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Selección peruana: la esperanza es la luz de Ricardo Gareca

Perú y Panamá empataron 1-1 en un encuentro que sirvió para darle rodaje al elenco nacional. Estamos quintos en zona de repechaje a pesar de carecer de figuras. Aquí una mirada previa al partido clave ante Colombia en Barranquilla.

Umberto Jara
Lima - 16 enero 2022

Un partido de entrenamiento con un sparring internacional necesario para la selección y un rato de distracción para el público. Es poco lo que se puede decir a nivel del encuentro. Jugadores volviendo del receso de fin de año, un equipo sin patrón de juego —el juego de conjunto a un toque de balón que logró resucitar Gareca, sigue siendo hoy una nostalgia— y algunos nombres para confirmar o descartar. La elección de Panamá fue un acierto por el estilo de juego

Alex Valera, el gol peruano y una buena actuación como 9 de área.

Lo que dejó la tarde es que la pareja de centrales para el partido con Colombia será la dupla Ramos y Callens. Queda claro que ya se han entendido  tras varios partidos juntos y que la lentitud de Callens en el cruce al delantero en el gol panameño es solo una anécdota. Entre ambos ponen personalidad, concentración y experiencia. En los laterales está la preocupación. La lesión de Marcos López es de esperar que no sea grave porque está afirmado en la posición de lateral izquierdo. En el lateral derecho, andamos tan flojos que ocurre algo increíble: se extraña a Advíncula, a pesar de su enorme déficit defensivo que nos ha costado goles fatales, pero Corzo, el disciplinado lateral de 2017, muestra que ya pasaron casi tres años. ¿Cómo se solucionará el carril derecho en el partido clave de Barranquilla? Un toque de magia de Gareca o las tribunas rezando. No hay más opciones.

Marcos López, en buen nivel y una lesión que preocupa.

Una aparición interesante es la del mediocampista Jesús Castillo. Buena estatura y peso (1.85 mt y 74 kg), fuerte en su posición de volante de marca, y a pesar de sus 20 años sin temores de principiante y con buena actitud. Una aparición que se convierte en una opción a futuro. Si hablamos de nuevos jugadores Jairo Concha (22) —a nivel internacional no se puede fallar el gol que falló— y Renzo Garcés (25) son jugadores sin brillo y sin proyección de figuras. No son del lote de Marcos López o Jhilmar Lora, jóvenes que desde su debut demostraron aptitudes y personalidad.

Jesús Castillo, una buena aparición. Un volante de marca con futuro.

Dos jugadores mayores parecen haber demostrado que su ciclo de selección tiene fecha de vencimiento. Es el caso de Horacio Calcaterra (32) que en Sporting Cristal muestra virtudes interesantes más no un sello diferente pero en la selección cada vez que ha sido convocado no ha aportado nada que valga la pena a pesar de que se le han concedido generosos minutos. Otro futbolista que parece tener sello de caducidad es Edison Flores (27), el Orejas que en el proceso rumbo a Rusia fue figura, titular indiscutible y que hoy parece un veterano jugando sus partidos finales. Cero aporte y quizá Gareca, que suele respaldar a quienes lo acompañaron en su ciclo inicial, deba tener cabeza fría y buscar otra opción.

Pedro Gallese, seguridad en el arco. Mantiene su gran nivel.

El empate a uno contra el modesto elenco panameño, que en el segundo tiempo mostró más ritmo de competencia que la selección nacional, deja un concepto nítido: lo que tenemos es poco. Sumando a los “extranjeros” es lo que hay. La realidad apunta hacia el banco. Si logramos resultados buenos en la recta final hacia Qatar, será nuevamente por virtud de la enorme sapiencia de Ricardo Gareca y el aporte de su comando técnico. Con las alineaciones que presenta Perú, con la irregularidad de sus jugadores, con el vicio de las distracciones, con los lesionados, con los puntos increíblemente perdidos por errores propios y no por virtud del rival, a pesar de todo eso, estar en el quinto lugar en posición de repechaje se debe al talento de Gareca, un técnico que mira y sabe tanto de fútbol que es capaz de clasificar teniendo un plantel bastante menor que el resto de seleccionados sudamericanos. 

Lo único cierto es que llegamos al encuentro clave en Barranquilla este 28 de enero, con mucha esperanza, con más fe que la fe del Cuto pero ya sabemos que ni la esperanza ni la fe hacen goles. Lo mejor de la selección peruana es su entrenador y su comando técnico. Eso nos sirve y defiende desde el 2015 y ojalá esta vez también alcance.

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