Una carta para los hinchas de Alianza Lima

La hinchada blanquiazul envuelta en la tristeza por el descenso a la Liga2. Más allá de rivalidades, esta carta trata de reflejar el deseo de que un grande del fútbol peruano retorne pronto.

Redacción ONCE
Lima - 29 noviembre 2020

Vas a ver tu camiseta, ancha por la panza que ahora tienes, y verás también la pequeña, la de tu hijo, las que compraron para vestirse de blanquiazules como Dios manda y caminar hasta Matute para cantar juntos “Corazón Alianza Lima, corazón para ganar”. Vas a mirar el sillón en que se sentaron frente al televisor todos estos meses de tribunas vacías, los dos con las camisetas victorianas, y vas a recordar como, fecha a fecha, le fuiste enseñando a él, a tu pequeño, lo difícil que es la esperanza. Y no te ayudaban para nada los jugadores porque sumaban una derrota tras otra. Tú le decías: “Tranquilo, en la fecha siguiente empezamos a sumar” y sólo ocurría la siguiente derrota. Cuando el camino se puso oscuro empezaste a preocuparte. Y sentiste pánico cuando él te preguntó ¿Y si nos vamos a la baja? Le respondiste que no, que eso no era posible pero cada palabra tuya ya estaba habitada por los fantasmas de la duda, del temor, de las derrotas que se seguían sumando.

Estadio Matute por ahora luce solitario

Ahora estás viendo lleno de tristeza, con lágrimas, tu camiseta de papá panzón y la de él, pequeña pero inflada de ilusiones que ahora se desbaratan y tienes la doble pena del hincha que perdió la categoría y la del padre con la deshecha ilusión del hijo. Le habías contado tantas hazañas de Cueto, Cubillas, Sotil, Velásquez. Le habías relatado tantos goles de Waldir Sáenz y le habías dicho con orgullo inmenso que Claudio Pizarro y Paolo Guerrero se habían vestido de blanquiazules como tú te vestías junto a él cada vez que Alianza Lima tenía que jugar. Cuántas veces compartieron videos y fotografías para que ese corazón blanquiazul se hiciera más grande. Y no hace mucho, el 2017, se abrazaron como locos gritando ¡Alianza Lima, campeón¡ y pudiste ver sus ojos y su carita de niño admirado al ver flamear las banderas blanquiazules en las tribunas enloquecidas de alegría por ser campeones.

Recordado equipo de Alianza Lima del 78 celebrando el campeonato

Ahora no sabes qué decirle. Estás lleno de bronca por esos hombres de terno que no supieron conducir los sueños; estás lleno de cólera por esos que se pusieron sin coraje la camiseta que supieron vestir Perico, Pitín, Baylón, Cueto, Cubillas, Sotil. Explícale que el fútbol es así. Que tiene victorias y trae también derrotas inmensas. Pero lo que más importa es lo que nos hace vivir. Que más importante que un triunfo o una derrota son las tardes en que volvieron a casa, juntos de la mano, roncos los dos, sin voz los dos, de tanto haber gritado un gol y que ese gol no era tan importante como el abrazo que se dieron. Lo importante es cuánto se acercaron viendo los partidos, gozando y sufriendo juntos.

En realidad, todo hincha se pone una camiseta para vestir y compartir su amor con el otro que tiene los mismos colores. Es lo que hacen, como tú, otros padres con sus hijos, los abuelos con sus nietos, los hermanos entre ellos y los amigos y los desconocidos que se juntan en las tribunas y se hermanan porque tiene el mismo sentimiento. 

Ahora, deja a un lado la tristeza. Canta las canciones de la cancha. Canta como si te acompañara todo el estadio de Matute con las tribunas reventando y las banderas ondeando en el cielo de La Victoria. Canta porque con esos cantos y ese corazón, tuyo, el de tu hijo, el de tu hermano, el de todos los hinchas, Alianza Lima volverá.

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El corazón de Alianza Lima quedó lejos de la victoria

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