Zlatan, una vida de película

Su indomable presencia en las canchas de fútbol ha provocado que se escriban sobre él historias fantásticas del bien y del mal, convirtiéndolo en uno de los futbolistas más polémicos de lo últimos años.

Sengo Pérez
Lima - 29 noviembre 2020

Su incorporación a la MLS fue interpretada por muchos como su final, su ostracismo, el preámbulo de su retiro. Una muerte futbolística en la tierra de Trump. Pero Zlatan siempre se las arregla para volver a lo grande. Esta vez al Milan de Italia, donde con 10 goles, uno cada 56 minutos encabeza la tabla de goleadores del calcio y mantiene a su equipo en la punta. A sus 39 años, Zaltan sigue con el arco entre ceja y ceja, y con ese instinto asesino olfateando siempre el gol.

Arrogante y soberbio hasta los huesos, Zlatan no habla de “yo” sino de “él”, de Zlatan, en tercera persona, como todos los que se quieren desmedidamente a sí mismo: un animal ególatra. La vida lo hizo así y tal vez eso venga de cuando no se sentía muy querido en su barrio de Rosengard, un ghetto conflictivo de 18 mil habitantes de Malmoe, poblado de iraquíes, croatas, bosnios, polacos, libaneses, somalíes, afganos y pocos suecos, un entripado cultural que lo convierte en un Barrio de bravos.

Ahí nació Zlatan Ibtamovich, en 1981, hijo de Sefik y Jurka, llegados a Suecia cuando su país era uno: Yugoslavia. Luego desangrada y dividida en seis repúblicas tras una guerra fratricida.

Su niñez no fue nada fácil, tuvo un padre alcohólico, una madre que limpiaba casas, un ambiente de negligencia infantil, de peleas, un divorcio temprano, un padre que se va.

Zlatan de niño.

“La falta de padre es la tendencia demográfica más dañina de mi historia infantil”, dijo el delantero años después.

Un niño que a falta de dulces los robaba en las tiendas, pero cuando le robaron su bien más preciado (su bicicleta) salió a robarlas también, y después fueron motos…y luego autos. “Robé muchas bicicletas. También robábamos autos. Era como vivíamos. Hacíamos esas cosas por la adrenalina, la motivación”. El de las bicicletas fue un hábito difícil de superar, cuando ya jugaba en el Malmö, llegó al entrenamiento en una robada.  Para regresar decidió robarse otra. Una vez descubierta, la acción no fue del agrado del plantel, la bicicleta fue del segundo entrenador.

Y la soledad, y la necesidad de juntarse a otros para sentirse parte de algo, una adolescencia entre matones, donde para sobrevivir había que ser más fanfarrón que otros, más matón que otros, más que para ser querido, para ser respetado. “Nadie se preocupó por preguntarme ¿Cómo estuvo tu día hoy?”, recordó el jugador tiempo después, y eso explica mucho.

Conflictos entonces, no le faltan a Ibramovich, por vivencias y por genes, y los ha arrastrado toda su vida.

Zlatan y su padre.

Tres cosas lo salvaron: no caer en el alcohol y las drogas que lo rodeaban, creer en sí mismo, y el fútbol, en él depositaba su esperanza de salir de ese mundo gris.

Cuando tenía 16 años, la tarea del colegio fue una redacción: ¿Dónde estaré dentro de cinco años? era el tema. Lo resumió en una oración: “Seré un jugador de fútbol profesional en Italia y ganaré mucho dinero”. No sabemos cómo habrá reaccionado el profesor o la profesora al leerlo, pero seguro que debió recordarlo cuando seis  años después fichaba por la Juve a cambio de 19 millones de euros. Le erró por un año.

Un sueño cumplido: estrella del fútbol italiano.

Ibrahimovic comenzó a jugar fútbol a los seis años en una canchita pequeña y polvorienta cercana a su casa. Nunca se olvidó de ella. Ahí descubrió para que estaba hecho. En 2007 la restauró. Conocida como “la cancha de Zlatan”, a su entrada se lee:  “Aquí está mi corazón. Aquí está mi historia. Aquí está mi juego. Llevadlo más lejos”.

La canchita de fútbol de su infancia.

Será difícil ir más lejos, ha jugado en 9 equipos, tiene 31 títulos ganados, jugó en clubes de las cinco grandes ligas de Europa (Italia, España, Inglaterra, España y Francia) y en todas triunfó.

Es el único en convertir en la Champions League por seis equipos, Ajax, Juventus, Inter, Milán, Barça y PSG, y ya supera los 500 goles en su carrera, más de la mitad conseguidos después de los 30 años.

A la par del fútbol comenzó practicando taekwondo, disciplina en la que ostenta el grado de cinturón negro, pero por su personalidad conflictiva no fue aceptado en la selección de Bosnia. En este caso fue útil para que su destino de goleador no se torciera.

Zlatan con su uniforme de taekwondo junto a sus compañeros.

“Si me hubiese dedicado al taekwondo, seguramente habría ganado varias medallas olímpicas”, declaró sobre esa época. Tal vez sea esa disciplina oriental la que explique esos extraños movimientos que realiza para convertir goles difíciles de explicar.

Una fantástica elasticidad en un físico privilegiado.

Uno de esos movimientos fue el que también aplicó para consumar una venganza como respuesta a una dura entrada que recibió de Materazzi en el 2006 cuando jugaba por la Juve, y que, si bien no fue nada grave, hirió profundamente su orgullo de intocable.

La reacción no fue al instante, espero con paciencia el momento, vino bastante tiempo después, cuando jugaba por el Inter: “Cuando estaba en la Juventus, Materazzi hizo una entrada de asesino y me hizo daño. Era un futbolista malo, quería hacerte daño de verdad así que en la segunda mitad de un derbi Inter vs Milan le di un golpe de taekwondo y lo mandé al hospital. Stankovic me preguntó por qué lo hice y respondí que esperaba aquel momento desde hace cuatro años. Nadie se mete conmigo”, declaró Zlatan Ibrahiovic, tiempo después sin ningún arrepentimiento.

El toma y daca de Zlatan.

Es que a golpes y a goles se ha hecho la carrera de este ariete que no duda en apelar a la violencia sin mirar a quien, como le ocurrió, en sus épocas de juvenil, cuando le aplicó un cabezazo a un compañero motivando las quejas de los padres que llegaron a juntar firmas para que lo expulsaran por considerarlo un jugador ni digno ni apto para jugar en sociedad.

Lo cierto es que nadie se ha salvado de su ira en su prolífica carrera de insultos, amenazas y goles. Pep Guardiola fue uno de ellos, a quien hace responsable de truncar una mejor aventura en el Barcelona y sacrificarlo por Messi. Según Zlatan, la razón de mandarlo al banco era por las quejas del argentino molesto por que el convertía más goles. “Mi problema en el Barcelona fue un hombre, el filósofo”, declaró el sueco cuando jugaba para el PSG refiriéndose obviamente a Guardiola.

El control no es una de las virtudes de Zlatan, quien tras caer vencido el Barcelona en una semifinal de la Champions ante el Inter, en la que jugó pocos minutos no se pudo contener: “No tienes huevos. Te cagas delante de Mourinho ¡Vete a la mierda!”. le gritó al atónito Pep. Fue el lógico comienzo de su fin en el Barcelona. Posteriormente y comentando su paso por el equipo culé, dijo que Guardiola había comprado una Ferrari, y que lo conducía como un Fiat. “No había sitio para personalidades como la mía en el pequeño mundo de Guardiola”, sentenció.

Guardiola y Zlatan en el Barcelona. Una relación difícil por el temperamento del delantero.

Otra víctima fue el argentino Maxi López cuando coincidió con él en el Milan. Un pase alto no fue del agrado del irascible Zlatan que lo miró con su cara de eterno enojo y le gritó. La respuesta del argentino no se hizo esperar, y del mismo tenor.  Días después lo llamó aparte y le advirtió: “Me gustan los argentinos, porque tienen personalidad, no son como los brasileños, me gusta que hayas respondido, pero si lo haces de nuevo te rompo la cabeza”.

Maxi López y Zlatan.

En el mismo Milan fue que Zlatan encontró la inversa horma de su zapato, alguien a su altura que no se chupara, fue Oguchi Onyewu. un moreno estadounidense de origen nigeriano que pasara sin pena ni gloria por el club italiano, pero que puede vanagloriarse de ser el único que le ha parado el macho a Ibramovich, cuando en un entrenamiento y tras una dura entrada del sueco se enfrascaron en una pelea.

Zlatan y Oguchi Onyewu.

Los dos gigantes de 1.95 mts, necesitaron de diez compañeros más entrenadores para poder ser separados. Ese día no hubo magia para “Ibracadabra” que terminó con una costilla rota. El 23 de marzo de 2018, Ibrahimović firmó para el club LA Galaxy de la Major League Soccer, Salió de suplente en su debut y contribuyó con dos goles a una ajustada victoria de su equipo por 4 a 3, el segundo en tiempo de descuentos, “Escuché a la multitud diciendo ‘Queremos a Zlatan, queremos a Zlatan’, así que les di a Zlatan”, fue su primera declaración.

Zlatan celebrando un nuevo gol en los LA Galaxy.

Joao Pedro, compañero de Zlatan en Los Ángeles, recuerda un par de frases desafiantes del delantero sueco en el vestuario. “Historias de Ibra hay muchas… una vez fuimos a jugar al estadio del Houston Dynamo. Hicimos el 1-0, nos dieron vuelta el marcador, empatamos 2-2 en los últimos minutos… y nos hicieron el 3-2 en el final. Al final del partido, en el vestuario, nos echó una increíble bronca, pero al mismo tiempo fue gracioso”, contó el portugués en una entrevista.

“Cuando entró, se volvió hacia nosotros, explotó y nos dijo: “¡Si venís aquí a caminar por la playa o a dar un paseo por Hollywood, de verdad, díganmelo, pero de verdad! Tengo 300 millones de euros en mi cuenta, tengo una isla y no necesito esto para nada. ¡Al primero que me diga algo lo mataré, pero lo mataré!” contó el lusitano. Y ambas son ciertas, el dinero y la isla. Para poder practicar su afición, la cacería, actividad prohibida a la luz del día, Zklatan compró por 5 millones de euros la isla de Davenso, con una extensión de 500 hectáreas, ubicada al oeste de Estocolmo, para cazar cuando se le da la gana. Fuera del mundo del fútbol y para matar el estrés, el delantero cambia la pelota por balas, y les dispara a ciervos y jabalíes. Si hacían cola para despreciarlo, ahora se suman los animalistas.

Con la prensa tampoco ha sido muy amable, tras la publicación de una foto con Piqué, tras la que comenzaron a correr rumores de una supuesta homosexualidad la respuesta a una periodista sobre el hecho no fue muy bien recibida: “Ven a mi casa y sabrás si soy gay…y trae a tu hermana”.

No fue mejor lo que contestó a un periodista curioso por unos rasguños que tenía en el rostro:

“Tendrás que preguntárselo a tu mujer”.

La polémica foto de Zlatan y Piqué.


Actualmente Ibramovich es uno de los diez futbolistas más ricos del planeta, sus ingresos no solo provienen del fútbol, sino también de la publicidad y de su propia marca comercial.  “Zlatan”, es marca registrada y abarca diferentes tipos de productos, desde accesorios para coches hasta ropa.

Y si eso fuera poco, el jugador ha logrado verbalizar su nombre, “Zlatanear” significa “dominar con fuerza” y figura en el diccionario sueco.

Pero también hay momentos que muestran a un Zlatan sensible. Apenas nacido, su primer hijo, Maximilian, tuvo graves problemas de salud, Zlatan tuvo que llevarlo de emergencia al hospital para salvarle la vida. Al partido siguiente, estando a en la banca alzo la mirada y vio una banderola. En ella se leía “Benvenuto Maximilian” (bienvenido Maximilian), el duro gigante de Malmoe se quebró, hasta ese día nadie lo había visto llorar.

El emotivo mensaje para el hijo de Zlatan.

Jugando un partido para el PSG, convirtió el gol del empate y se sacó la camiseta, en su torso llevaba tatuados 50 nombres, nadie entendió, él lo explicó: “Cuando me quité la camiseta frente al Caen, todos me preguntaron de qué se trataban los nuevos tatuajes. Son los nombres de personas que están sufriendo de hambre en el mundo. Esos tatuajes ya no están, pero la gente todavía está aquí… Espero que ustedes los puedan ver a través de mí”, el gesto era parte de una campaña del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, para llamar la atención sobre un problema que afecta a más de 800 millones de personas.

La campaña contra el hambre de Zlatan.

También se prestó para la campaña de prevención del Covid 19, pero ahí si volvió a ser él: “El virus me desafío y le gané, pero tú no eres Zlatan. No desafíes al coronavirus. Usa la cabeza y respeta las normas. Con distanciamiento social y la mascarilla lo vamos a derrotar”. Realidad o personaje, nadie lo sabe, lo cierto es que el sueco no pasa inadvertido, por su fútbol, su comportamiento o sus frases. Sus despedidas son para la mejor antología del culto a sí mismo: “Llegué como un Rey, me voy como una Leyenda” fue la del PSG.

En la de Los Ángeles, sería por la edad que lo ha reblandecido, sorprende agradeciendo: “Vine, miré, conquisté. Gracias LA Galaxy por hacerme sentir vivo otra vez. Para los hinchas: querías Zlatan, te di Zlatan. De nada. La historia continúa… Ahora vuelvan a ver béisbol”.

Por como van las cosas en el Milan, la despedida de este club no será diferente. Sin embargo, hay algo que no ha conseguido y que no debe dejar dormir tranquilo a su ego: nunca pudo sostener a la Orejona de la Champions League, ni hacer un gol en  mundiales, aunque tenga  una película: “Becoming Zlatan”.

Game Over

Ibrahimovic ha comunicado su molestia por el uso de su nombre y cara en el videojuego de EA Sports FIFA, diciendo que nunca dio permiso para que la plataforma los use, por lo que considera que alguien está obteniendo ganancias gracias a su imagen, “¿Quién dio permiso a EA Sports FIFA para usar mi nombre y mi cara? No soy consciente de ser miembro de Fifpro y si lo estoy, fui puesto allí sin ningún conocimiento real a través de alguna maniobra extraña. Y seguro que nunca permití a FIFA o Fifpro para que ganara dinero usándome. Alguien está obteniendo ganancias con mi nombre y mi rostro sin ningún acuerdo durante todos estos años. Es hora de investigar, sentenció el ariete sueco, los directivos del videojuego deberán responder esto que podría terminar en un pago millonario, primero con el sueco, pero creando un precedente que lleve a cientos de jugadores a exigir lo mismo. Por lo, pronto Gareth Baleya se pronunció al respecto en las redes sociales.

“Interesante … es hora de investigar”, escribió.

Zlatan en EA Sports FIFA.

Alexander Callens y Zlatan

El peruano Alexander Callens jugador del New York City de la MLS, ha enfrentado en algunas ocasiones a Zlatan Ibrahimovic, y así lo recuerda: “Es una bestia. Por primera vez, cuando lo enfrenté, estábamos en el túnel para salir al campo, y justo pasa. Es un androide. En serio. Te lo juro. Yo lo miraba… porque ha jugado en el Barcelona, ha jugado en el Milán, ha jugado en el Inter. Vale la pena mirarlo. Lo veía y, en serio, era muy grande. Hay unos que son grandes, pero no son tan fuertes”, contó Callens en una entrevista para la TV.

Zlatan y el peruano Callens en la MLS.

“Cuando lo marcabas, te pegaba. Tú te acercabas y, decía “no me toques, no me toques”, y golpeaba. Uno no puede reaccionar porque hay VAR. Así le pegues, está más duro ese. En una jugada estuve delante de él y dije “ya gané la posición, y nada. Con el brazo me desestabilizó. Boté la pelota, pero caí al suelo. Es el más fuerte, el más hábil, el más listo”, añadió.

El 11 de mayo del 2019 Zlatan y Callens de enfrentaron por última vez y se llevó un recuerdo: “Evité un gol suyo, y ese día aproveché para pedirle la camiseta. Me la dio y me fui feliz”.

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