Sporting Cristal, la disciplina como base del éxito

El club rimense fijó normas de conducta. Tres jugadores no cumplieron y fueron despedidos del club. Hubo coherencia y profesionalismo. Una de las razones del éxito celeste.

Daniel Yaipén
Lima. - 20 diciembre 2020

Cuando en febrero de este año los dueños de Innova Sports se reunieron con Roberto Mosquera y su comando técnico, para ofrecerles comandar el primer equipo del Sporting Cristal, fueron muy claros que señalar que no pensaban realizar contrataciones pomposas  o mediáticas para intentar salir de la incómoda posición en la que se encontraba el equipo, luego de la mediocre campaña del cuerpo técnico anterior. El objetivo del club era justamente que un viejo zorro como Mosquera sacara petróleo con el plantel actual y se confiaba en su capacidad para gestionar grupos humanos que no atravesaban su mejor momento.

Lo que sí no sabía el DT Mosquera era que, al mes siguiente, iba a aparecer en el mundo una pandemia que obligaría a replantear todo y que iba a cambiar radicalmente los métodos de trabajo y que iba a influir en el estado físico y mental del plantel con el que contaba. El primer día de entrenamiento, en una rueda de prensa y luego en una reunión en privado con  los jugadores, Mosquera puso sobre el tapete las reglas de trabajo y conducta que debía cumplir, sin excepción, todo jugador que deseara seguir siendo parte del plantel celeste. En ese momento consultó si alguien no estaba de acuerdo y al haber un silencio rotundo se dio por sellado el pacto de caballeros para trabajar con respeto y disciplina como requisitos para conseguir los objetivos en común para la institución. Esta charla tan clara y directa fue el punto de apoyo que respaldó las decisiones que Mosquera se vio en la necesidad de tomar en los meses siguientes.

No todos entienden

“Luego de la correspondiente evaluación de los hechos, con base en la información recabada pertinentemente, el Club Sporting Cristal ha decidido proceder con la separación inmediata y definitiva del futbolista Ray Sandoval del equipo profesional de fútbol masculino, suspendiendo de manera integral toda actividad profesional del deportista”. Así decía el comunicado de prensa emitido por el club el 3 de agosto. Ray Sandoval había protagonizado un accidente de tránsito en la madrugada del domingo 1º de agosto en compañía de una señorita de la farándula. Trasladado a la dependencia policial más cercana dio positivo en el test de alcoholemia por lo que tuvo que ser detenido.

Ray Sandoval.

El jugador arrojó 1.73 de alcoholen el cuerpo cuando el límite es de 0.5 y rompió dos reglas: manejar en estado de ebriedad y movilizarse en pleno toque de queda por el Estado de Emergencia vigente. En pleno pico de pandemia y con doctores, policías y bomberos luchando en primera línea contra el virus, el episodio causó una indignación generalizada porque Ray Sandoval al circular en pandemia  se estaba exponiendo a un contagio poniendo en riesgo no sólo su salud sino la de su familia y la de todo el plantel de Sporting Cristal. La decisión de excluir del club al jugador fue una decisión de la directiva en consenso con el técnico Mosquera, bajo dos objetivos: mantener la coherencia frente al mensaje dado cuando comenzó el proceso y que éste no sea olvidado por el resto del plantel.

Roberto Mosquera.

Otro que no supo entender

El 15 de septiembre, a solo 42 días después de lo sucedido con Sandoval ocurrió un segundo episodio. El arquero Patricio Álvarez fue denunciado por realizar fiestas en su hogar en medio del toque de queda nocturno vigente en Perú e incumplir normas de bioseguridad por la pandemia. El arquero titular y seleccionado nacional subcampeón de América en Brasil 2019, puso al club en una dura encrucijada: era uno de los referentes del equipo y el único jugador de experiencia en un puesto tan particular como el de golero. Álvarez de 26 años había sido captado por las cámaras de seguridad en el ascensor de su edificio en el distrito limeño de Magdalena del Mar, sin usar mascarilla y con varios amigos a pesar de que las reuniones sociales están prohibidas debido a la pandemia. Los vecinos lo denunciaron a la policía por perturbar la tranquilidad del condominio y se supo también que era una conducta reiterada en la que, incluso, existió la presunta agresión a su ex pareja.

Patricio Álvarez.

Esta vez el comunicado de Sporting Cristal señaló: “La institución es rigurosa en su postura de no tolerar actos de indisciplina y de exigir un comportamiento ejemplar que vaya acorde a nuestros valores y al propósito de construir una sociedad mejor, más aún cuando nos enfrentamos a una crisis sanitaria mundial. Como hemos sostenido anteriormente, el club Sporting Cristal es y será respetuoso de las autoridades y del cumplimiento de la ley”. En menos de dos meses, el técnico Mosquera se quedaba sin dos titulares.

Otro más pero el club siguió firme

Cuarenta y dos días después del caso del portero Álvarez, el 27 de noviembre otra vez un comunicado. “El Club Sporting Cristal manifiesta a la familia celeste y a la opinión pública en general, los siguiente: El Club y el futbolista profesional Jhilmar Lobatón han resuelto su vínculo contractual de mutuo acuerdo. Sporting Cristal y la familia celeste agradecen a Jhilmar Lobatón por el tiempo entregado a la Institución, deseándole éxitos en su carrera profesional” . Esta vez se trataba de Jhilmar Lobatón, joven jugador de 22 años que ya había comenzado a tener minutos en el plantel principal y pintaba como una de los proyectos interesantes a tener en cuenta para el futuro cercano. Hermano menor de Carlos Lobatón, uno de los referentes más importantes del cuadro del Rímac en las últimas dos décadas, no pudo seguir el comportamiento ejemplar que mantuvo su hermano durante su estadía en la institución.

Jhilmar Lobatón.

Si bien en la información oficial del club no se especificó la falta cometida, ONCE tuvo acceso a una fuente que indicó que el joven futbolista incumplió el protocolo asistiendo a una reunión de carácter familiar. Si bien el hecho no parece tan grave como en los casos que lo anteceden, las normas estaban muy claras para todos y las reuniones sociales están totalmente prohibidas sean del índole que sean.

Estos tres casos son una muestra de la coherencia y profesionalismo con que se comportaron tanto la dirigencia de Sporting Cristal y el director técnico. En estos tiempos en los cuales prima que el fin justifique los medios y la disciplina y el respeto a las normas suele no existir, el club rimense se comportó con altura profesional. El mensaje es importante porque la institución está demostrando que se puede trabajar con criterios sólido y exigiendo a sus futbolistas la conducta que debe tener un profesional. Al final, ganan los jugadores que se valorizan y gana la institución.

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