/

Zidane, el mago de Marsella

Si algo define a las leyendas del fútbol es que, más que una genialidad o un momento de gloria, sus carreras son como libros épicos que narran hazañas en cada episodio. Zidane es, sin duda, una leyenda en activo que sigue añadiendo páginas a su historia.

Francisco Suárez
Lima - 17 julio 2020

Final de la Copa del Mundo, Alemania 2006. Italia y Francia empatan a 1. Atacaba Italia cuando las cámaras de pronto enfocan hacia al área francesa. Marco Materazzi, defensor italiano, estaba en el suelo. Zidane le había metido un cabezazo que pasó a la historia en memes y gif que ahora son eternos (al menos mientras exista la Internet). El juez argentino Elizondo llegó corriendo hacia el lugar de bronca y, sin contemplaciones, le sacó la tarjeta roja al capitán francés. Al dejar la cancha, todos habíamos perdido a un jugador irrepetible. Terminaba así el mundial y la carrera de Zidane en el fútbol profesional.

Zidane nació en Marsella en 1972. El menor de cinco hermanos y de padres argelinos, se dedicó al deporte desde muy joven. Hincha del Olympique de Marsella, creció admirando al uruguayo Enzo Francescoli. En una ocasión, según contó Francescoli en una entrevista al periodista argentino Alejandro Fantino, el uruguayo llevó a uno de sus hijos a conocer a Zidane. El hijo de Enzo quería conocer al ídolo francés y le preguntó cómo hacía para controlar la pelota de la manera en que lo hacía. Ante la pregunta, Zidane le respondió “pregúntale a tu papá, yo lo aprendí de él”.

Enzo Francescoli y Zinedine Zidane.

Zidane debutó en el Cannes de Francia, pero se hizo famoso en el Girondins. Era un volante mixto con mucha ida y vuelta, pero se destacaba por su claridad en la distribución y en su control de balón. En el año 96 fichó por la Juventus de Italia. En el equipo turinés adquirió fama mundial. Era el referente en un equipo plagado de estrellas. Zidane había adelantado su posición para jugar de segundo delantero. Competía en ese equipo con Christian Vieri y Alessandro Del Piero, nada menos.  La temporada terminó con sensaciones mixtas: por un lado, el equipo ganó la Serie A. Por otro, se perdió en la final de la Champions League contra le revelación alemana, el Borussia Dortmund (1-3). Era la primera gran final que Zidane jugaba, pero tendría revancha un año después.

Zidane con la camiseta de la Juventus.

La Copa del Mundo de 1998 llegaba a su fin con dos cosas claras: Ronaldo Nazario era el mejor delantero del mundo y Francia entera suspiraba por ese equipo nacional repleto de hijos de inmigrantes o nacido en territorios franceses de todas partes del mundo. Era el mundial de la unión para ellos. El día de la final, el mundo entero apostaba por la seleçao. Pero con dos cabezazos brutales, Zidane adelantó a su equipo que luego remató con gol de Emmanuel Petit: 3-0. Francia levantaba su primer mundial, un título que se le había resistido a otras selecciones francesas históricas.

Zidane la rompió en todo el campeonato y entró en la historia de los mundiales para siempre. En el año 2000 la misma base de la selección sumaría otro título más y Francia conseguiría le Eurocopa con autoridad. Un año después, en junio de 2001, Zidane ficharía por el Real Madrid. Con 29 años, el francés encajó en el equipo blanco como un volante de llegada tirado por la izquierda, pero con desplazamientos hacia el medio. En esa banda izquierda formó una de las sociedades más vistosas que se recuerdan con el lateral brasileño Roberto Carlos. La temporada tuvo un final apoteósico: el Madrid llegó a la final de la Champions League tras eliminar al Barcelona en semifinales. Zidane llegaba a otra final y otra vez se enfrentaba a un equipo alemán que venía como sorpresa. Esta vez era el Bayer Leverkusen donde brillaba un joven Michael Ballack. El partido tuvo muchas emociones y grandes momentos. El golazo de Raúl, el empate de Lucio, las tapadas de Casillas y mucho más. Pero el momento cumbre será por siempre el gol de volea de Zidane. Una obra de arte que fue votado, además, como el gol más bonito de la historia del torneo.

2002, final de la Champions, mi mejor partido”. Zidane.

Tras la derrota en el mundial de 2006, Zidane desapareció del ojo público por unos años para luego volver al Real Madrid en un cargo administrativo. Luego, en 2013, aceptó el cargo de asistente del entrenador italiano Carlo Ancelotti. En 2014, tomó el Real Madrid Castilla, equipo filial del club madrileño y en enero de 2016, tras la destitución de Rafa Benítez, Zidane se convirtió en entrenador del primer equipo. Pese a las dudas del periodismo y de la hinchada, Zidane ha demostrado ser un gestor nato y un ganador. Es el único técnico de la historia en ganar tres Champions de manera consecutiva (2016, 2017 y 2018) y ganó el título de Liga de 2017, un torneo que el Madrid no ganaba hacía cinco años. Dejó el equipo en 2018 y regresó en 2019. Muchos decían que no tenía que regresar. Que ya no era necesario seguir agrandando su leyenda o que no tenía nada que demostrar. Zidane volvió a salir campeón en una remontada sensacional con 10 victorias consecutivas. El mago de Marsella quiere seguir añadiendo páginas de gloria en su leyenda, tiene todo el futuro por delante.

/ MÁS INFORMACIÓN
Jugando contra el virus
Ver nota completa

Jugando contra el virus

Ver nota completa

El hincha digital