausura 2019. La tensión empezó a crecer y Santiváñez, como titular de la APAF, tuvo que salir a dar declaraciones. Si se revisan los archivos sus declaraciones tienen todo el tono de quien salió a negar pero evidenciando culpa. “Estamos cometiendo errores que antes no pasaban” fue el titular del diario Líbero del 17 de octubre de 2019. Cuando hubo clubes cuestionando a la FPF “empezaron a pasar los errores”.

Su especialidad son los números.

En aquellas curiosas y culposas declaraciones, Miguel Santiváñez, “negó tajantemente cualquier tipo de presión política” y atribuyó los continuos errores al hecho “de que el fútbol genera eso, es un deporte de movimiento continuo”. Según este peculiar concepto los árbitros no se equivocan, es el fútbol el autor de los errores. Si seguimos el razonamiento podemos llegar a esta conclusión: si hay sobornos o presiones dirigenciales, es culpa del fútbol.

Santiváñez merecedor de todas las tarjetas.

Quizá, para el caso de árbitros “amigos” del error como Santiváñez, sea necesario tomar en cuenta los datos contenidos en un informe del diario La República titulado El Arbitraje: “Un árbitro peruano gana una media de 1,800 a 2,000 soles por dirigir un partido de Primera División, cantidad que disminuye en caso sean duelos de Segunda División o Copa Perú. En la Copa Perú etapa distrito, el árbitro cobra 100 soles por partido. En la etapa nacional son 550 soles por partido. En Segunda División los árbitros cobran 1,000 soles por partido”. Estos ingresos tan bajos ¿tendrán alguna relación con el hecho de que Santiváñez se niega, al igual que Agustín Lozano, a entregar un balance económico de su gestión en la APAF?

/ MÁS INFORMACIÓN
Ver nota completa

El impacto del virus en el fútbol sudamericano

Ver nota completa

¿Quién es Juan Merino Aurich?